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“Entre los enormes daños que el capitalismo ha hecho a la humanidad, no solo está el Tercer Mundo, no solo está el mundo subdesarrollado, no solo están los miles y miles de millones de gente que viven en la pobreza —y en una pobreza que crece, en una pobreza cada vez mayor—, sino que ha deteriorado la naturaleza, ha destruido el medio ambiente, ha creado problemas gravísimos, ha descuidado los bosques, ha descuidado los suelos, ha contaminado los mares, los ríos, la atmósfera; ha creado los problemas con la capa de ozono, ha creado los problemas del efecto invernadero que muchos científicos dicen que es ya irreversible, el fenómeno del calentamiento de la tierra por exceso del consumo de combustibles fósiles”, esta es una frase de Fidel en el Discurso en la clausura del VI Foro Nacional de Piezas de repuesto, equipos y tecnologías de avanzada en el año 1991. Ya en ese año Fidel planteaba los riesgos asociados a la propuesta civilizatoria que el capitalismo nos propone y que afecta, principalmente, a los países del tercer mundo. Nos encontramos frente a una gran disyuntiva, porque en definitiva de seguir escalando el desarrollo de algunas fuerzas productivas lo único que podemos esperar del mundo es que desaparezca.
“Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad (…) todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente», reafirmaba Fidel en 1992. Y es que debemos entender que nos enfrentamos a consecuencias de una crisis civilizatoria, que el capitalismo por su propia naturaleza daña el medio ambiente y que aquellos que lo pagan siempre son los pueblos. El modelo de desarrollo impulsado en el mundo, donde además nuestros países son los que ponen al servicio del intercambio desigual los recursos naturales hace que la explotación de los mismos provoque graves crisis en los países en vías de desarrollo, que justamente tienen sus economías ligadas a la suerte de recursos naturales que escasean o que dependen del propio medio ambiente como son las distintas plantaciones. Asimismo, nuestros países son atacados, destruyendo su soberanía en busca de recursos naturales, sino, está el caso de Haití donde nos enfrentamos a un saqueo institucionalizado del imperialismo para el país, un castigo que merece por ser el primer país en independizarse y eliminar la esclavitud. En definitiva, no podemos dejar de tener en cuenta que en nuestro Planeta solo los 4 países mas poderosos del mundo producen el 55% del CO2 global, sin embargo a pesar de que los países subyugados al imperialismo con modelos productivos primarizados con una fuerte dependencia económica producen una proporción ínfima de la contaminación global, vemos cómo existen discursos que buscan poner una falsa contradicción entre desarrollo y ambiente. Es posible tener modelos de desarrollo con perspectiva ambiental, lo que no es posible es construir la soberanía nacional sin una transformación de la matriz productiva.
La defensa de nuestro ambiente es parte de la defensa de la soberanía nacional y las posibilidades productivas que tengamos mañana. Avanzar hacia un modelo de desarrollo que contemple las necesidades de las generaciones futuras en materia de bienes y servicios ambientales es indispensable, también para la perspectiva de un horizonte socialista. Debemos luchar por nuestros recursos naturales, por una perspectiva de desarrollo justa y sostenible frente a aquellos serviles a intereses ajenos al de las grandes mayorías.
Este gobierno hace gárgaras con el Medio Ambiente, por ejemplo en la Asamblea General de la ONU, diciendo que está comprometido con los objetivos del desarrollo sostenible hacia 2030 en lo que tiene que ver con la temática mientras que al mismo tiempo crea un Ministerio de Ambiente que no tiene recursos para controlar o desarrollar su tarea de manera correcta. Nos encontramos un gobierno entregado a las grandes corporaciones, que destruyen nuestro ambiente, privatizan nuestra tierra y contaminan nuestras aguas. Sin dudas el proyecto Neptuno que propone este gobierno va en esa dirección, mientras que privatiza nuestra agua nos brinda servicios defectuosos que lesionan nuestro medio ambiente.
Está claro que una de las batallas más importantes que debemos llevar adelante para construir una sociedad justa, libre y sostenible es la de la soberanía alimentaria, la defensa de los recursos hídricos y la promoción de acciones vinculadas a una matriz energética renovable.
Es tiempo de cambiarlo todo, de luchar por un mundo dónde un aire libre y agua no contaminada sean la regla y no la excepción. Donde podamos convivir con nuestro entorno de manera sostenible, porque sino no quedaremos para preguntarnos que pasó.
No nos conformamos con una propuesta civilizatoria que destruye todo a su paso, ni tampoco con gobiernos que nos someten a los intereses de ese mercado que se encarga de que nuestros países y pueblos se enfrenten a un modelo de desarrollo desigual, insostenible y ligado a esas causas que provocan la destrucción de nuestro ambiente. Es tiempo de impulsar otro horizonte civilizatorio, porque sin otra forma de vida, ningún tipo de sociedad es posible en el futuro.
Foto de portada:
Plantación de árboles, el marco del día mundial del ambiente, en la olla popular del barrio Cerro en Montevideo. Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS.























