El senador Óscar Andrade hace uso de la palabra en el Parlamento. Foto: Mauricio Zina/ adhocFOTOS.

“Tiene sentido tener una perspectiva antimperialista”

Andrade y otros legisladores del FA expresaron reparos y reclamaron una discusión a fondo sobre los acuerdos de las FFAA con EEUU.

El Parlamento, primero en el Senado y luego en Diputados, aprobó este martes un proyecto de ley que autoriza el ingreso a nuestro país de 10 efectivos de las Fuerzas Especiales de EEUU, con su armamento, para participar del Evento Conjunto de Capacitación de Operaciones Especiales (J-CET), entre el 6 de abril y el 15 de mayo de 2025.

El pedido de autorización es del gobierno de Luis Lacalle Pou, tiene fecha de febrero. Su aprobación generó polémica. El Frente Amplio, como en otras oportunidades del período anterior y de los gobiernos frenteamplistas, votó a favor. El reglamento de la bancada parlamentaria establece las mayorías y las obligaciones al respecto, pero varios legisladores frenteamplistas plantearon reparos y cuestionamientos a la autorización. Se expresaron críticamente con la autorización, a pesar de votarla respetando lo resuelto por la bancada del FA, Óscar Andrade, Constanza Moreira y Gustavo González, en el Senado y Daniel Diverio y Tatiana Antúnez, en Diputados.

La ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, anunció que hacia adelante se analizarán todos los convenios de capacitación y colaboración firmados por las Fuerzas Armadas con EEUU y otros países. 

La intervención de Andrade

Compartimos con las y los lectores de EL POPULAR los pasajes principales de la intervención del senador Óscar Andrade.

“Creo que es bienvenido el debate acerca de la geopolítica, del imperialismo, de la defensa, de la relación de nuestras fuerzas armadas con las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

El Frente Amplio en realidad, mal que me pese, no cambia de opinión. Tuvo una opinión favorable a operaciones de este tipo en el período pasado y lo se porque fui minoría en esa discusión y volví a ser minoría ahora. La única vez que vota en contra es por razones de forma, porque el proyecto llegó como grave y urgente y no se había tratado en Comisión, pero no por razones de fondo. 

Yo, en realidad, estoy en contra por razones de fondo. Y las razones de fondo tienen que ver con que es imposible entender la historia de “Nuestra América», al decir de Martí, sin relacionarla con la injerencia e intervención del imperialismo norteamericano. Tanto es así que la primera doctrina internacional es la «Doctrina Monroe» que ya lleva más de doscientos años en esa lógica del destino manifiesto, del supremacismo anglosajón y de la perspectiva de “América para los americanos».

Hasta antes de la primera Guerra Mundial la forma predilecta de predominio era la invasión con marines, cuestión que se modifica a partir de la segunda Guerra Mundial, no porque no hayan existido invasiones con marines post segunda Guerra Mundial, hay que ver la invasión a Granada o a Panamá en el 89′. La relación entre los ejércitos nacionales y los vínculos entre las Fuerzas Armadas no es la única forma de injerencia, pero es indiscutible que ha sido una forma de injerencia. 

Los primeros mandatarios de EEUU lo reconocían en términos de la inversión a los efectos de generar condiciones de asociaciones que permitían ampliar la influencia. La dominación norteamericana tiene situaciones trágicas. Uno podría recordar cuando en Guatemala, en medio de que se discutía el Código de Nuremberg, se inocularon más de 1.500 guatemaltecos con sífilis para experimentos con seres humanos. Cuestión reconocida en 2010 por Obama.

¿Hay razones históricas para el debate desde el punto de vista del papel del imperialismo? Las hay. ¿Hay razones actuales? La definición de antimperialismo ¿es una ceguera intelectual, es un anacronismo o hay razones actuales para el debate acerca del imperialismo? Lo vimos todos, hace una semana pasó una cuestión que sería para el absurdo si no fuera trágica, que en un grupo de Signal colocaron por error a un periodista a la vez que se comunicaba el vicepresidente de los EEUU con el jefe del Pentágono en el medio del bombardeo a Yemen, que entre otras cosas se llevó puesto un hospital oncológico, pasando por arriba de todas las reglas internacionales. 

Nosotros siempre creemos que detrás de la guerra está el complejo militar industrial. Le pueden poner el pretexto que quieran, pero la forma en la que se trató a Ucrania hace poco en la Casa Blanca diciendo «tus recursos naturales, firme que me los quedo», bueno, las lógicas geopolíticas del imperialismo. El rearme que tiene Europa. Nosotros creemos que sí, que sí tiene sentido tener una perspectiva antimperialista y que hay que tener mucho cuidado, no es lo mismo cualquier ejército que el ejército de un país que tiene entre 700 y 800 bases militares en el planeta y que tiene acá al Comando Sur. No es igual.

