Rosas rojas y miles de firmas contra la LUC

El 49 aniversario del asesinato de Luis Alberto Mendiola, José Abreu, Ricardo González, Ruben López, Elman Fernández, Justo Sena, Raúl Gancio y Héctor Cervelli, fue un hecho político relevante y merece ser destacado. En un doble sentido: por su contenido y por su forma.

El 17 de abril de 1972, en un acto de terrorismo de Estado, los sectores fascistas en el gobierno y en las Fuerzas Armadas, perpetraron en la Seccional 20° del Partido Comunista de Uruguay un asesinato político colectivo, uno de los peores de la historia.

Todos los años, sin faltar ninguno, el PCU y la UJC, rodeados de todo el movimiento popular y los sectores democráticos de nuestra sociedad, recuerdan a los ocho obreros asesinados, repudian el crimen de Estado y reclaman verdad y justicia. Es, en primer lugar, un acto de construcción de memoria histórica. Es parte de la lucha de nuestro pueblo por derrotar esa espina envenenada que dejó el fascismo en nuestra sociedad: la impunidad. Se une a las luchas por todas y todos los asesinados y los desaparecidos, que son todas y todos nuestros. Por eso se abraza en el dolor, en la lucha, en el recuerdo y el repudio a otro crimen atroz, cometido también en abril, pero dos años después, con el asesinato de Laura Raggio, Silvia Reyes y Diana Maidanic, las muchachas de abril.

Esa es una dimensión fundamental de la 20, por eso emociona, por eso conmueve.

Es a tal punto así que ha convocado a dos arzobispos: monseñor Carlos Parteli, en 1972, y monseñor Daniel Sturla, en 2014; que oraron por la memoria de los ocho obreros comunistas.

Tanto es su calado que la 20° es Monumento Histórico Nacional desde el 2014 y tiene una Placa de la Memoria desde el 2018. Ese local humilde, combativo, escenario de luchas cotidianas, convoca la emoción, el compromiso, el amor de nuestro pueblo, y el odio de la reacción, que lo destruyó tres veces. Toda esa historia, todas esas vivencias, luchas y emociones, están presentes cada 17 de abril.

Pero la historia, heroica y conmovedora, no asegura la proyección en el presente. Cada año es un desafío que la 20° tenga la conmemoración que se merece. Y este 2021, con la pandemia en su máximo nivel de gravedad, no era la excepción.

Y hay que decir con orgullo que la conmemoración estuvo a la altura de la historia, la reivindicó y la proyectó, como debe ser, a los desafíos del presente, a las luchas actuales. Porque la memoria es el presente del pasado, es lo que hacemos hoy con él.

El esfuerzo de la militancia del PCU y la UJC fue enorme: el local lució engalanado con un mural hermoso en su fachada, con los rostros de los ocho obreros asesinados; se montó una muestra histórica dentro y fuera del local; se realizó un video con el proyecto de transformación del histórico local; se pintaron muros en todo el país; se colgaron cientos de banderas comunistas en Agraciada, en varios puntos de Montevideo y del territorio nacional. Esta última acción tuvo tal impacto que hasta obligó a que el diario El País explicara a sus alarmados lectores porque “había banderas comunistas en varios puntos de Montevideo”.

Se cumplieron todos los protocolos sanitarios, con responsabilidad, pero nada se dejó de hacer. Se emitió un mensaje político a través de Juan Castillo el secretario general del PCU.

Y, además, atando la memoria a las luchas actuales, dándole actualidad y potencialidad transformadora, se instalaron decenas de mesas para recolectar firmas contra los 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración en todo el Uruguay. Se movilizaron, con todos los cuidados necesarios, cientos de militantes, se dialogó con nuestro pueblo y en esa jornada de homenaje a los ocho obreros asesinados se juntaron más de 5 mil firmas.

El mejor homenaje posible, el que merecen y el que más les alegraría: luchando.

Porque los ocho obreros asesinados hace 49 años eran militantes; luchadores por la libertad y la democracia; sindicalistas; frenteamplistas, de un Frente Amplio recién nacido y ya brutalmente perseguido y hostigado; y comunistas, revolucionarios, soñaban, construían unidad de pueblo y organizaban Partido Comunista para un futuro de libertad e igualdad, para superar las injusticias del capitalismo.

Todo eso se expresó, con fuerza y convicción este sábado. Fue un día de memoria, compromiso con el presente y construcción de perspectiva.

