Respuesta obrera

Las clases dominantes recuperaron el gobierno y sintieron que habían concentrado todo el poder de nuevo. Al que nunca perdieron, el de la propiedad de la tierra, los medios de producción, el capital financiero, los medios de comunicación, le agregaron la administración del Estado que el pueblo, fruto de una acumulación histórica de décadas, social y política, les había logrado disputar.

Los sectores conservadores clásicos del Uruguay, vinculados al agronegocio y al capital financiero, sus expresiones políticas de siempre y las nuevas que tuvieron que generarse al dejar de servir el bipartidismo, su instrumento principal de dominación política durante casi dos siglos; se propusieron la restauración.

Hay intereses materiales en juego, el capital exige más y más acumulación, nunca alcanza la saciedad, pero también hay elementos subjetivos en el fanatismo restaurador desatado, hay revanchismo de clase. Hay ofensa de los que siempre fueron dueños de todo y sintieron que por un lapso de tiempo no tenían todo el mango de la sartén.

El Herrerismo, a pesar de ser parte de un partido claramente minoritario, se siente hegemónico y actúa como tal.

Impusieron la LUC; instrumentaron un ajuste neoliberal en medio de la pandemia, recortando presupuesto para salud, educación, vivienda y política sociales; rebajaron los salarios y las jubilaciones; aumentaron las tarifas públicas. Se incrementó la pobreza, sectores importantes de nuestro pueblo lidian con el hambre. Y, al mismo tiempo, hay varios sectores empresariales que están mejor que antes de la pandemia, las exportaciones baten récords históricos y superan los 11 mil millones de dólares, los depósitos bancarios, fundamentalmente en las cuentas de más de 100 mil dólares, aumentan 9 mil millones de dólares.

Es el país de los malla oro. Con un presidente convencido que es un “referente internacional”, no se sabe bien de qué, pero referente. Enarbola encuestas que, cual espejito a la Bruja de Blancanieves, le dicen que es muy popular.

En su soberbia de clase no tomaron en cuenta algo: el movimiento popular uruguayo, su unidad, su fortaleza, sus profundas raíces en la sociedad.

Y vinieron las 800 mil firmas y el referéndum y esos guarismos espectaculares de super popularidad no se reflejaron en las urnas.

La base social de este gobierno les tiró de las orejas y les pidió más, quieren todo. Lacalle Pou asumiendo su autodesignado papel de líder conservador llamó al orden a sus socios de coalición de derecha: Perdimos la iniciativa, parece que nosotros hubiéramos perdido del referéndum, hay que recuperar el centro del ring, les dijo en una charla motivacional presentada como reunión política.

Entonces salieron a retomar la reforma regresiva de la Seguridad Social, a profundizar la contra reforma educativa, a reducir los Consejos de Salarios a una caricatura, a reglamentar los sindicatos, a mostrar mano dura, aunque no solucione nada. A mostrar quien manda, dijera una inefable senadora blanca en otra reunión anterior.

La base social de este gobierno de empresarios o de políticos los representan, quiere más. El gobierno presentó un proyecto de ley para reformar la Negociación Colectiva, entre otras cosas dice que los derechos que se conquisten por convenio colectivo cesan cuando vence el convenio y se ponen en discusión de nuevo: horas de lluvia, por dos años, después vemos; descanso maternal, por un año, después vemos. Suena increíble, pero es cierto. Es la negación de todo avance social. Es la revancha de clase, en la organización del trabajo, mando yo que soy patrón, punto. Pero ni así. La Cámara de Industrias y la de Comercio dicen que no alcanza, que ellos quieren que los Consejos de Salarios tampoco puedan decidir aumentos generales.

La respuesta

Una vez más, en su soberbia, en su ceguera, provocada por su encapsulamiento en una burbuja ideológica, no esperaron respuesta.

Y la respuesta vino. Porque hay una crisis social, porque hay miles de nuevos pobres, porque el hambre es un tema real y concreto para muchas uruguayas y uruguayos, porque no se puede producir desigualdad y decir que está bien.

Hay una crisis social y de seguridad pública. El gobierno no tiene respuestas. Pero además hay una crisis de desigualdad. Hoy el Uruguay es menos libre y más desigual, por eso es menos democrático.

Pero el pueblo uruguayo hace rato que ha dejado de ser una abstracción cooptada por las clases dominantes. Ha construido herramientas sociales y políticas para ser un actor independiente de la realidad nacional.

Hay un bloque histórico, político y social, democrático y radical de los cambios que ha demostrado que le puede disputar la iniciativa política al bloque de poder.

La clase obrera, las y los trabajadores, organizados en sus sindicatos y en su central única, el PIT-CNT, han demostrado que son una fuerza real en nuestra sociedad.

Lo hicieron en la campaña de firmas y en el referéndum, lo ratificaron ganando todas las elecciones por representación institucional que se han hecho: en la UDELAR, en el directorio del BPS, en el CODICEN y en el Consejo de Formación en Educación.

Lo hicieron en las calles, con movilizaciones enormes como el paro de setiembre del año pasado, o el reciente 1° de Mayo, el más grande de los últimos años.

Pueden hacer todos los discursos que quieran, las campañas que quieran, atacar, inventar investigadoras parlamentarias, pero en las urnas y en la calle el respaldo está y crece.

Por todo eso es tan importante la movilización de la Confederación de Sindicatos de la Industria, realzada ayer, por su número, por el nivel de organización que demuestra, por su combatividad, por su claridad estratégica, por su madurez.

Y además porque no es un hecho aislado. Se inscribe en un vasto plan de movilizaciones en todo el país. La semana que viene se movilizan los gremios de la educación, con la CSEU, el 15, en una Marcha Nacional. El 16, los de la Administración Central, con COFE y los de la salud, con la FUS. El 21, los sindicatos vinculados con ANCAP. El 22, la Mesa Sindical Coordinadora de Entes. El 23, las y los trabajadores de los jornales solidarios. El 29, el SUNCA con una paro y movilización nacional. En el medio de esas movilizaciones habrá una campaña de diálogo directo con nuestro pueblo, miles hablando con miles, mano a mano, en los barrios, en las ferias, en las plazas. Y el 7 de julio, todo ello confluirá en un paro general parcial, con movilización en todo el país.

Además, en medio de la lucha se empieza a dibujar el diseño del Congreso del Pueblo, propuesta estratégica de unidad y programa, para acumular fuerzas, para disputar correlación de fuerzas, para alumbrar caminos de avance.

Los representantes políticos de las clases dominantes podrán querer tomar el centro del ring, el tema es dónde está el ring, que dimensiones tiene y que no están solos en él.

Ya hubo una respuesta obrera, digna, madura, democrática. Y está en desarrollo una respuesta más amplia del pueblo trabajador todo.

El camino es de amplitud máxima, flexibilidad táctica y firmeza estratégica, con un objetivo: acumular fuerzas, enfrentar la ofensiva conservadora y derrotarla, abrir caminos para dar respuestas a las demandas inmediatas y urgentes de nuestro pueblo y, a la vez, generar perspectiva transformadora.

Nada de eso es posible sin protagonismo popular organizado. Y este jueves las y los obreros de la industria mostraron ese protagonismo en la calle. Respuesta obrera. Fuenteovejuna.

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