SUNCA: miles lanzaron la lucha

Ayer una asamblea del SUNCA con miles de obreras y obreros desbordando el Velódromo Municipal de Montevideo inició la lucha hacia la 10° Ronda de Consejos de Salarios y lo hizo con un mensaje claro y contundente: Todas las conquistas serán defendidas, la Negociación Colectiva será planteada en toda su amplitud y profundidad, se reclamará la recuperación del salario.

La Asamblea General, por su magnitud y por la fuerza de sus planteos fue, en sí misma, la primera movilización de cara a los Consejos de Salarios, y, a la vez, una respuesta de miles al retroceso histórico para las relaciones laborales que se busca imponer con las recién votadas modificaciones a la Ley de Negociación Colectiva.

La Asamblea tuvo varios componentes que la hicieron especial. El primero su magnitud, miles de obreras y obreros, de todo el país -llegaron 150 ómnibus de todos los departamentos- dieron una muestra más del masivo respaldo a su sindicato y a los reclamos planteados. La Asamblea del SUNCA estuvo precedida por un Congreso a principios de año, con más de 1.800 delegadas y delegados y de unas elecciones donde hubo más de 32 mil votos.

Este acumulado de organización y movilización tuvo su primer resultado ayer mismo. El primer reclamo del SUNCA era que se convocara al Consejo de Salario del sector, ya que el convenio colectivo venció en marzo y no habían tenido respuesta del gobierno. Pues la enorme movilización obró el milagro y desde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social se comunicó al SUNCA que estaba convocado para el viernes. 

En la Asamblea se plantearon los ejes de la plataforma para la negociación colectiva. En el informe, Daniel Diverio, secretario general del SUNCA, dijo que el primer punto será que todas las conquistas y avances obtenidos hasta ahora se mantienen, en clara alusión a las modificaciones a la Ley de Negociación Colectiva, votadas el miércoles por la coalición de derecha en el Senado, que establecen como punto central la caída de todos los beneficios cuando vence un convenio colectivo y el arranque de cero en cada instancia de negociación, la caída de la tan demonizada ultraactividad de los convenios. El planteo de Diverio fue saludado por una cerrada ovación. Dentro de la plataforma del SUNCA estará la recuperación salarial. En la construcción el convenio que venció en marzo permitió que las obreras y obreros no perdieran salario en estos años, pero el PBI del sector creció más de un 15%, mucho más que el PBI nacional, por lo tanto, habrá un reclamo muy fuerte de que ese crecimiento se refleje en el salario. 

El planteo del SUNCA también incluye la democratización en el acceso al trabajo, medidas para contemplar a los trabajadores de 50 años y más, a las mujeres, a los jóvenes, a las y los discapacitados, que tienen enormes dificultades para que los tomen en alguna obra, para ello plantean que un porcentaje de los ingresos sea por sorteo y así evitar la discriminación. El reclamo de seguir avanzando en los temas de salud laboral y terminar con que un trabajador o trabajadora que tiene que ir a hacerse un examen médico pierde los incentivos mensuales. Ampliar las libertades sindicales, con un objetivo específico, que las y los delegados de seguridad tengan más horas libres para realizar más talleres y cursos de capacitación y recorrer las obras, aumentando las medidas y la conciencia para evitar siniestros laborales. La instalación de una comisión de trabajo que estudie el impacto de las enfermedades laborales en la industria e insistir en los cómputos jubilatorios especiales para las y los trabajadores de la construcción. La generación de un nuevo Fondo Social, el quinto, dedicado a la atención de la salud mental y las adicciones de las y los trabajadores y sus familias. 

La plataforma aprobada ayer en la Asamblea contempla más aspectos, pero los señalados alcanzan para resaltar una concepción: La negociación colectiva como espacio de construcción de relaciones laborales maduras, que reconozcan derechos, que incluyen el salario, claro, como elemento central, pero no se agotan en él.