“Quiere ser flor y se cierra, como un puño, que la cuide, eso me pide”, dice Alfredo Zitarrosa en su canción himno. Estos días, complejos y duros, se cumplió lo que pedía. Fuimos flor, fuimos puño y cuidamos a la 20° y su memoria.


El gobierno llega tarde y mal

El martes el gobierno anunció, en conferencia de prensa, nuevas medidas, esta vez en el plano económico y social, para enfrentar el impacto de la pandemia del COVID 19.

En una nota en esta edición de EL POPULAR los economistas Pablo Da Rocha y Bruno Giometti analizan con detenimiento y profundidad las medidas anunciadas, pero es necesario hacer una reflexión política al respecto.

El secretario general del PIT-CNT, en declaraciones a TV Ciudad, dijo que las medidas anunciadas “van en el sentido correcto, pero son insuficientes”. Abdala ejemplificó que “está muy bien que se apoye a las empresas, en particular a las PYMES, pero debería haber una contrapartida con respecto al empleo”. El dirigente sindical agregó que en el caso del apoyo a los trabajadores informales “es insuficiente en un doble sentido, cubre a un número muy reducido de trabajadores que están en esa situación y el monto que se otorga es muy pequeño”. Abdala también recordó que el Poder Ejecutivo no aceptó “ninguna” de las propuestas que a lo largo de este año han realizado el PIT-CNT y la Intersocial. Son concretas y bien gráficas las afirmaciones del secretario general del PIT-CNT.

Ante la gravedad de la crisis sanitaria, económica y social que enfrenta el Uruguay cualquier medida de apoyo y de alivio es bienvenida, en particular por los sectores más duramente afectados.

El problema es que las medidas anunciadas reflejan la incomprensión del gobierno, en particular del presidente Luis Lacalle Pou y de su equipo económico, de la gravedad y profundidad de la crisis.

Tenemos casi un 30% de la población en situación de riesgo de seguridad alimentaria moderado o grave, es decir con hambre o al borde de ella. Según informó la Coordinadora Popular y Solidaria: Ollas por una vida digna, solo en Montevideo, las ollas populares sirven 128.850 porciones de comida por día. Tenemos 100 mil pobres más que el año pasado. La Economía se contrajo, estamos en recesión. Cerraron decenas de miles de empresas. Hay decenas de miles de uruguayas y uruguayos en el seguro de paro. El sistema de salud está saturado por el crecimiento exponencial de los contagios y de las muertes por COVID 19.

Y el presidente Lacalle Pou y su equipo económico siguen con su mantra neoliberal fanático de la responsabilidad fiscal, el control del déficit, el papel virtuoso de los “malla oro” y la bendita y salvadora asignación de recursos del mercado.

Por eso las medidas que anunciaron se quedan cortas en cobertura, en monto total y en montos particulares, no resuelven los urgentes dramas de la crisis y tampoco apuntan a la reactivación económica. Se les rebaja un 100% de los aportes patronales al BPS a un grupo de empresas, sin ninguna contrapartida, no tienen que comprometerse a no despedir, a no mandar al seguro de paro, a no bajar los salarios. ¿Entonces? Se mantiene la flexibilización del seguro de desempleo, lo que está bien, pero no se aumenta la prestación, hay miles que están cobrando menos de un salario mínimo. Con los trabajadores informales igual, se cubre a unos 8 mil de 350 mil, ¿no será muy poco?, y, además con montos que tampoco llegan a un salario mínimo. El incremento de los apoyos a las familias más vulnerables tiene los mismos problemas. Las rebajas de tarifas públicas son solo para las empresas, no para los hogares, después de que aumentaron dos veces en un año.

Y esto, que vale en el análisis concreto de cada medida, vale para la globalidad del paquete. El senador del Frente Amplio, Mario Bergara, explicó ayer, que, la cifra real de apoyo a los sectores vulnerables y la producción, si se descuenta del Fondo Coronavirus los gastos para salud y para compensaciones al BPS, es menor este año que en el 2020: 451 millones en 2020, 430 millones este año. Era insuficiente el año pasado, la vida lo demostró con hechos, y es más insuficiente este año, con el agravamiento de la situación.

La soberbia del presidente Luis Lacalle Pou y la ceguera ideológica del equipo económico están agravando la crisis, porque llegan tarde y mal a los problemas.