Los puntos más importantes de la Declaración de la última cumbre, las presiones de EEUU y como influyeron.
GM
Este 21 de marzo se realizó en Bogotá, Colombia, la X Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en ella Uruguay asumió la presidencia del organismo más importante de integración regional.
En la cumbre se expresaron con claridad las contradicciones entre los países del continente y el peso de las presiones de EEUU. Uruguay asume la presidencia de la CELAC en este contexto y no en otro, los desafíos son muy grandes y vale la pena asumirlos en su real magnitud.
La concreción de la CELAC fue histórica, es el primer espacio, en 200 años, de integración de América Latina y el Caribe en el que nuestros países coordinan políticas y toman posiciones sin la participación de EEUU, es decir fuera del Panamericanismo y de Europa. Por lo tanto, que siga existiendo, es ya, un avance.
La CELAC está compuesta por 33 países y es el único espacio regional donde participa Cuba. Nunca fue una construcción fácil, las decisiones se toman por consenso, es un espacio esencialmente de coordinación política y, por supuesto, expresa en su seno las contradicciones de las posiciones ideológicas de los gobiernos de los distintos países, aunque no automáticamente.
Se han difundido el discurso del presidente de la República, Yamandú Orsi, al asumir la presidencia, la importancia dada al fortalecimiento de los vínculos con la Unión Africana, a los temas del desarrollo económico, de la migración y del crimen organizado.
Todo ello es muy importante. La CELAC es el único espacio donde el conjunto de los países del continente aborda, en común, las relaciones con otros espacios regionales y países, en este caso tuvieron especial relevancia lo referido a la Unión Europea y la Unión Africana.
También, y muy especialmente, con China, donde unánimemente los 33 países reafirmaron la importancia de esa relación, de los vínculos políticos y comerciales y se comprometieron a mantenerlos y profundizarlos, nada menos que pocos días después de la realización de la cumbre selecta de gobiernos afines organizada por Donald Trump en Miami, lanzando el Escudo de las Américas, que se crea teniendo como objetivo principal y explícito frenar y cortar la influencia de China en el continente.
La CELAC reiteró su declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz y su condena al bloqueo a Cuba.
Todo lo anterior no es menor, pero es necesario profundizar en la letra chica de la cumbre, el posicionamiento de cada país en torno a cada tema, para dimensionar el nivel de tensión que está provocando EEUU con sus presiones. Para empezar es realmente llamativo que EEUU no figure en un solo punto de la Declaración Final.
Lo que sigue no pretende rebajar la importancia de la realización misma de la Cumbre en estas condiciones, ni de sus resoluciones, que valen todas, al contrario, se plantea colocarlas en el contexto y mostrar las contradicciones y los peligros.
Las decisiones de la CELAC se adoptan por consenso, por lo tanto es usual que en las declaraciones un país o varios establezcan que no acompañan un determinado punto o varios. Esto no es nuevo, pero ocurre que esta vez fueron de tal magnitud las reservas de varios países y sobre puntos que muestran tanto, que vale la pena analizarlos.
Los temas y los países que marcaron diferencias
La declaración tiene 15 carillas y 35 puntos. En su primer apartado, “Principios”, en los que se ratifican los aspectos centrales fundacionales, ya surgieron los problemas.
En el punto 1 de los “Principios” se ratifica la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y Trinidad y Tobago, que prestó su territorio para que EEUU agrediera a Venezuela, declaró que no acompañaba ese párrafo.
El párrafo de la Declaración dice textualmente: “Destacamos la plena vigencia de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y el compromiso irrestricto de los Estados miembros de la CELAC de garantizar respeto por esta Proclama de todos los Estados, tal como fue adoptada en su II Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en La Habana, en enero de 2014, y que reconoce a la región como una zona de paz y libre de armas nucleares conforme al Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) y sus Protocolos Adicionales, y que se sustenta en la promoción y el respeto de los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional”. Esa formulación, de esa generalidad y en un punto tan importante, no la acompañó Trinidad y Tobago.
