50 años del asalto a El Popular

Hace 50 años, el 9 de julio de 1973, en medio de la Huelga General, se realizó una manifestación popular contra la dictadura en todo el país, en Montevideo fue en 18 de Julio, desde la Plaza Libertad. Participaron decenas de miles. La represión fue brutal, con carros lanza agua, gases lacrimógenos, caballería e incluso tanquetas del Ejército. En medio de esa marcha fue el asalto fascista al diario El Popular.
El asalto fue perpetrado con especial saña y odio. Tenían que callar al diario de la Huelga General. Tenían que dar una lección de disciplinamiento. Tenían que multiplicar el miedo. Tenían que quebrar a una de las voces principales de la resistencia al golpe de Estado y de la lucha por la democracia y la libertad. Porque eso era El Popular, aunque hoy, los mismos que hace 50 años callaron, intenten negarlo.
Cuando ya habían logrado desalojar, con la brutal represión, a buena parte de las y los manifestantes fue el momento que eligieron para atacar a El Popular. La redacción estaba ubicada en 18 de Julio y Río Branco, en el epicentro de la movilización. Una tanqueta del Ejército arrancó la puerta giratoria de entrada, entonces irrumpieron los efectivos policiales y militares, uniformados y de civil, apoyados por bandas fascistas.
Las instalaciones del diario fueron destrozadas, rompieron vidrios, mesas, sillas, máquinas de escribir, arrancaron fotos, nada se salvó del odio desatado. O al menos eso fue lo que pensaron.
La bestialidad fue especialmente terrible con las trabajadoras y trabajadores. Los agredieron, los hicieron bajar las escaleras a culatazos y a golpes de cachiporras, los hirieron con bayonetas. Buscaban una reacción que justificara una masacre, no lo consiguieron. El comportamiento de las y los compañeros fue ejemplar, manteniéndose unidos, incluso cuando los pusieron a todos y todas contra la pared, en una 18 de Julio desierta y a oscuras, habían apagado todas las luces de esas cuadras, y les hicieron un simulacro de fusilamiento.
En medio de esa bestialidad fascista y con la conciencia del enorme valor que el diario tenía, la dirección y sus trabajadores escondieron los negativos de su archivo fotográfico y la plata, que los fascistas querían destruir y robar, y también pusieron a resguardo piezas claves de las máquinas de impresión, para poder retomar la salida del diario.
En el caso de las fotos, como recordó uno de los fotógrafos que integró el equipo de El Popular, Hermes Cunha, decidieron esconder los negativos en un sobre techo de una joyería, que estaba adjunta al edificio Lapido donde funcionaba el diario. Seis personas hicieron esa tarea de esconder los negativos, lo que permitió que no fueran destruidos. La plata la escondieron las compañeras de administración y a pesar de los golpes, no dijeron donde la habían puesto.
La mayoría de las y los trabajadores del diario fueron detenidos esa noche, conducidos en varios ómnibus a Jefatura, luego los hombres al Cilindro, improvisado como cárcel por la dictadura y las compañeras a otras dependencias policiales.
Las y los trabajadores que pudieron burlar el operativo siguieron sacando el diario, enfrentando las clausuras y el peligro.
El odio del fascismo con El Popular tenía explicación. Desde el mismo momento del golpe de Estado, El Popular se transformó en el vocero de la Huelga General, sus periodistas y fotógrafos recorrieron los centros de trabajo y las facultades ocupadas, difundieron la lucha y ayudaron a organizar la solidaridad. Mientras, El País publicaba solicitadas de las patronales llamando a trabajar y amenazando con despidos y difundía, con entusiasmo, el pedido de captura de los dirigentes de la CNT.
La edición de El Popular de ese mismo 9 de julio de 1973 era una muestra de por qué era tan odiado por los fascistas y por la dictadura naciente. La tapa reflejaba el multitudinario sepelio de Ramón Peré, estudiante, militante de la FEUU y de la UJC, asesinado el 6 de julio, con un título imposible de censurar: “Sabremos cumplir”. En la misma tapa, Patricia, el entrañable personaje de las tiras políticas, burlaba la censura y convocaba a la manifestación, muchas “Patricias” tomadas de la mano, con la estatua de la Libertad de fondo, hacían innecesarias las palabras.
