El martes fue elegido como presidente de Vietnam, Tô Lâm, para el quinquenio 2026-2031.
Su elección, consigna TeleSur, “busca profundizar el modelo de mando y coordinación institucional en una de las economías más dinámicas de la región”.
Lâm, de 68 años, se añade, “es considerado el líder más influyente de Vietnam en décadas” y desde que fuera reelecto como secretario general del Partido Comunista de Vietnam en 2024, se posicionó como el máximo dirigente del país.
Con la asunción de la presidencia, Vietnam termina unificando “dos de los pilares clave del poder”, al tiempo que consolida su autoridad.
El movimiento que implica su elección como presidente, señala la agencia de noticias, “reconfigura los equilibrios internos de un sistema tradicionalmente dividido entre el secretario general del PCV, el presidente del país, el primer ministro y el presidente de la Asamblea Nacional”.
Con anterioridad, similar condición fue ostentada por el exlíder vietnamita Nguyen Phu Trong quien combinó dichos roles dirigentes entre 2018 y 2021, lo que constituye “un precedente para la actual estructura de poder”.
Como vicepresidenta de la nación fue elegida en la sesión ordinaria de la XVI Legislatura, Vo Thi Anh Xuan, quien anteriormente se desempeñó en dos períodos como presidenta interina.
Como primer ministro fue elegido Le Minh Hung, quien presentó el programa de gobierno con especial énfasis en “la transformación digital, la innovación científica y el perfeccionamiento de las instituciones”, con el propósito de “eliminar obstáculos burocráticos y movilizar los recursos sociales”.
“Entre las metas estratégicas del nuevo Ejecutivo”, subraya el medio de prensa, se “destaca el objetivo de alcanzar una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superior al 10 por ciento anual, promoviendo el papel protagónico de la economía estatal y convirtiendo al sector privado en la principal fuerza motriz para el desarrollo nacional”.




















