Por Gonzalo Perera
El terremoto político que sintió bajó sus pies el gobierno al entrarse que se habían recolectado 800 mil firmas para llevar a referéndum su Manifiesto Liberal Salvaje (los 135 artículos más regresivos de la Ley Urgente Consideración o LUC), ciertamente marcó alto en la escala de Richter.
Al punto de hacer salir de abajo de la tierra especies y discursos antediluvianos.
Como las primeras declaraciones de Julio María Sanguinetti tras el sismo, en las que agita el fantasma de que, si caen estos artículos de la LUC, entonces el Uruguay caería en un clima de caos de inseguridad.
Naturalmente es muy tentador responder semejante disparate. Para mencionar cosas muy simples, como recordar que en realidad el Uruguay es mucho más inseguro desde que se aprobó la LUC. El reciente episodio de volúmenes astronómicos de cocaína saliendo del puerto de Montevideo hacia España, sumado a la “desidia y el desapego” de la ministra Arbeleche, que salió, como gallo a medianoche, a hacer precozmente público el hecho, desbaratando así por completo un operativo policial montado en Catalunya para detener toda una red de distribución de narcóticos, es paradigmático. Donde las complicidades u omisiones de parte de las fuerzas de seguridad del Estado hay que ser demasiado ingenuo como para descartarlas. Como hecho asociado: la calesita semanal de jerarcas policiales que son dejados de lado, o mandados a cumplir funciones donde el diablo perdió el poncho, gestos reveladores de que la institución policial no pasa por sus mejores momentos, ni goza de gran estabilidad, donde resulta insensato conferirle la potestad de intervenir ante un caso de “apariencia delictiva” (?).
Pero más allá de solazarse con los absurdos menores, cabe apuntar a los mayores. Si se trata de la seguridad, entonces lo que amerita fruncir las cejas es, básicamente, los 33 artículos impugnados de la primera sección de la LUC (Seguridad Pública). Corolario: no se entiende a santo de qué deberíamos llevarnos puestos como “peludo de regalo” los otros 102 artículos impugnados que hablan de investigaciones secretas, violación de derechos laborales, condiciones abusivas en la relación propietario-inquilino, destrucción del Instituto Nacional de Colonización, de la Educación, y un largo etc.
Hay cosas, obviamente, que hay que aclarar.
Por ejemplo, las mentiras extremadamente burdas, como la que instala que quienes impugnamos el Manifiesto Neoliberal Salvaje impugnamos los aumentos de las penas sobre autores de femicidios incluidos en el artículo 2 de la LUC, cosa que es FALSA (no impugnamos ese artículo). Esa tarea obviamente es imprescindible y titánica, porque el despliegue manipulador y de construcción de una pseudo realidad paralela de los medios hegemónicos ya sabemos que es muy difícil de enfrentar.
Sobre la base de esa tarea imprescindible y permanente, nos parece que es necesario cimentar otra, absolutamente coadyuvante, y desde la muy modesta capacidad de impacto sobre los medios hegemónicos con que podemos contar, pero con el trabajo militante, de hormiguitas diversas pero coordinadas, de las cuales tenemos 800 mil pruebas al canto.
La primera tarea es recordar que 800 mil es mucho más de los votos que apoyaron al Partido Nacional en la primera vuelta de las elecciones nacionales, por lo cual, al presidente de las perillas, si alguno de sus socios mayores en la coalición multicolor lo abandona (como le pasara a su padre casi tres décadas atrás) no podrá llevar adelante mucho más que actos protocolares. Por cierto, recuerdo haber visto alguna entrevista a un tal Ignacio de Posadas, calificando al Dr. Sanguinetti como el personaje más nefasto del Uruguay moderno, por haber sido el autor de aquella antigua traición. De Posadas dijo que, en su momento, Sanguinetti, “fue vivo, pero eso no quiere decir que haya sido bueno” y que les “serruchó el piso todo el período”, liberando su encendido fastidio y rencor personal y político, amén de confesar que el cejudo gestor de la coalición le habló pestes de Lacalle Herrera y Jorge Batlle.
Usted, querido lector, puede escuchar al propio De Posadas decirlo, usando el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=rmsQM9Ksw6s.
Con esos “amorosos” precedentes y siendo lógicos cabe preguntarse cuántos vendavales aguanta esta unión, nacida del odio al tercero y no del amor mutuo. Fruto del odio de clase al sindicato, al gremialista, al militante social, por Memoria, Verdad y Justicia, por la agenda de derechos, etc., pero con tan pesada historia de facturas cruzadas entre ellos, que, en la medida que la movilización popular los arrincone, más de uno apostará al “sálvese quien pueda”.
La lógica del sistema impondría jugar juntos hasta la muerte. Pero la lógica del sistema es egoísta, y lleva a que nadie que lo sirva juegue hasta la muerte propia si antes puede ser otro el chivo expiatorio. Frente a 800 mil firmas, ¿cuán sólida es la base de sustentación política de la alianza entre Lacalle Pou, Sanguinetti, Manini y sus socios decorativos?
Nos parece pues oportuno instalar la lógica que probablemente motivó buena parte de las 800 mil firmas.
Comencemos por describir un derecho humano muy básico, fácilmente comprensible para todos. Desarrollemos todo lo que se ha hecho para velar por ese derecho hasta ahora. Y luego, como algún o algunos artículos de los 135 impugnados lo hacen papilla, para, obviamente, invitar a su derogación.
Pongamos un ejemplo: es materia constitucional y de derechos humanos básicos el acceso a la vivienda. Bajo la sociedad capitalista, no toda persona puede ejercer ese derecho y debe subsanarlo por la vía del alquiler. Porque no tiene plata para comprar o construir, porque está instalado temporalmente en una localidad debido a un trabajo itinerante, por juventud, por ser ya muy mayor y privado de acceder a créditos, por la razón que sea, muchísima gente debe alquilar. Por ende, para que la Constitución, aunque no sea realmente cumplida, no sea francamente ignorada, se ha regulado por décadas los derechos y deberes de inquilinos y propietarios. Por ello si el inquilino es buen pagador, que puede estar pasando, como hoy les ocurre a centenares de miles de uruguayos, grandes dificultades económicas y financieras, se le asegura el derecho a un tiempo para “rearmarse” y poder subsanar ese “agujero”. Pero el artículo 455 de la LUC, uno de los impugnados, habilita a alguien que no necesita acreditar ser propietario del inmueble (léase un testaferro), y que, a título expreso, no requiere acreditar estar al día con tributos departamentales o nacionales (léase un gran jodedor), poner en marcha un desalojo “exprés” (30 días) de un buen pagador. El inquilino pagó siempre, religiosamente. Un día, como a tantos les ha pasado y pasa, se quedó sin laburo. Se retrasó con su alquiler. Quiere, puede y volverá a pagar si no lo asfixian. Pero el artículo 455 de la LUC lo ahorca, lo deja de patitas en la calle con su familia. Quien lo corre, puede ser un testaferro o alguien que hace más de una década no paga sus impuestos.
¿Quién no considera infame el artículo 455 de la LUC? Hay que votar que debe derogarse.
Desde la realidad de los trabajadores, pensemos la agenda de los trabajadores.
Complementando la respuesta a las mentiras, pero planteando, uno tras otro, derechos esenciales y cómo los pulverizan algunos de los 135 artículos de la LUC.
Y claro, agregando una simple pregunta: ¿Usted, dirigente del Partido X, defiende ese artículo?
La respuesta, que conste.






















