Carolina Carretero de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, participa de la Comisión Estado y Derechos Humanos del III Congreso del Pueblo. EL POPULAR la entrevistó para saber sobre la discusión que se viene dando en dicho ámbito, dialogo que viene siendo muy rico y que atraviesa todos los ámbitos programáticos del propio congreso.
– ¿Cuál es el aporte de Madres y Familiares al Congreso?
Primero, creemos sustancial la participación en el Congreso como herramienta de construcción popular y programática, con una línea de trabajo que venimos construyendo históricamente, particularmente en la comisión de Estado y Derechos Humanos, en la que nos incorporamos desde el primer momento.
– ¿Cuáles son los puntos esenciales que deben estar presentes en este Congreso?
Hay dos cosas, por una parte, lo interesante del Congreso, es que no es el lugar de una reivindicación de determinada organización. Sin desmedro de la lucha de Familiares, de la pelea constante por Memoria, Verdad y Justicia, por una reparación integral, por una política pública coherente con todo un sistema político trabajando, estamos convencidos y convencidas de que la herramienta es importante. Esta todo el campo popular aunado para poder trabajar en las resistencias que venimos elaborando desde hace mucho tiempo, porque Familiares no solo levantará sus banderas, sino también la de otras organizaciones y por eso estamos discutiendo y debatiendo un programa único.
-De ese programa único el tema de los Derechos Humanos, como bien decís, abarca mucho más que el periodo dictatorial.
El trabajo que venimos realizando desde esta comisión es muy rica y se nutre de los aportes a nivel territorial, de los diferentes departamentos, de las intersociales del interior del país, las cooperativas, entre otros. En ese sentido, a nivel de consenso donde hemos llegado a una maduración a nivel programático, reivindicamos que los derechos humanos son vertebradores de nuestra lucha y la mayoría de las conquistas son populares resultado de un pueblo organizado. En este sentido, en este embate de retrocesos constantes, vemos muchas puertas que se han cerrado al dialogo. Los Derechos Humanos no solo se refieren al pasado reciente, también es un ejercicio cotidiano, donde las personas tenemos que lograr un acceso equitativo a las oportunidades laborales, donde el Estado nos incorpore como agentes prácticos a la hora de hacer política pública y no solo como meros receptores pasivos, esa es una cuestión que se está instalando cada vez más. Y esa no es la forma, porque las personas y comunidades somos lo que necesitamos y como lo necesitamos. Desde el último Congreso del Pueblo, que fue en el año 2008 hasta ahora hubo un retroceso gigante en los cuidados a pesar de los avances en la normativa. Esa construcción de un Estado y un Uruguay integrado sigue siendo un mito que no existe. Entonces, la discusión es entorno a que vamos por un proyecto de país donde la xenofobia no sea cotidiana, donde la violencia hacia las mujeres y las estridencias no sean una realidad. Queremos un país donde el Nunca Mas Terrorismo de Estado, como proyecto político, permee en toda la sociedad. Donde no volvamos a estar discutiendo día tras día estos revisionismos tendenciosos con base en la teoría de los dos demonios. Donde las comunidades indígenas puedan tener sus espacios y reconocer al Estado como actor fundamental del etnocidio y genocidio al pueblo charrúa. Queremos que las personas mayores no sean excluidas y dejadas al margen como una cuestión de decrepitud. Hemos recorrido mucho en estos años de discusión en cada rincón del país, en reuniones mensuales y semanales, intentando ver cuáles eran nuestras necesidades y demandas. Nos dimos cuenta de que el escenario es enorme.
-El trabajo va a ser muy arduo en este Congreso.
Si, cada Congreso es hijo de su historia, y por eso hablamos de una primera etapa, donde vamos a presentar los documentos de las comisiones y los aportes del interior en el estado que estamos hoy. Estas primeras discusiones que no llegan a ser una síntesis programática superior, sí que recorren una serie de temas enormes desde las bases y creo que eso es lo más rico y puro. Somos nosotros y nosotras diciendo lo que vemos y necesitamos, las ausencias constantes de respuesta, utilizando el poder movilizador que tenemos en un espacio común que a veces en la cotidiana son tantas las resistencias que las organizaciones y las personas tenemos que dar, que dejamos de lado utilizar esta herramienta que es la Intersocial. Sin embargo, nos da más fuerza y poder estar juntos a sabiendas que tenemos diferencias, pero son más cosas las que nos unen que separan.
-La riqueza del Congreso son justamente esas diferencias.
Si, y el dialogo democrático, porque se da un dialogo fraterno, una discusión como intercambio, un ágora de generar síntesis de desde las ideas de las diferentes organizaciones y comunidades, generando una propuesta común para movilizarnos en un contexto para nada favorable. Solo basta salir y ver que el país que tenemos hoy no es el que queremos, no es el país que soñamos, no es el país por el que nuestros familiares dieron lo más valioso: su vida.
Foto de portada:
Trabajando unidos y unidas, desde las bases. Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS.






















