España: Gobierno de coalición, Sánchez presidente

Gustavo Alvarez (*)

Decíamos a finales de Julio literalmente lo siguiente, “y si finalmente hay coalición de gobierno de PSOE-Sumar no hay lugar a ninguna duda que cada apoyo costará demasiado. Veremos que sucede.”

Y así ha sucedido, y va quedando plasmado a cada día que pasa. Pedro Sánchez ha sido investido presidente de España, con los votos de 179 parlamentarios, tres más de los que otorgan la mayoría absoluta. Y en primera vuelta. Para llegar hasta aquí ha tenido que tejer alianzas con 8 partidos. A izquierda y a derecha.

Y, sí, también con el independentismo catalán a cambio de una amnistía para los implicados en el procés y de un compromiso mutuo de reconocer como legítimos los objetivos políticos de cada uno siempre que se defiendan dentro del marco de la Constitución. Subrayen lo de dentro del marco de la Constitución, porque de la unilateralidad ya no hay rastro alguno.

Tres meses de negociaciones a muchas bandas y con muchos actores, dónde como era de esperar la derecha mediática, y una parte de la centroizquierda no han puesto nada fácil la formación de gobierno.

Ocho acuerdos firmados decíamos, y en su mayoría difícil de cumplir por la pluralidad ideológica a izquierda y derecha.

¿Acaso será posible que los representantes de los empresarios catalanes y vascos como lo son PNV y JUNTS, estén dispuestos a pactar lo que se acordó entre PSOE- SUMAR de reducción de la jornada laboral? ¿O la regulación de alquileres? ¿O el impuesto a la banca y las grandes fortunas? …. En mi opinión será que no será muy fácil.

Por desgracia durante todos estos meses la agenda la ha marcado la derecha y la ultraderecha. Han instaurado un relato muy alejado de la realidad. No se habla del precio desorbitado de los alquileres, del paro juvenil, (el más alto de la OCDE, 27,8 %) del desempleo en mayores de 55 años, una tasa de desempleo del 12% general, de la precariedad laboral y de un alza permanente de la canasta básica familiar, producto de una situación económica, que no es ajena a la crisis capitalista mundial, acentuada por el conflicto Ucrania-Rusia en Europa que ha llevado a la” locomotora europea”, o sea, Alemania, a entrar en una etapa de recesión.
Se ha impuesto la AMNISTÍA negociada con JUNTS como el gran problema de la sociedad española. Podrá ser cuestionable y opinable el tema, pero no es ni de cerca la preocupación principal de la ciudadanía. Una derecha insuflada de un falso patriotismo que no acepta su derrota en un sistema electoral parlamentario y que se ha dedicado
durante todo este tiempo a tratar de imponer un relato que mucho recuerda a los 40 años de dictadura franquista.

Sin dudas de la mano de la ultraderecha de VOX, siempre presta a desestabilizar el sistema democrático y a rentabilizar un populismo que, hasta hoy, les está dando resultados. En especial en sectores juveniles de la sociedad, a través de redes sociales, por una parte y por los nostálgicos del franquismo de otra, ya está directamente por un discurso impregnado de odio, racismo y xenofobia.

Lo paradójico de la situación, es que a pesar de los graves problemas por los que atraviesa España en materia económica, han logrado imponer ese relato, y no solo en España, sino también hacia afuera. Lograron que todo se haya reducido a la AMNISTÍA, y lo que es peor, a un inminente quiebre institucional. Muy lejos estamos de esa
situación. Aunque no hay que tomar a la ligera las ya casi dos semanas de asedio que unos miles de personas en Madrid, todas vinculadas a partidos y grupos de extrema derecha, vienen ejerciendo lanzando sus soflamas fascistas hacia todo aquello que huela a progresismo.

Bien se ha posicionado el Partido Comunista de España ante esto, explicar a la ciudadanía los acuerdos alcanzados y a estar alertas si en algún momento hay que movilizar a la sociedad civil para enfrentar a lo rancio, retrógrado y fascista que aún queda y hace mucho ruido.

La última jugada desesperada es la convocatoria a una huelga general de 24 horas para el 24 de noviembre por la “Unida de España”, convocado por el sindicato Solidaridad, estrechamente vinculado a VOX. Puedo y aseguro que el mismo será un estrepitoso fracaso.

Por lo tanto, efectivamente Pedro Sánchez logró su objetivo, ser electo presidente tejiendo una serie de pactos y acuerdos que serán muy difíciles de cumplir. El mismo Pedro Sánchez, tampoco olvidemos, fiel aliado del imperialismo norteamericano, recuerden su papel activo en la OTAN siguiendo a rajatabla los dictados de Biden y compañía enviando armas mientras asea su estampa como si nada, su reciente desconocimiento de los territorios saharauis, y su reconocimiento de ellos hacia Marruecos, que casualidad luego de la reunión EEUU-Marruecos.

SUMAR quién será su socio para el gobierno de coalición, y que sería lo que aglomera la izquierda a la izquierda del PSOE, empezó con mal pie. Luego de meses de peleas internas (que eran retransmitidas por redes sociales al momento), a día de hoy puedo asegurar que ya implosionó. Podemos ha anunciado que actuará autónomamente con
sus 5 diputados, los ataques permanentes de Podemos a la cara visible de SUMAR, Yolanda Díaz, son constantes, dañinos y para nada alientan a la esperanza de una unidad en el tiempo.

Y muy breve, falta aún saber qué dirá el Tribunal Constitucional sobre la Ley de Amnistía, serán meses de espera. Mientras tanto se deberá gobernar semana a semana, día a día, ley a ley, ya que basta tan sola con que una de las 8 fuerzas políticas que han firmado los acuerdos no vote algo y allí se tranca todo.

Otro elemento a tener muy en cuenta es que el Partido Popular tiene mayoría absoluta en la Cámara de Senadores, lo que le permite retrasar cada medida que el ejecutivo envíe, y lo que es peor, poder de veto sobre los Presupuestos Generales del Estado.

Por lo tanto. Un gobierno de coalición de corte progresista que depende de propios y extraños para gobernar y enfrente una derecha que ha instaurado un relato falso, pero que junto con la ultraderecha se han adueñado de las calles.

Una izquierda totalmente fragmentada, peleada y desmovilizada y unos sindicatos que parece que nada de esto va con ellos.

Así las cosas, estamos ante una situación compleja y delicada, que no escapa tampoco a una generalidad instalada ya hace tiempo y que es el crecimiento de una derecha y extrema derecha que se pasean por las calles de Madrid con gritos de “Viva Franco”, “Rojos maricones”, ante la pasividad de la policía y del propio Ministerio del Interior.

(*) Colaborador desde España.

Compartí este artículo
Temas