Bruno Giometti (*)
Recientemente el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo públicos los datos sobre pobreza correspondientes al primer semestre del año 2023. De acuerdo con esta información oficial la incidencia de la pobreza se estimó en 10,4% lo que implica que aproximadamente 370.000 personas viven en hogares cuyo ingreso monetario no alcanza el umbral mínimo para satisfacer las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias.
En el primer semestre de 2019 (es decir, el primer semestre del año anterior al inicio de la pandemia y al cambio de gobierno) la incidencia de la pobreza se había ubicado en el 8,6% del total de personas, equivalente a unas 302.000 personas. En el promedio del año 2019 la incidencia de la pobreza había sido de 8,8% lo que equivale a unas 310.000 personas.
Lo anterior quiere decir que comparado con el año 2019, la cantidad de personas en situación de pobreza actualmente registró un incremento de aproximadamente 60.000 personas. Esto ocurre a pesar de que el Producto Bruto Interno de la economía uruguaya hoy se ubica aproximadamente 3% por encima de dicha referencia, a pesar de que en los últimos trimestres el ritmo de la actividad económica se ha enlentecido.
¿Cómo puede ser que, si la economía uruguaya es capaz de producir más riqueza que hace cuatro años, haya más personas pobres? Claramente ese crecimiento no se está derramando de manera automática hacia el conjunto de la sociedad.
Algunas posibles explicaciones a esta trayectoria son las siguientes:
* Algunas transformaciones en el mundo del trabajo que se está procesando, en algunos casos aceleradas en la pandemia, pueden estar perjudicando a una franja de trabajadores en situación vulnerable, que han perdido sus empleos y tienen dificultades para reinsertarse en otras actividades. Sobre todo, a falta de políticas públicas que aseguren dicha reinserción.
* La política salarial del gobierno no dio prioridad a los trabajadores con ingresos más sumergidos. Por eso teníamos en 2022 más de 549.000 ocupados ganando menos de $25.000 líquidos por mes, de los cuales 322.000 son asalariados. Si bien en el primer semestre de 2023 hubo algo de recuperación salarial, no ha sido suficiente para sacar a estos trabajadores más sumergidos de la pobreza. Tampoco hay una política de aumentos diferenciales para los trabajadores de salarios más bajos en las pautas salariales de la ronda de negociación colectiva actualmente en curso.
* Las políticas sociales en la pandemia y en la post pandemia han sido insuficientes. Si bien existieron medidas, fueron tardías e insuficientes, lo que queda demostrado por el incremento de la pobreza registrado en el año 2020 y la persistencia de los niveles de pobreza por encima de los de 2019.
(*) Economista.
Foto de portada:
Persona en situación de calle cocinando en la rambla de Montevideo. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS.























