En respuesta a las protestas desarrolladas en Jerusalén Oriental y con el resultado de más de 60 palestinos heridos, fuerzas israelíes asaltaron la Mezquita de Al Aqsa.
El sitio es considerado, como el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.
Las acciones represivas que derivaron en enfrentamientos con los manifestantes, se produjeron en las inmediaciones del sagrado recinto.
Hace una semana, informa la agencia de noticias Prensa Latina (PL), Israel inició una nueva ofensiva en Cisjordania lo que ha derivado en un incremento de las tensiones entre palestinos y las fuerzas ocupantes.
Según informó la agencia oficial de noticias Wafa, fuerzas sionistas al santuario y “atacaron a los miles de fieles musulmanes que realizaban la oración del amanecer”.
Los asaltantes usaron durante la ofensiva sobre el recinto “balas de goma, granadas de aturdimiento y gases lacrimógenos”, con el objetivo de disolver a los manifestantes.
“La policía desató su potencia de fuego mientras irrumpían en el recinto sagrado sin ninguna consideración por los ancianos y los niños que se encontraban allí”, consignó PL que cita como fuente a Wafa.
La información sobre el número de heridos fue confirmada por la Media Luna Roja que anunció el ingreso de más de 60 personas a los hospitales cercanos.
La misma fuente indica que, en redes sociales pueden apreciarse, videos que muestran a los palestinos en el interior del recinto religioso corriendo para refugiarse de los disparos, mientras que otras filmaciones permiten observar el momento en que un grupo de uniformados escoltan a un niño palestino esposado.
Durante la acción represiva, informa PL, “un camarógrafo y un periodista palestinos fueron heridos” mientras cubrían la incursión de las fuerzas de seguridad israelíes.
Como argumentos para justificar la incursión, Eliyahu Levy, oficial de ese cuerpo armado israelí, declaró a la Radio del Ejército que “los alborotadores izaron banderas del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) y arrojaron piedras a la policía”.
La agresión fue denunciada por, Ikrima Sabri, Imán de la Mezquita quien reclamó la solidaridad de los países árabes.




















