En el Club Plaza Colonia de dicho departamento, se llevó adelante un conversatorio sobre la iniciativa de gravar al 1% con un impuesto del 1% para atender la pobreza infantil. El local estuvo desbordado por la asistencia. En la mesa expusieron el economista Juan Geymonat, el Inspector General de Trabajo, Luis Puig, la senadora Constanza Moreira, el senador Gustavo Gonzales y el senador Oscar Andrade. La actividad estuvo promovida por la 1001, el Partido Socialista, Casa Grande y el PVP.
EL POPULAR comparte algunos fragmentos relevantes de las intervenciones.
Contraargumentos
Geymonat propuso ensayar algunas respuestas a los argumentos que plantea “la derecha” para posicionarse en contra de la iniciativa.
El primer argumento es el de que la mejor política para eliminar la pobreza es el crecimiento económico. Al respecto señaló: “es cierto que necesitas crecimiento económico, multiplicar bien bienes y servicios para repartirlos, es verdad, no está tan errado” pero que hay que ver qué es lo crece y “cómo participa el conjunto de la población en ese crecimiento, cuáles son los bienes y servicios que se multiplican. No es inmediato ni automático que el crecimiento supera la pobreza”.
Luego señaló, que asumiendo este argumento del crecimiento que plantea la derecha “tenemos de acá a veinte años un problema central para el crecimiento económico que es que una parte importantísima de nuestra futura fuerza de trabajo, que es un componente central del crecimiento económico, es una fuerza de trabajo que va a estar con baja calificación, que va a estar rezagada de toda la economía, del conocimiento y el manejo tecnológico y la economía de los 10, 15, 20 años que siguen y los que vienen, es una economía que va a estar totalmente dependiente de ese sistema de conocimiento y donde el que se rezaga con eso la queda”. Es por esto, continuó diciendo que “no hacer un shock de inversión en la primera infancia (va a generar) un problema de crecimiento a mediano plazo, ya lo tenemos ahora, pero lo vamos a tener mucho más acuciante en el mediano plazo”.
El segundo argumento al que hizo referencia es que afirma que el país no soporta más impuestos. Al respecto señaló que “no hay necesidad de crear un impuesto nuevo, de hecho, lo que venimos trabajando en la comisión es sobre el impuesto al patrimonio que ya existe y el impuesto al patrimonio de las personas físicas, simplemente hacer unos ajustes en las tasas y en los mínimos no imponibles”.
Y agregó que “cuando decimos «el país no soporta más impuestos», bueno, sí, hay una parte del país que no soporta más impuestos, pero hay una parte muy minoritaria que concentra una buena parte del ingreso y la riqueza que claramente soporta más impuestos y que incluso después, si esos impuestos son dirigidos a políticas de infancia y adolescencia, en el mediano plazo se va a ver beneficiado incluso de eso”.
El tercer argumento es que “el capital es cobarde, el capital se va, caen las inversiones, si tocás al que tiene plata el que tiene plata deja de invertir y se va”. Geymonat dijo que si el capital se va igualmente se puede cobrar un impuesto porque hoy en día los países comparten información y en función a determinados pactos ya no es imposible como si lo fue en el pasado.
“La otra cosa es que nosotros estamos pensando en un impuesto al patrimonio de las personas físicas y eso es importante, no es para las personas jurídicas. No estamos pensando en un impuesto que grave el patrimonio productivo en mano de personas jurídicas; este impuesto no grava el patrimonio productivo, en mano de empresas que están generando trabajo; grava el patrimonio cuando aparece en personas físicas”, aclaró.
El cuarto argumento es el que llamó de «el rico pobre» y ponen de ejemplo a un productor familiar rural en Colonia, por ejemplo, que tiene 300 hectáreas tiene más de un millón de dólares de patrimonio y en realidad eso no le reporta tanto ingreso por mes, entonces ¿va a tener que vender el campo para pagarte el impuesto?”.
“Ahí hay varias cosas para decir, la primera es que si tenés un millón de dólares de patrimonio no pagas el impuesto porque el impuesto tiene un mínimo no imponible y tal como está planteado en la discusión pública, si tenés 1 millón cien mil dólares, vos pagás el 1% de 100 mil dólares, no pagás el 1% de 1 millón cien mil. Se supone que cualquier patrimonio que tengas te rinde una renta; si lo tenés en bonos de deuda, en acciones de una empresa, en una vivienda que se alquila, ese patrimonio te retorna una renta bajita, por ejemplo, un bono de deuda que te da un 3% entonces si tenés que pagar un 1% sobre lo que te rinda un bono de deuda digamos que no tenés que liquidar el bono o el campo para pagar el impuesto, lo pagás con la propia renta que el campo, que el bono de deuda, que el activo genera”, explicó.