El Popular cumplió con su pueblo y el fascismo decidió actuar. Pero el odio de la oligarquía y el fascismo a El Popular, inversamente proporcional al cariño que la militancia popular le tenía, no fue solo por esa tapa, ni era la primera vez que el diario era agredido.
El Popular, sus trabajadoras y trabajadores sufrieron varias veces ataques de las bandas fascistas y de los aparatos represivos del Estado. En 1961 una cena de fin de año para recaudar fondos fue baleada. Su redacción sufrió atentados, tanto cuando estaba en la calle Justicia como en la nueva ubicación de 18 de Julio. Sus difusores eran amenazados y golpeados.
El Popular, fue fundado por el PCU, su primera edición fue el 1° de febrero de 1957. Como hemos dicho otras veces, pero es necesario reafirmar ante la persistente campaña de mentiras y negacionismo, fue un medio de comunicación de masas, vendía miles de ejemplares diarios. Se hacía y se distribuía con un esfuerzo heroico, miles lo repartían cada día en las fábricas, en los barrios, en todo el territorio nacional. Nació para disputarle política e ideológicamente la hegemonía a las clases dominantes en el terreno de la comunicación, cuando los diarios jugaban un papel central en ella. Siempre repetimos, para no olvidarnos nunca, que Luis Mendiola, uno de los mártires de la 20, que era responsable de su distribución en Montevideo, lo definió de una manera muy difícil de superar: “El cañón de largo alcance del pueblo”.
El Popular contribuyó considerablemente a la construcción de una línea de unidad y lucha para la transformación revolucionaria de nuestro país. El Popular cubrió todo el proceso de unidad y movilización de nuestro pueblo, fue parte orgánica del mismo. Sus notas y fotos son el testimonio de la unidad de los sindicatos y luego de la CNT, del Congreso del Pueblo, del camino de la unidad política de la izquierda, primero con el Frente Izquierda de Liberación y luego con el Frente Amplio. Reflejó la solidaridad internacionalista de nuestro pueblo y las luchas antimperialistas en el continente y el mundo. Sus páginas se abrieron siempre a todas las expresiones de la cultura y el arte. Y también, como buen diario del pueblo, al deporte.
Por todo eso lo odiaban los fascistas hace 50 años y lo quieren negar hoy los que ven la organización del pueblo y sus avances como un peligro para sus privilegios.
El archivo fotográfico, que refleja el esfuerzo colectivo de su equipo de fotógrafos, ha logrado ser recuperado, el PCU, en acuerdo con la Asociación de ex Trabajadores del diario El Popular, lo entregaron al Centro de Fotografía de Montevideo para su conservación y digitalización y para que esté disponible para todo nuestro pueblo. Hace pocos meses la UNESCO lo distinguió incluyéndolo en el registro internacional “Memoria del Mundo”, considerándolo parte del acervo histórico que la humanidad debe preservar.
Y esto, siendo mucho, muchísimo, no lo es todo. El Popular son sus fotos, claro, pero también son sus notas, sus coberturas de las movilizaciones sindicales y estudiantiles y los debates ideológicos; también de las luchas por su liberación de otros pueblos del mundo, con una entrevista, única, a Ho Chi Minh o la cobertura de la visita del Che a Uruguay, por citar solo algunos ejemplos. También fue el esfuerzo organizado de miles por difundirlo y venderlo, el diálogo diario con nuestro pueblo que eso implicaba. El Popular fue todo eso.
Como lo hemos hecho todos estos años, queremos expresar nuestro reconocimiento y admiración a la entrega, el coraje y el compromiso de todas y todos los trabajadores del diario El Popular. Son un orgullo para el periodismo uruguayo, para la izquierda y el movimiento popular, para la democracia toda. Es imposible nombrarlos a todos y todas, pero sabemos que concordarán si los resumimos en Norma Cedrés, asesinada en prisión, Juan Manuel Brieba, detenido desaparecido en Uruguay y Carlos Bonavita, detenido desaparecido en Buenos Aires.
Hace 50 años el odio fascista quiso callar a El Popular. No pudieron. No podrán nunca.
El Popular vive hoy en la memoria y el cariño del pueblo uruguayo y también en estas modestas páginas que buscan ser dignas de ese ejemplo.
Salud a nuestras heroínas y héroes que colectivamente defendieron a El Popular, y, al hacerlo, defendieron la libertad. Nos legaron un camino y una manera hermosa de recorrerlo.

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