Varios políticos y académicos del país vasco exigieron la apertura de los archivos que permitan indagar si el banco BBVA mantuvo relaciones de negocios con los nazis.
Al referirse a ello, la vicepresidenta de la Asociación Amical de Mauthausen, Concha Díaz Berzosa, señaló que se trataba de “crímenes de lesa humanidad que no han prescrito”, por lo que exigían la apertura de “los archivos a investigadores externos”.
Según consignó el portal de noticias KaoesenlaRed, los “descendientes de víctimas de los campos de concentración nazis y representantes de los judíos”, consideran “que el BBVA debe disculparse” en caso de que pueda confirmarse “los negocios con el Tercer Reich de antiguos directivos de los bancos que se fusionaron para dar lugar a la entidad”.
Para la Asociación Amical de Mauthausen, agrega el medio de prensa, “la corporación debe investigar (…) su oscuro pasado” y en consecuencia “darlo a conocer”.
“Si se demuestra el vínculo de sus antiguos directivos con el Tercer Reich, lo mínimo que podrían hacer los responsables del BBVA sería pedir perdón por colaborar con los nazis”, enfatizó la vicepresidenta de la Amical de Mauthausen.
Creada en 1962, por víctimas del Tercer Reich, la Asociación tiene como objetivo la defensa de “los derechos de las aproximadamente 10.000 personas del Estado español deportadas a los campos de concentración”.
Los vínculos a partir de los cuales se aseveran las relaciones con el Tercer Reich, han sido probados a través de documentos y testimonios que fueran publicados por el diario en catalán “El Nacional”.
Para la vicepresidenta de la Amical de Mauthausen, lo que corresponde “no sería únicamente solicitar perdón por las responsabilidades”, en el entendido de que se habla “de crímenes de lesa humanidad que no han prescrito”.
En atención a ello, agregó, que se comprende “que los directivos actuales no tienen una responsabilidad directa, pero sí un compromiso moral con las víctimas y la historia”, por lo que exigió “que abran los archivos a investigadores externos”, acción que calificó de “importante”, aunque no suficiente ya que “ellos mismos tendrían que indagar en su pasado y pagar de su bolsillo la investigación”.
“En el Estado Español”, agregó Díaz Bersoza, “quedan más cuentas pendientes de ajustar que incluso en Alemania porque la situación es terriblemente compleja, dado que el fascismo no fue derrotado como sucedió en el centro de Europa, de forma que el problema fue mucho más allá de la Segunda Guerra Mundial y eso, hasta el punto de que durante muchas décadas la Península continuó siendo un santuario nazi privilegiado”.
“Lo más triste”, concluyó subrayando Díaz Bersoza, “es que los Aliados lo sabían e hicieron la vista gorda. Yo los culpo a ellos”.





