También señaló que se trata del patrimonio neto, es decir, descontando las deudas con bancos por ejemplo y que el diseño sería progresivo, “o sea que ese que se pasa el millón de dólares quizás no tenga que pagar el 1%, tal vez pague menos, son cuestiones técnicas que estamos discutiendo, aun así, con todos esos escenarios arriba de la mesa la recaudación se estima cercana a 1% del PIB, es muchísimo, aún con todos esos supuestos”.
Finalmente habló de un quinto argumento que expresa que “la gente va a liquidar activos y se va a ir a otro lado, ya dije que es posible gravarlo, pero sigue siendo engañoso porque incluso un impuesto de estas características puede servir para reorientar parte del ahorro. Mucha gente que empieza a tener plata y a hacer plata lo que hace es comprar casas, comprar tierra, poner la plata en un activo seguro, tierra, ladrillo. El que no sabe qué hacer con la plata, porque tiene mucha, a veces termina haciendo esas cosas. Si vos gravas eso, también puede ser una forma de decirle «no metas la plata en comprar viviendas y dejarla vacía, meté la plata en un activo productivo, en algo que te rinda un poco más, quizás más riesgoso sí, pero en algo más. Por qué no podemos combinar este impuesto con un redireccionamiento del ahorro y un incentivo a la inversión en actividad productiva, que genere trabajo, eso se puede hacer mediante distintos instrumentos En vez de comprar una casa comprá deuda que emiten las empresas o comprá acciones de una empresa, financiá con ese ahorro parte del aparato productivo también”, señaló.
La desigualdad no es natural
Luis Puig apuntó a que este es “un debate con un fuerte componente ético, político e ideológico” y marcó la relevancia de desmitificar algo que se percibe natural, la profunda desigualdad. “Si no partimos de la base de que hay que demostrar que no es una cuestión natural la pobreza extrema de niños, de jóvenes, de la mayoría de la población y la concentración obscena muchas veces de capital, si no damos ese debate estamos en deuda con una concepción de sociedad que nos parece que es imprescindible abordar”, afirmó.
Recordó que cuando en 2019 el FA no alcanzó el gobierno, en el proceso de autocrítica posterior de la fuerza política había un preconcepto y lugares donde se decía que «los errores estuvieron en que el Estado subsidió a los pobres y la gente estaba cansada de que se recibieran apoyos sin contrapartidas» y en realidad eso es una falacia porque si alguien subsidia el Estado, es a los ricos”.
Más adelante afirmó que el planteo es cumplir con los compromisos asumidos de transformación y que esa transformación “necesita recursos aplicados a políticas públicas, a enfrentar la profunda desigualdad y la pobreza extrema en sectores muy importantes de la población. Sectores tan importantes como son los niños, niñas y adolescentes”.
La riqueza se esconde
La senadora Moreira aseguró que “cuando se junta la Universidad, el movimiento social y la política no hay discusión que no sea fecunda, no hay discusión que no florezca y lo que nos está pasando con el 1% es que se vuelve una discusión cada vez más amplia, cada vez más rica y no somos tres eh, ya somos un montón, somos el 99% sin duda”.
Más adelante señaló que “la riqueza se esconde. La riqueza no ostenta, se oculta. Se oculta en el sistema financiero, se oculta en las sociedades anónimas, se oculta en la propiedad de los campos que no sabemos de quién es”.
Luego repasó lo que fue la década de los 90´ y la propuesta neoliberal de desregularización y venta de empresas públicas. Prosiguió con el recorrido pasando por la crisis del 2002, los gobiernos del FA y del progresismo y la izquierda en la región.
“Éramos el nuevo ejemplo que, con más regulación, más derechos y más impuestos crecíamos locamente, reducíamos el desempleo, aumentaba el nivel de vida de la población y aumentó la educación de la gente en cuatro o cinco años cosa que nadie se acuerda de los años del progresismo. Y más educación es más inteligencia, más neuronas funcionando. Nosotros, la izquierda, tenemos que luchar por la educación todos los días que eso también importa en el presupuesto”, afirmó.
“A partir de ahí la discusión económica se salió de madre y por eso florecen estos economistas que hablan de la desigualdad y del 1%” y agregó que “la riqueza se concentra, la herencia la perpetúa y la ideología la fija y la consolida como si fuera una verdad de la naturaleza. La idea de la desigualdad natural es la base y el cemento de la construcción de la desigualdad estructural de nuestras sociedades. No se hubieran tolerado siglo de esclavitud si no fuera por eso, por la creencia de que los amos tienen razón y los esclavos son puro cuerpo” aseguró.
