El triunfo de Gustavo Petro en las elecciones en Colombia fue saludado por la Cancillería uruguaya, en comunicado emitido, el gobierno saludó “al pueblo y al gobierno de la República de Colombia por el ejemplar proceso electoral”.
En su saludo, la Cancillería resaltó la jornada electoral, así como “el pronunciamiento libre, democrático y transparente de la ciudadanía colombiana”.
El mensaje felicita “al presidente electo, don Gustavo Petro, por su victoria en dicho acto cívico”, deseándole “éxito en su futura gestión” y ratificando el interés del gobierno uruguayo de “continuar profundizando las históricas relaciones de amistad y cooperación que unen a ambas naciones”.
Muy lejos de este pronunciamiento oficial y en un claro ejemplo de cómo manipula la información, la senadora del partido Nacional Graciela Bianchi, hizo circular en redes una foto trucada de Petro donde supuestamente se lo ve acompañando a Pablo Escobar.
No conforme con la falsedad documental, Bianchi escribió “la terrible constante en Iberoamérica en las últimas décadas: guerrilla, narcotráfico y llegar al gobierno usando las formas democráticas que no se respetaron”.

El exabrupto de la senadora fue rápidamente respondido en redes, sin embargo y en vez de aceptar la falsedad que hizo circular, la senadora retrucó “la realidad no es un montaje. Hay que aceptarlo”, afirmó y a continuación, señaló que Petro “perteneció más de 40 años a las FARC”, una organización que, al decir de Bianchi, fuera financiada por el “narcotráfico”.
A la falsedad documental de la foto trucada, se le suma la supina ignorancia sobre la trayectoria del recién electo presidente de Colombia, quien nunca fue miembro de las FARC, ya que militaba en el M-19.
Considerando que dicha senadora se presenta a sí misma como un puntal político del gobierno, la pregunta que se impone ante la dualidad de manifestaciones, la de cancillería y la de la senadora, es ¿será de esta forma bicéfala que el gobierno nacional afianzará sus vínculos con el de Colombia?
¿Avalará el poder Ejecutivo la mentira y la falsedad que enarbola Graciela Bianchi en su permanente ejercicio de ensalzarse como la máxima exponente de la fe de los conversos?






















