Este domingo 11 de mayo se realizan las elecciones departamentales y municipales, se cierra así un largo ciclo electoral, se culmina la configuración de la representación política en los distintos niveles de gobierno, se termina de conformar la correlación de fuerzas en un espacio importante de poder, la administración del Estado.
Las elecciones del domingo son muy importantes por muchas razones.
La primera, y más obvia, es por el peso institucional y político de lo que se elige. Este domingo se elegirán: 19 Intendencias; 589 ediles y edilas, en las 19 Juntas Departamentales y 680 concejales y concejalas, en los 136 Municipios.
Es mucho lo que está en juego. Las intendencias están a cargo de aspectos muy importantes de las políticas públicas que tienen un impacto relevante sobre la vida de nuestro pueblo. Las Juntas Departamentales juegan también un papel importante y las y los ediles departamentales en ellas. Los Municipios han ido cobrando una relevancia cada vez mayor. Uruguay llegó muy tarde a la municipalización, se implementó décadas después que en nuestros vecinos Brasil y Argentina, por citar solo dos ejemplos. Esta elección será la de mayor cantidad de municipios, de hecho, es la primera vez que se elegirán más concejales que ediles.
La segunda razón es que también en esta elección y en lo que se elige, están en disputa dos proyectos de país. El Frente Amplio ha impulsado, con contradicciones y errores por supuesto, pero sin duda ha impulsado, una concepción y una práctica distintas de gobernar en las intendencias y también en los municipios.
Desde que ganó Montevideo en 1990 y en todos los departamentos que le ha tocado gobernar: Canelones, Salto, Paysandú, Río Negro, Maldonado, Rocha, Florida, Artigas y Treinta y Tres, en distintos períodos, el Frente Amplio impulsó la entrada por concurso a las intendencias, combatió las centenarias prácticas de clientelismo de la derecha, promovió la participación popular, la descentralización y una práctica moderna de los gobiernos departamentales, trascendiendo las funciones clásicas de alumbrado, barrido y calles, el tan mentado ABC.
Los gobiernos departamentales frenteamplistas democratizaron las intendencias y su gestión. La planificación, el involucramiento en políticas de desarrollo, las carteras de tierras para promover el acceso a la vivienda y el cooperativismo, las políticas sociales, las policlínicas, el énfasis en las políticas culturales, las distintas modalidades de presupuestos participativos son ejemplos de esa manera distinta de gobernar.
Solo con mirar lo ocurrido con los tres gobiernos departamentales del Frente Amplio en este último período alcanza. En las intendencias de Montevideo, Canelones y Salto no hubo pérdida salarial, y eso fue porque se aplicó una política distinta a la del gobierno nacional. Las intendencias frenteamplistas no solo no persiguieron a las ollas populares, como si lo hizo el gobierno nacional, por el contrario, las apoyaron y desplegaron otras formas de respaldo a los sectores más golpeados de nuestro pueblo durante la pandemia. Lo mismo se puede decir de los 32 municipios que gobierna el Frente Amplio.
No es solo un discurso distinto, es una práctica política y de gestión distinta.
La tercera razón es que la propuesta política del Frente Amplio en estas elecciones del 11 de mayo, también es distinta a la derecha. El Frente Amplio tiene, en los 19 departamentos, un programa de gobierno único. Tiene un compromiso con la ciudadanía público, construido colectivamente, que unifica a todas y todos los candidatos. La derecha, vaya toda junta o por separado, no tiene nada parecido.
La cuarta razón es que venimos de una victoria popular que determinó que tengamos un gobierno nacional del Frente Amplio. Las elecciones del 11 de mayo también son un momento de disputa política e ideológica con la derecha. Hay que fortalecer el proyecto de cambio, que encarna el Frente Amplio, con una mayor representación de gobiernos departamentales, ediles y municipios.
Por todas estas razones es fundamental una gran votación del Frente Amplio el domingo 11 de mayo, para ratificar, por cuarta elección consecutiva en un año, que es la principal fuerza política del Uruguay; para sumar a la transformación social más Intendencias, más municipios y más ediles y edilas en las Juntas Departamentales.
Las predicciones de las encuestas y las movilizaciones de estos días muestran que son altamente probables victorias en varios departamentos y que hay un número importante que aún no están definidos.
Estos pocos días que quedan son decisivos. La derecha ha desplegado todo su poder mediático y económico, la diferencia en recursos es enorme, pero hay algo que la plata no puede comprar: el compromiso y la militancia frenteamplista.
Estos días que quedan hay que intensificar el diálogo mano a mano, el abordaje en las ferias, repartir listas en cada rincón del Uruguay.
Podemos alumbrar una nueva victoria popular el 11 de mayo. Hay que dejar todo en la cancha para lograrlo.