Más adelante afirmó que “los niños son pobres porque las mujeres son pobres, porque las mujeres cuidan a todos y nadie las cuida a ellas y acabamos de ver algunos casos medios terribles, recientemente. Las mujeres están solas llenas de hijos y nadie las cuida y son pobres y no tienen tiempo para salir a trabajar y si consiguen salir a trabajar van a ganar dos pesos y medio que no le va a dar para comprar cuidados en el mercado y si yo no tengo un Estado que me cuide, esa mujer no sale a trabajar. Se pasa todo el día cuidando niños. Y se deprime. Las mujeres tienen menos trabajo que los hombres, ganan menos que los hombres y también tienen menos niños ahora. Pero hay que cuidar a las mujeres compañeros y compañeras, la pobreza infantil es la pobreza de esas mujeres, yo quiero el 1% para esas mujeres, pero quiero más que el 1%, también quiero una sociedad distinta”, concluyó.
El debate está abierto
El senador González afirmó que “este no es un problema técnico, es un problema político. La desigualdad es un problema político, pero aquí, en este debate que se ha abierto, lo más importante es alguna de las cuestiones que planteaban los compañeros por ejemplo que la academia se ha involucrado de forma extraordinaria y jóvenes académicos están trabajando en esto junto al movimiento sindical y eso tiene un valor inconmensurable y no se lo vamos a explicar a la izquierda que siempre reivindicamos aquellos intelectuales orgánicos que trabajan para la clase popular. Entonces, esto se ha abierto, eso es muy importante”.
González hizo referencia a el estudio publicado recientemente por el Instituto Cuesta Duarte: “nos dice que hay aproximadamente cien mil trabajadores con 17 mil pesos y miles más los 25 mil pesistas. Y nosotros dijimos que eso lo íbamos a tratar de resolver. Dijimos que íbamos a resolver la pobreza infantil”.
Compartió datos de la Cámara de la Industria de la Construcción que indican que existen “400 mil niños, niñas y adolescentes con problemas de vivienda en el Uruguay. Uno de cada cuatro vive hacinado, más o menos 190 mil. Uno de cada diez, su familia tiene inseguridad en la tenencia. Y 80 mil niños en el área rural, 1 de cada 5 con este problema”, entre otros.
Agregó que “esta batalla es una batalla, sí ideológica que tenemos que darla, que no se agota la semana que viene, esto para sacarlo necesita una iniciativa del Poder Ejecutivo”.
Para concluir señaló que “tenemos que estar más unidos que nunca, pero tenemos que atrevernos a lo que se cree imposible, pero si las inversiones no vienen, viva el 1%”.
Que duela en la piel
El senador Andrade inició señalando que “los cambios políticos y sociales precisan de mucha cosa, pero hay tres dimensiones que son imprescindibles. Una es tener perspectiva histórica, o sea, esta propuesta puede prosperar mañana o fracasar mañana y si prospera mañana vamos a tener que seguir luchando y si fracasa mañana vamos a tener que seguir luchando. Vamos a luchar más alegres si avanzamos y vamos a tener que recomponer iniciativa si no avanzamos”. Luego incorporó las otras dimensiones: la social, la global y la histórica.
“En la esclavitud estaban los abolicionistas y los contra abolicionistas, en el colonialismo tuvo los pro colonialistas y los anticolonialistas. Y esa dimensión para las izquierdas tenerla en referencia es importante. La otra es la dimensión histórica, de mirar con perspectiva larga, de ese diálogo entre táctica y estrategia, entre reivindicación y programa. Otra es la dimensión global; es evidente que para la lucha de los pueblos no es lo mismo que esté Lula en Brasil a que tuviéramos a Bolsonaro, la dimensión global de las luchas. Esas tres coordenadas uno siempre las tiene que tener en cuenta” explicó.
“Para poner un ejemplo -prosiguió- hace casi 100 años se descalabró el capitalismo: primera Guerra Mundial, Crisis del 29. ¿Cómo salió de ese descalabro? Las tasas impositivas de Roosevelt en EEUU llegaron a ser del 60% y a la salida de la Segunda Guerra Mundial Italia vota en su Constitución que era una república de trabajadores, en Francia triunfa un plebiscito donde la propiedad social estaba por encima de la propiedad privada y en EEUU se impuso un impuesto a la renta que la franja más alta, 24 franjas, en la más alta era el 91% sobre la renta. Acá estamos peleando por el 1%”.