En el segundo apartado, titulado “Coyuntura Global”, en general se acordaron todos los puntos, pero la primera discrepancia grave, masiva digamos, se da en el punto 7, que se refiere a la situación de Cuba. La Declaración dice: “Los países que apoyaron la Resolución A/RES/80/4 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 29 de octubre de 2025, reiteran la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba, así como su oposición a las leyes y regulaciones con efectos extraterritoriales. La designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, y su mantenimiento en la lista, ha introducido obstáculos a las transacciones financieras internacionales con la isla”.
De ese párrafo, se “desasociaron”, término formal para decir que no lo acompañaron, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago. A esos países se agregó Guyana, pero específicamente en la parte que reclama sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. Es prácticamente todo el Escudo de las Américas, más Perú, que no fue invitado, pero parece que quiere hacer méritos para que lo inviten.
Hay que señalar que la presión de EEUU para aislar a Cuba es enorme: Jamaica, Guatemala y otros países han decidido retirar a los médicos cubanos y sus misiones. Ecuador expulsó a los diplomáticos cubanos y Costa Rica rebajó las relaciones con Cuba a nivel consular.
Ante esa situación es muy importante que la CELAC haya reiterado la condena al bloqueo contra Cuba, pero también tomar nota de quienes no se sumaron a esta posición.
En el apartado “Vinculación con otras regiones” se destaca, unánimemente, la creación del “Grupo de Trabajo para el relacionamiento Externo de la CELAC”.
En este apartado hay un punto clave, el 12, que dice textualmente: “Los países participantes en la IV Reunión Ministerial del Foro CELAC-China, celebrada el 13 de mayo de 2025 en Beijing con ocasión de su décimo aniversario, valoran su realización. Asimismo, los países que adoptaron el Plan de Acción Conjunto CELAC-China para la Cooperación en Áreas Clave (2025- 2027) subrayan sus resultados, que orientan el fortalecimiento del diálogo político, la cooperación Sur-Sur y el entendimiento mutuo, sobre la base de los principios de igualdad soberana, respeto, apertura y beneficio mutuo. En ese sentido, destacan la importancia de la implementación efectiva y el seguimiento oportuno de dicho Plan como mecanismo orientado a la cooperación para avanzar hacia la modernización y el desarrollo sostenible”. Ahí nadie expresó reservas, es que China es el principal socio comercial de la mayoría de los países reunidos en Bogotá. Este punto debe haber caído bastante mal en el Departamento de Estado gringo.
Se destaca la realización de la “IV Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno CELAC–Unión Europea celebrada el 9 de noviembre de 2025 en Santa Marta, Colombia”, así como “la importancia de la pronta aprobación de la Hoja de Ruta 2026-2027”. Lo propio se señala en los avances de diálogo y acuerdos con la Unión Africana.
Luego se pasa al apartado “Ejes temáticos”, en el punto 15 se señala el compromiso con el “desarrollo sostenible”, ahí se “desasoció” Paraguay.
En el párrafo 19, que trata sobre la migración, desde una óptica de derechos y no de persecución y criminalización como lo hizo el Escudo de las Américas, recogiendo la visión de EEUU, Trinidad y Tobago se “desasoció” de lo siguiente: “reiteramos la importancia de los marcos regionales de diálogo sobre migración y la necesidad de fortalecer los mecanismos de intercambio de informaciones migratorias’.
El párrafo 22 trata de la necesidad de abordar y mitigar los efectos del cambio climático, ahí el país que se “desasoció” es Argentina, muy congruentemente con la posición negacionista de su presidente, Javier Milei, que afirma que es un invento “woke” y con las afirmaciones públicas del ídolo de Milei, Donald Trump, que reiteradas veces reafirmó su cruzada contra la energía eólica, “en mi presidencia no se instalará un solo molino de viento”, dijo.
Finalmente, hay que agregar, que Nicaragua no acompañó ningún punto de la Declaración.




















