500 semanas acompañando el quehacer cultural de los uruguayos

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Lylián Firpo.

 

Hay muchas historias vividas en equipo en estos últimos 12 años, transiciones arriesgadas, riesgosos desafíos, obstáculos varios a sortear, pero siempre resultaron en afianzamiento de convicciones, que nos llevaron de la mano para cumplir esta hermosa tarea revolucionaria. Promoviendo, difundiendo y muy especialmente construyendo memoria cultural colectiva en los uruguayos. Somos protagonistas de la apasionante creación de nuestra historia más reciente. Nos acompaña en este viaje, el legado de quienes  nos precedieron y nos dieron forma, herramientas, organización y sobre todo la certeza de que aportar culturalmente es una arista ineludible para  la transformación de los pueblos, es contribuir en un compromiso vital para alcanzar una sociedad más justa y solidaria.

500 semanas es mucho tiempo en la vida de un militante, y apenas un soplo en la historia de un pueblo. Empecinadamente realizamos el trabajo de orfebre con las palabras, entrelazar, unir, entretejer, para que este entramado sostenga el andamiaje de los cambios.

Se integraron compañeros y compañeras en el semanario, muchos siguieron su camino personal y profesional, todos son recordados y respetados, sin su esfuerzo no habría sido posible llegar a este viernes, a todos y todas, a cada uno, el entrañable agradecimiento del equipo y como decía, la mejor secretaria de redacción con nombre de flor;  “cada uno en su cuota parte, aporta”.

Estuvimos aportando con las críticas teatrales de los estrenos, versiones y de las obras en cartel, se mantuvo la información y el intercambio motivador con los elencos. Comentando, motivando al público a concurrir a ver las obras, participando de grandes estrenos y destacando el entusiasmo y la responsabilidad por mantener abiertas y en actividad salas barriales. Experiencias riquísimas de crecimiento humano y profesional. En las muestras plásticas, las visitas a los museos o las fotogalerías a cielo abierto, pudimos compartir las imágenes, que en su gran mayoría registraba y aportaba el querido Camilo.

Los artistas inéditos, los tímidos, encuentran su lugar en nuestras páginas, porque es maravilloso compartir su transformación, y el tiempo los reconocerá en su proyección, nosotros aportamos en su difusión, reconocidos y entrañables compañeros compartieron sus plumas, con columnas semanales, entrevistas, canciones, muchas de ellas partidarias y a través del legado, en su ausencia física, nos acercamos a conocerlos mejor a través de sus obras. Vivimos luchas culturales, movilizadoras, reivindicativas, fuimos enlace y organizadores en su difusión. Promoviendo el diálogo, por ejemplo, de nuestros legisladores con las asociaciones que defienden y representan los intereses de los artistas, los periodistas, creadores, intérpretes, en algunos casos el conocimiento y difusión se concretó en leyes, o en modificaciones que favorecieron a los trabajadores culturales, pero aún queda mucho por hacer.

Con la llegada al gobierno del Frente Amplio, se promovió la concreción de políticas públicas que permitirían un Estado más presente pero además que sea  promotor de cultura, democratizando el proceso cultural y permitiendo el acceso de todos los sectores sociales en todo el territorio nacional, destacamos las usinas culturales, con su fuerte inserción barrial, rescatando la presencia de los jóvenes y adolescentes en la creación colectiva y el programa Esquinas desde la Intendencia capitalina, que reconoce y promueve la creación a todo nivel, participativa y colectivamente.

Durante todos estos años se realizó la cobertura de nuestra fiesta máxima, el Carnaval, Murga Joven, Carnaval de las Promesas, valorando los miles de uruguayos que participan y el aporte no solo creativo de gran calidad, sino el movimiento social y económico que se relaciona. Con entrevistas  a los artistas, y también a los técnicos. A todos los protagonistas. Agradecemos en nuestras páginas los aportes éticos, filosóficos, ideológicos con la participación de reconocidas y prestigiosas plumas, de la educación, a nivel terciario, profesores, maestros, profesionales que en columnas semanales y contratapas, sumaron su experiencia y su creación en la defensa de los valores culturales que nos identifican.

Porque siempre nos acompañan las palabras de Fidel en cuanto a la batalla cultural y de Gramsci, que aseguraba que los cambios en la sociedad pasan no tanto por el acceso al poder, sino por un asalto a los valores y las representaciones del sistema cultural.

