En el curso de esta jornada se realizará la apertura formal de los pasos fronterizos entre Venezuela y Colombia.
El hecho se concreta tras cuatro años de cierre fronterizo dictado por la hostil política del ex presidente colombiano Iván Duque, quien se sumaba así al “cerco diplomático” promovido e impulsado por la extinta administración estadounidense de Donald Trump.
La reapertura de fronteras es uno de los pasos dados en el restablecimiento y normalización de relaciones entre ambos países vecinos, luego de la llegada de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia.
“Yo tengo que decirles que Cúcuta no puede ser ciudad, no puede prosperar, no puede superar los problemas sin abrir las fronteras. Que las relaciones diplomáticas se restablezcan normalmente es un tema difícil, polémico incluso. A escala mundial debatible, indudablemente, pero yo no veo alternativa para Cúcuta si no hay restablecimiento cabal de la relaciones diplomáticas y consulares entre los dos países”, había expresado anteriormente el actual presidente colombiano.
Los pasos para la normalización de relaciones tuvieron un punto de realce cuando el presidente Nicolás Maduro, anunció que se había recibido por parte de la Cancillería, la realización de la apertura fronteriza.
“El esfuerzo conjunto y articulado del Gobierno Nacional, con el sector con los gremios, con las alcaldías, dan los mejores resultados”, señaló el líder venezolano.
Tal y como reseña el diario Últimas noticias, la región fronteriza es calificada como “una frontera viva”, por su gran dinámica económica y social, siendo una destacada región en lo que se refiere a la gran movilidad y el “alto intercambio comercial que en su mayor momento de auge superó los 7.000 millones de dólares en 2008”.
“Comercio, seguridad, desarrollo y paz, son los grandes retos que plantea este nuevo comienzo en la convulsa región fronteriza colombo-venezolana”, señala el medio de prensa que recuerda que se trata de una “zona que ha sufrido con mayor rigor las consecuencias de los conflictos políticos y armados de una Colombia en guerra y cuyos Gobiernos apuntaban contra Venezuela en una pugna ideológica”.
La reapertura es vista por “los pueblos y empresariado de ambos países” con una elevada “expectativa y esperanza” ya que marca “una nueva ruta” para ambos países que, “además de una frontera, tienen una historia común que las ubica como naciones hermanas”.






