Este planteo tiene especial relevancia cuando sectores patronales, especialmente las ultraconservadoras Cámara de Industria y Cámara de Comercio, reivindican, y logran que el gobierno de la coalición de derecha que las expresa impulse, una concepción acotada de la negociación colectiva, cuanto menos mejor y además sin proyección futura, ni progresividad.

La Asamblea del SUNCA, dio, además de una señal clara para la industria y su gremio, un mensaje contundente hacia las patronales en general y también hacia su expresión política, el gobierno de la coalición de derecha encabezado por Luis Lacalle Pou: Habrá lucha, ninguna bandera será resignada.

Es que esta Asamblea obrera de miles, formidable expresión democrática, y gran muestra de representatividad, es una respuesta por partida doble a los intentos de reglamentar los sindicatos, imponiendo la personería jurídica y a la intención de hacer retroceder más de un siglo las relaciones laborales limitando la negociación colectiva.

Las modificaciones votadas a la ley 18.566 del 2009, no significan volver a antes de los gobiernos del Frente Amplio, es romper con la tradición de las relaciones laborales en el Uruguay desde 1943, cuando se votó la Ley de Consejos de Salarios, y aún más, a antes de la década del 30 del siglo pasado, a donde se remontan los antecedentes de la negociación tripartita en el Uruguay, precisamente en la industria de la construcción. Básicamente, la Cámara de Industria y de Comercio y el gobierno de derecha que les hace los mandados, quieren volver al Uruguay a las relaciones laborales del Siglo XIX, quieren pasar una apisonadora por todo el siglo XX.

El problema es que, en su utopía conservadora, porque es regresiva, porque niega un concepto básico, amplia e internacionalmente aceptado en el derecho laboral, la progresividad de los derechos, que se pulveriza si hay que empezar cada vez todo de cero, no toman en cuenta la unidad, la organización, la capacidad de lucha y la representatividad de los sindicatos y del movimiento sindical todo. 

La enorme asamblea del SUNCA, por si no habían valorado la enorme movilización popular contra los 135 artículos de la LUC; los tres paros generales y las luchas contra la Reforma Jubilatoria o el último 1° de Mayo, se las volvió a recordar. 

Las clases dominantes, el bloque de poder, concentra, valga la redundancia, un enorme poder: la propiedad de los medios de producción, del capital financiero, de los principales medios de comunicación, el gobierno nacional, es decir la administración del Estado y la mayoría de los gobiernos departamentales. El ejercicio discrecional de ese poder, sin tapujos, les permite hacer avanzar su agenda conservadora, sin dudas, y eso incluye la aprobación de leyes regresivas.

Pero no están solos en la sociedad, aunque hagan de cuenta que sí. Hay un bloque histórico, político y social de los cambios que existe, pesa y lucha. Podrán aprobar las leyes y eso no es menor, podrán gobernar generando desigualdad y concentrando la riqueza y el poder, pero habrá respuesta de miles, que, con su unidad, organización y movilización, acumularán fuerzas, conquistarán cosas, impedirán que el retroceso sea todo lo que la derecha quiere y busca y plantarán cara.

De todo eso se trató la Asamblea del SUNCA, que, además celebró los 65 años de una organización sindical que es parte de la columna vertebral del movimiento popular uruguayo. Que les dio la palabra a los trabajadores de Acodike, que enfrentan los despidos y la provocación de una patronal que los usa de rehenes para defender sus intereses comerciales. Que juntó víveres para las ollas populares. Que reclamó Verdad y Justicia y convocó para el 20 de mayo. 

Una respuesta de miles, organizados y organizadas en su sindicato, abrió la lucha hacia los Consejos de Salario, en una ronda clave, la más grande de este período de gobierno, con más de 100 mesas de negociación, donde cientos de miles de trabajadores pelearán por sus salarios, por sus derechos, contra la desigualdad y por ponerle un freno a la implementación de la utopía conservadora. 

Una vez más, la clase obrera, en este caso con uno de los sindicatos que la expresa con más fuerza, mostró su firmeza y su disposición a ocupar su lugar.

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