“Acá en Uruguay, en esos años, estábamos discutiendo la reforma agraria. Discutiendo en Congreso, movilización y salió Colonización de esa discusión de la Reforma Agraria porque no se toleraba más el latifundio. Después tuvo las limitantes que tuvo, se recompuso el bloque de poder y logró que las transformaciones que estaban previstas fueran menos de lo que estaba previsto y en esos mismos años, si serán importante las ideas, en Suiza se juntaron 36, la mayoría economistas, a fundar la Escuela Austríaca Neoliberal. Y eran unos excéntricos que nadie les iba a dar pelota nunca, planteaban retirar el Estado de todo, era marginal ese pensamiento económico como era marginal Milei hace unos años”, continuó explicando.
“Ahora, esas ideas que eran marginales en economía, por eso la importancia del debate de ideas, tuvieron su ensayo en el terrorismo de Estado con Pinochet que puso enfrente a los teóricos de esas ideas, de retirar el Estado de todo, pero después, en medio de la crisis, ganaron pie y con (Ronald) Reagan y (Margaret) Thatcher inundaron el mundo y en los 90 casi que no se podía pensar de otra manera. O sea, discutir con el fundamento neoliberal era discutir con la economía. Esto es la economía. Y el que está afuera de esto es un loco”, recordó.
“Después tenés un segundo componente que es la correlación social y política. Construir en términos de orientación política implica paciencia y firmeza, escuchar, discutir, no subestimar, no dar por entendido que cosas que están entendidas o porque están bien se resuelven, porque puede tener tremendo cachetazo”, dijo.
Hay un terreno que es el económico de decir «hay una parte que funciona distinto que el resto, esa parte está bien arriba del todo, cada vez más arriba del todo y no la agarrás con ninguna de las modificaciones tributarias, escapa a todas, concentra a cara de perro y si tenés problemas para resolver, lo primero que tenés que hacer, es generar sensibilidad». Y agregó: “hay una parte primera que tenés que construir y es es una sociedad que no tolere el drama, la vulneración de derechos a un aparte de pueblo. Una sociedad artiguista en el sentido de «pública felicidad”.
“Porque no hemos logrado todavía pararnos en un sentido de lucha contra la exclusión social de un aparte de nuestro pueblo, 1 de cada 3 gurises en la pobreza ¿cómo? En la violencia, la última encuesta de violencia adolescente, en las mujeres, sobre todo, las niñas mujeres 50 y pico por ciento y muchas abusadas. En la mala alimentación, un país que produce alimento para 30 millones de personas tiene un montón de centros de estudio donde 4 de cada 10 gurises está en la inseguridad alimentaria, te tiene que dar una vergüenza absoluta”, afirmó.
“Multiplica por 20 el hacinamiento en hogares con niños que en hogares sin niños. Entonces, si vos tenés a los niños pobres, mal comidos, violentados, segregados territorialmente, en condición de precariedad ¿hace falta ser un experto para ver cómo será el futuro? ¿No es una bandera para luchar? ¿Nos duele lo suficiente esta situación?”, preguntó.
“Nos dejaron tremendo clavo el año pasado, de mil y pico de millones para pagar y deudas por todas partes, ahora andá a explicar lugar por lugar que retrasas tu propuesta programática porque está compleja la situación. No le pidas al gurí que está mal papeado que espere porque no está bien que pidas que espere. Entonces tenemos que explorar, tenés que estar preparado primero en términos de justicia social del planteo, de acumulación política”, afirmó.
“Oponer esto al crecimiento, nadie está en contra de que crezca la economía, sí queremos que a la vez se distribuya y cuanto más se distribuya mejor, ahí no somos neutrales, y los impuestos no son neutrales. En el período pasado creció la presión impositiva, bajaron los impuestos directos, aumentaron los indirectos, ¿quién marcha ahí? el pobre, que cuando paga medio kilo de picada paga IVA, aunque sea tasa básica”, señaló.
“Hay un debate ahí hasta en términos éticos y de dignidad (…) no nos podemos limitar tanto, no estamos pidiendo la expropiación general de todo, estamos hablando de elementos que a los efectos de los márgenes que existen son abiertamente razonables y que en el impacto que generan en esa política, hasta si lo discutieran en términos económicos, cuesta discutir en esos términos cuando hablamos de gurises que pasan hambre, pero si estamos tan jodidos en términos de la piel hasta en ese terreno tenés mucho para argumentar a favor de que esta es una medida justa”, afirmó.






















