Una flor roja para Iván Altesor

Este domingo murió en México Iván Altesor, comunista, revolucionario, internacionalista en Nicaragua donde cayó luchando contra la tiranía de Somoza su hermano Héctor, el Meme, que peleaba junto a él.

Iván fue militante de la UJC y del PCU, constructor de organización y unidad del pueblo, perseguido y exiliado durante la dictadura, se ofreció como voluntario para contribuir con su lucha a la caída de la dictadura somocista. Luego siguió viviendo en México, junto a su familia, hasta su muerte. Volvió varias veces a Uruguay, la última hace muy pocos meses. En EL POPULAR dio una de sus últimas entrevistas donde habló de la lucha, de su vida, de la de su familia, se publicó en julio de 2020 y se puede leer en nuestro portal en este link: https://elpopular.uy/meme-altesor-un-revolucionario/

Con motivo del homenaje a su hermano, Héctor Meme Altesor, Iván mandó en julio de 2017 una carta que Jorge Mazzarovich, a quien iba dirigida, leyó en el homenaje.

La reproducimos hoy, esta vez en homenaje a su autor, junto con un apretado abrazo a sus familiares y compañeros. Para Iván, una flor roja.

“MI hermano, el Meme. Te mando unas pocas líneas y te pido que las leas en el homenaje que los compañeros le rendirán al Meme en el 38 aniversario de su caída en combate, en la lucha por el derrocamiento de la dictadura somocista. Es la primera vez que escribo sobre el “Meme”, mi hermano en la doble acepción de la palabra, nacidos de una misma madre, hermanos comunistas. Él se puso “Meme” y con su personalidad desbordante afirmó su seudónimo y así lo llamamos desde muy chico, Héctor Enrique era su nombre y como “Pedro el uruguayo” lo conocieron los nicaragüenses. Fue un comunista, un revolucionario auténtico, decidido a dar la vida por la libertad y la liberación de los pueblos en cualquier lugar de la tierra. Los latinoamericanos de los años 60 y 70 conocimos esos seres humanos, quizás eran otras épocas. Regó con su sangre la tierra de Sandino, pero cada tiro que disparó contra la guardia de Somoza, lo fue contra los militares y sus cómplices civiles de la dictadura uruguaya y todas las que asolaron nuestro continente. Hace un tiempo alguien me dijo que el “Meme” era un mártir de la libertad latinoamericana, y yo le contesté que tenía más de héroe que de mártir. El mártir es el que cae en la lucha sin mayor conciencia de lo que hace y el héroe no es más que un ser humano que consciente del riesgo se lanza al combate sin titubear. Y así fue, no dudo un segundo cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional lo convocó a incorporarse a sus filas en el Frente Sur, Benjamín Zeledón. Llegó a Nicaragua, se vistió de verde olivo y tiró sus ropas civiles entre los arbustos, su decisión no tenía marcha atrás. Entró por Peñas Blancas, un pequeño pueblo limítrofe con Costa Rica, que era ya territorio controlado por el FSLN. Allí impartió instrucción militar básica y contribuyó a formar pequeñas unidades con los cientos de jóvenes nicaragüenses y otros países latinoamericanos que estaban listos, y diría ansiosos, por entrar en combate. En esos momentos el FSLN combinaba las acciones guerrilleras con la férrea defensa de una parte del territorio ya liberado. La primera trinchera de la línea de defensa estaba en la margen norte del río Ostayo, y ahí fue el “Meme”, con el cargo de segundo jefe de pelotón, a una zona conocida como La Calera, punto donde se libraban los mayores combates contra la Guardia somocista. El jefe de su pelotón era Benigno Cruz, conocido como “el Chino”, mecánico de oficio y poeta de afición como todo buen nicaragüense. Tenía más o menos la misma edad del “Meme”, 32 años, eran los viejos del pelotón, el resto muy jóvenes, casi niños, algunos de los que el “Meme” había preparado con algunas horas de instrucción básica en Peñas Blancas. Después del triunfo conocí a uno de sus compañeros, el más alto de esa unidad, por eso era el ametralladorista, tenía entonces 15 años. Este joven me dio uno de los testimonios más vividos del momento, en el que mostró la calidad humana y de combatiente de nuestro querido “Meme”. Me