La base aérea británica ubicada en Akrotiri, Chipre, fue impactada la pasada noche por un dron de fabricación iraní.
El ataque, de acuerdo a la agencia MercoPress, no causó víctimas y los daños producidos fueron considerados como “limitados”.
En respuesta a este ataque, “las autoridades británicas elevaron las medidas de protección y ordenaron la salida y dispersión del personal no esencial”.
“El ataque”, señala el medio de prensa, “se produjo pocas horas después de que el primer ministro Keir Starmer anunciara que el Reino Unido aceptó una solicitud de Washington para permitir el uso de bases británicas en misiones “defensivas” dirigidas contra depósitos o lanzadores de misiles iraníes”.
La decisión de colaborar con Estados Unidos, dijo Starmer, tiene como objetivo “impedir que Irán lance misiles por toda la región y proteger vidas británicas”.
Según informó la agencia Reuters, el ataque del dron iraní afectó una parte del área de pista, no impidiendo, de acuerdo a un comunicado del ministerio de Defensa, la continuidad de las operaciones habituales de la base.
Además de reforzar las capacidades para la detección de drones y de alerta temprana, se informó que el gobierno griego resolvió “el envío de dos fragatas y dos cazas F-16 para apoyar la protección de Chipre”.
De acuerdo a la agencia de prensa, el ministro de Defensa griego, Nikos Dendias, aseguró “que su país está listo para defender a Chipre con cualquier medio posible”.
Aunque Londres ha insistido en que no está directamente comprometida con el accionar estadounidense contra Irán, si ha aceptado apoyar a su aliado “en tareas de apoyo y defensa, con un dispositivo reforzado en bases clave como Akrotiri”.






