Entonces, hoy tenemos en consideración del cuerpo esto de «el entrenamiento conjunto de intercambio combinado». Ahora ¿cuál es la historia de los entrenamientos de conjunto combinado? Se crean por Ley en el 91′. La primera reflexión es que es de casi nula transparencia. Hay instituciones que han intentado trabajar sobre la información, en el papel que tienen sobre América Latina, en el período estudiado 2007-2014 se triplicaron este tipo de Comandos Especiales. (…)

WOLA, la oficina en Washington para asuntos latinoamericanos hizo una serie de informes hace unos años sobre este tema. Habían duplicado la cantidad de comandos especiales en ese período y se había incrementado la opacidad de todas las fuerzas especiales, con denuncias graves en algunos de los países en los que habían intervenido. En los testimonios de algunos de los mandos dicen que lo importante para los EEUU es que se familiarizan con el terreno, la cultura y el idioma de las Fuerzas Armadas anfitrionas. Hace más, dice, que entrenar las fuerzas estadounidenses, enseñar tácticas militares a los participantes, hay informes que destacan las actividades donde se fortalece la influencia de los EEUU en los países anfitriones. 

Tenemos reparos, independientemente que seamos minoría en esta opinión de la bancada, sobre los riesgos que tienen este tipo de acuerdos que no se reducen, en nuestra opinión, a efectos técnicos. 

El comandante del Comando de Operaciones Especial de EEUU (SOCOM) el General Joseph Votel declaró «queremos estar en todas partes y saberlo todo», por si alguien tiene dudas. Entonces ¿es un anacronismo? ¿Es una ceguera? ¿es no entender el mundo? Implica tener reparos respecto a las relaciones, no nuevas, acá se decía y es cierto, los gobiernos del FA continuaron convenios. 

Tengo un testimonio más reciente, de hace un año, que tiene que ver con el General Brian Fenton, el jefe del Comando de Operaciones de EEUU y su declaración a los legisladores ante la posibilidad del recorte decía que era un gran error porque las demandas eran cada vez mayores de los comandos, había aumentado un 150% la demanda y la necesidad de la intervención norteamericana en el mundo. Su hipótesis de riesgo principal es con China y Rusia, en ese orden y después, afirma «Tenemos que seguir entrenando fuerzas armadas socias siguiendo el ejemplo exitoso de entrenamiento de las tropas especiales ucranianas, somos un aliado predilecto del Comando Sur». Lo dicen ellos, no nosotros. 

Entonces, como esto es parte de la historia y no queremos hacer de cuenta que no vemos, nuestra opinión fue contraria a este tipo de iniciativas, que merecen una discusión mucho más profunda de la fuerza política, de la bancada y del sistema político en general. Porque yo no voy a caer en el agravio acá de decir que hay legisladores a los que les es indiferente las tragedias en el mundo y la escalada militar. Superamos los 2 mil billones de dólares de gasto militar en el planeta para que hagan negocio las cinco compañías norteamericanas de fabricación de armas. 

Entonces sí, creemos que merecemos una discusión más profunda, con luces más largas, sin chicanas. 

La tercera razón es que la forma de organización de la economía actual nos está llevando al colapso. Preparando la intervención de hoy me tocó repasar los estudios de Estocolmo acerca de los nueve límites ambientales, convencido de que el planeta ya había desbordado cuatro de los nueve límites que permiten la vida humana. La biosfera, los flujos químicos, el cambio climático y el uso del suelo. Y me encontré que en el último estudio se afirma que ya desbordamos seis de los nueve límites y que por lo tanto la disputa por los recursos naturales, esto que hacía Trump con el presidente de Ucrania mano a mano, que es por lo mismo por lo que está Rusia ahí, en esa confrontación de poder, nos ubica en una condición dramática en esta, nuestra América Latina, que tiene la mitad de la biodiversidad del planeta, un tercio del agua potable, las mayores reservas de petróleo. 

Entonces sí, tenemos reparos, pero además creemos que esos reparos están contenidos en el programa que se elaboró en el FA. Voy a citar textuales fragmentos: «el mundo actual se caracteriza por cambios relevantes en las relaciones de poder mundial, EEUU y sus aliados se resisten a perder su hegemonía global ante el avance de las potencias emergentes que generan nuevas relaciones políticas, económicas y comerciales, así como asociaciones de bloques y nuevos realineamientos conformando la tendencia hacia una nueva multipolaridad. A ese escenario internacional, América Latina no escapa». 

Dice más adelante: «vivimos en un mundo donde el imperialismo norteamericano y sus aliados de la OTAN ponen en riesgo la supervivencia del planeta. Debemos solidarizarnos con los pueblos que enfrentan esas agresiones». 

Mi interpretación es que el programa del FA va en dirección, al menos, de muchísima más cautela a la hora de evaluar nuestra relación con las formas de injerencia del imperialismo norteamericano. 

Más adelante el programa del FA dice: «Algunas potencias y sectores del capital trasnacional buscan asegurar la posesión, el control y la administración de nuestros recursos con la finalidad de maximizar sus beneficios. Se plasma así una gobernanza mundial con el dominio del sector financiero especulativo como el principal eje de acumulación del capital, el complejo militar industrial busca asegurarse una demanda efectiva y real producto de las guerras en curso y de las mutuas estrategias ofensivas y defensivas». 

Entonces, por razones históricas; por razones actuales del riesgo inminente de la escalada militar y sus resultados sobre la vida del planeta y por razones programáticas, nuestra opinión a los anteriores acuerdos y a este, más allá del respeto al reglamento de la bancada, es contraria al proyecto de Ley que, también en mi opinión, no ha venido con el debate suficiente para tomar una decisión que es de carácter estratégico y no de chicana de corto vuelo”.

Enlace para ver y escuchar la intervención completa:

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