contó entonces que “Pedro el uruguayo”, estaba siempre pendiente de todos y de todo y asumía las tareas más riesgosas. Parecía que nunca dormía. Exaltó la humanidad demostrada en ese ejército de “jóvenes niños”. En una guerra donde el arma predilecta de la guardia somocista eran los morteros, le impresionó mucho como atendió el caso de un muy joven combatiente, que, aterrorizado por el fuego enemigo, se autoinfligió heridas en la lengua con las púas de una cactasia para pasar a la retaguardia. Era casi un niño, Meme lo tranquilizó y lo hizo retirar del frente. El testimonio más rico, donde se lo muestra en cuerpo y alma, fue el que me proporcionó “el Chino”. El “Meme” y el “Chino” se hicieron amigos en el fragor del combate bajo el fuego de los morteros, me manifestó su admiración por ese ser solidario que venía muy lejos y estaba dispuesto a todo con gran valentía. Esa admiración estimuló la veta poética del “Chino” que escribió unos versos en su honor, en algún momento fueron publicados en Montevideo y ahora está perdido. Desde el 14 de julio de 1979, la situación era muy agitada en el frente, Somoza estaba perdido y su Guardia semi derrotada, pero seguía combatiendo con aviones, helicópteros y morteros. Llovía a mares y el Ostayo se desbordó, el mando del Frente dio la orden de trasladar la defensa a la margen sur del río, esa fue la última vez que escuché la voz del Meme en las comunicaciones de radio. En el marco de esos movimientos, su pelotón y el Meme, apenas resguardado en un joven arbolito, quedaron en una posición desventajosa, en una depresión del terreno. Como interceptaban las comunicaciones conocían los nombres de los jefes sandinistas y los mencionaban a gritos. Su alto sentido humano y del deber lo impulsó a levantar la cabeza para no herir a ningún compañero. Fue inmediatamente abatido por un tiro en la garganta. En un primer momento lo enterraron en Peñas Blancas, en una caja de municiones con los homenajes correspondientes y con la participación de nicas y de internacionalistas, algunos uruguayos. Instalamos una placa recordatoria con la humilde inscripción: Aquí cayó en combate Pedro, el uruguayo. Trasladamos su cuerpo y el de otro compañero chileno a Managua, donde al día siguiente, en la escuela Carlos Agüero, primer centro de formación militar del naciente Ejército Popular Sandinista, se realizó un homenaje solemne. En los hombros del grupo internacionalista, ya entonces reforzado por otras incorporaciones, fue llevado al panteón de los Portocarrero Debaile, familiares del tirano. La pequeña bandera uruguaya que lució el féretro de nuestro Meme, como se muestra en la foto que re publicó EL POPULAR, la proporcionaron compañeros del MLN, jamás supe de donde la sacaron o si fueron con ella a cumplir la misión internacionalista. Ese Meme, que recordamos y homenajeamos hoy, es la continuidad de aquel que muy joven se incorporó a la UJC, posteriormente al Partido y a la militancia sindical, en su querido gremio ferroviario, al que perteneció su padre. El recibió la noticia de su muerte siendo prisionero de la dictadura, dirigente de primer nivel del Partido Comunista, lo arropó entonces el dolor y el orgullo del hijo caído en combate, como lo sentimos en toda la familia. A veces pensamos que los revolucionarios de principios del Siglo XX no eran más porque no tenían hijos, pero el Meme los tenía, dos para ser más precisos, su hijo Diego de 5 años entonces, y su niña, Paula, de pocos meses y a la que apenas casi conoció. Por eso los héroes son seres humanos, mujeres y hombres, que, si sabemos hacer que impacten en la memoria social, vivirán con nosotros y serán referentes políticos y sociales de un mundo que espera por los cambios. Muchas mujeres y hombres del PCU cobijados por las banderas de Octubre, y desde la Guerra Civil española, impulsaron con su heroísmo la creación de un mundo más justo, menos infame que el que nos toca vivir hoy. El Meme se incorporó desde lejos a esa línea que brega por la memoria social. Nunca es tarde, compañeros, un abrazo fraterno. Iván Altesor”.

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