Cuando nos exponemos como medio de comunicación político a la consideración de los fieles lectores, damos la batalla cultural. El universo de la lectura personal es inigualable, una experiencia única, y si además le agregamos la reflexión, vamos por el buen camino. Premisas que defendemos con  argumentos teóricos y los prácticos  de la experiencia militante de lucha. La presencia durante tres años consecutivos en la Feria del Libro, fue una experiencia muy especial, lograr el reconocimiento de la trayectoria del semanario, obtener un lugar que se convirtió en destacado por las visitas y  con las presentaciones de los libros de Julia Arévalo de Carlos Yaffé, Valor, del equipo económico que escribe en el semanario, Coplas Populares de Carlos Benavides, la reedición  del Manifiesto Comunista  con el aporte de la Comisión de Educación y la participación de  Fundación Arismendi con sus colecciones, por mencionar algunas presentaciones, con la cobertura completa de actividades, charlas y exposiciones, permitió un reencuentro ansiado por muchos comunistas con la prensa partidaria.

Hay temas culturales que siempre han estado y estarán, en los que haremos hincapié, porque debemos conocer sobre nuestra memoria viva, para entender porque actuamos como lo hacemos, nuestras referencias, qué nos motiva, seguramente  un compañero militante de nuestro Partido desbrozó el camino antes, y no importa si fue en las cercanías o en el otro extremo del mundo, es tarea revolucionaria continuarlos. Les damos nueva vida con la difusión, a las canciones, a los poemas, a las ilustraciones, trabajamos en la apropiación de nuestros relatos, trabajamos sobre nuestra identidad. Hace años que vivimos inmersos en el cambio cualitativo de la hiperconectividad, fenómeno cultural que se evidencia casi brutalmente en los jóvenes, la vida en ese universo binario y alterno, porque la realidad no les satisface, se ha vuelto un tema muy complejo a tratar, y que no tiene una solución sola, sino variables de distintos aspectos.

No es que las aplicaciones de las nuevas tecnologías sean malas o buenas, no tienen un componente moral, el uso que le damos es el que nos debe llamar la atención. La saturación de desinformación merece que se le aplique un filtro crítico, hasta por una cuestión de sanidad mental. Nuestros espacios de soporte gráfico, ofrecen esa alternativa pausada, de reflexión que este viernes cumple doce años en su tercera etapa. Quienes nos acompañan durante este tiempo habrán percibido que hay un hilo conductor para facilitar el reconocimiento de ciertas raíces que nos identifican, que han ido pautando el entorno específico  del quehacer cultural, las mismas, junto a otras voces, conforman un espectro bien amplio, se van realizando asociaciones temporales, incluso con coincidencias de territorios físicos, para facilitar la tarea del rescate de la memoria. Desde nuestras columnas, hemos hecho especial hincapié en el rescate de los valores, de fechas, de las obras que nos relacionan en pertenencia, en una sensibilidad atesorada en el tiempo. Las canciones recopiladas en discos de Homenaje a los Mártires de La 20, el documental El tiempo de las Rosas, con la participación de artistas como Eduardo Darnauchans, Washington Benavides, Carlos Benavides, Manuel Capella, Héctor Numa Moraes, Néstor Techera,  Omar Molina, Julio Biurrum, Carlos Vidal, Los del Pueblo.

El CD, ¡Si se puede! y Memoria de Lucha son muestras de distinto soporte físico que se distribuyeron con EL POPULAR alcanzando niveles masivos en su difusión.

Con la producción y realización de Brújula Digital en todos los casos. Un mecanismo muy aceitado que tenemos los creadores es el de las asociaciones, como prensa gráfica partidaria, una de las metas es que cuanto más difundimos, más expandimos y profundizamos nuestra ideología. Sin conciencia de clase, no se dan los cambios. Uno de los frentes a los que tenemos que atender ciertamente es el cultural, sin dejar de avanzar en los otros. La batalla cultural está  presente en cada decisión que tomamos y “Yo tomo partido hasta cuando se discute la orientación del viento“, nos decía Chassale, y claro que tenía toda la razón del mundo, porque cada decisión, nos acerca o  nos aleja de nuestro objetivo, ese por el nos comprometimos y por el que elegimos ser comunistas. Ese compromiso asumido de aportar para alcanzar el tiempo de las rosas y el pan.