En la previa a la Marcha del Silencio de este 20 de mayo, se llevó adelante la Asamblea General Extraordinaria en homenaje a los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutierrez Ruiz, al cumplirse 50 años de sus asesinatos por parte del terrorismo de Estado.
Participaron en las barras, acompañando la sesión, familiares de Michelini y Gutiérrez Ruiz, el ex presidente de la República, Julio María Sanguinetti, el presidente del Frente Amplio (FA) Fernando Pereira, entre otras autoridades y cuerpo diplomático.
Hubo intervenciones de legisladores y legisladoras de todos los partidos políticos que integran el parlamento. Por el FA hicieron uso de la palabra los y las legisladoras Lilian Kechichián, Gustavo Gonzalez, Nicolás Viera, Eduardo Brenta, Daniel Borbonet, María Inés Obaldía, Patricia Kramer, Nino Medina, Felipe Carvallo, Fernando Amado, Blanca Rodríguez, Gabriela Rodríguez, Rafael Michelini y el senador de la 1001 y el FA, Oscar Andrade.
Andrade inició su intervención haciendo referencia a una cita de Augusto Roa Bastos, uno de los más importantes escritores paraguayos que, a decir del senador “nos hacía entender que a veces el olvido puede olvidar que olvida” y que en ese sentido esta sesión extraordinaria busca “reivindicar la memoria de un día atroz”.
Afirmó que el asesinato de los dos legisladores “fue un elemento terrible de impunidad, de mensaje de la coordinación represiva del terrorismo de Estado que asoló nuestra América”. Gutierrez Ruiz, “el Toba”, fue secuestrado el 18 de mayo. “Durante más de una hora su familia presenció al Toba encapuchado mientras robaban, porque también el proceso de golpe de Estado tuvo eso, la delincuencia, y vivió horas angustiosas intentando que se investigara el paradero, no se les tomaba la denuncia en las seccionales, enviaron telegrama al dictador de la Argentina Videla, al ministro del Interior, al de Defensa”, relató.
“La infamia fue tan dura que los comunicados oficiales de la dictadura uruguaya de ese entonces le querían negar al Toba la condición de blanco. Informaban acerca de un sedicioso en la Argentina. No hay que olvidar que la dictadura en septiembre del 73´ había presentado una orden requisitoria”, recordó.
“Unas horas después, esa noche, en el Hotel Liberty, secuestraron a Zelmar con la misma impunidad. Los amigos y familiares vivieron horas terribles ante la complicidad absoluta de quienes fueron parte: las cancillerías, los aparatos de inteligencia que perpetraron el horror”, continuó diciendo.
Andrade recordó que también esa noche “intentaron ir por Wilson Ferreira Aldunate, y el mismo 20 de mayo desaparecen a ese médico del pueblo, Manuel Liberoff y aparecen en el Torino Rojo los cadáveres de (Rosario) Barredo y (William) Whitelaw. En un burdo intento de querer vincular a estos dos referentes del sistema político uruguayo”.
“Toba Gutiérrez Ruiz era, por segundo año consecutivo, presidente de la Cámara de Representantes. Zelmar Michelini fue militante sindical, estudiantil, periodista, diputado, ministro y senador de la República. De larguísima trayectoria y en ese entonces reconocido por su encendida campaña a favor de que Uruguay recuperara las libertades”, dijo Andrade sobre los legisladores asesinados por el terrorismo de Estado.
En su intervención, Andrade también dio cuenta del nivel de impunidad en ese entonces. “Cuenta la familia de Gutiérrez Ruiz que quienes raptaron al Toba no usaban capucha ni guantes, había huellas dactilares por todas partes. Sin embargo, nunca fueron las fuerzas a investigar ni la justicia a investigar a los perpetradores de tamaña tragedia. Es tal la cultura, la impunidad, que se vio hasta en el sepelio del Toba y de Zelmar, donde arremetieron las fuerzas represivas, cerraron el cementerio, Amílcar Vasconcellos en la puerta del Cementerio Central, imploraba porque no lo dejaban participar del sepelio; los caballos con sables por encima del féretro, arrancando la bandera uruguaya. Vaya lugar digno para que esté la bandera uruguaya, como el féretro del Toba Gutiérrez Ruiz”, afirmó.
“Es claro – agregó – que no fue esta la única tragedia del golpe de Estado. Cada año, cada 20 de mayo, los rostros que marchan con cientos de miles de brazos por 18 de julio, nos hacen recordar esa deuda con la justicia, con la verdad, con la memoria, que tiene el Uruguay”, recordando que fue hace 30 años, al cumplirse los 20 años de estos asesinatos atroces, se convocó por primera vez la marcha.
“No hay que olvidar y uno puede recordar desde la poesía”, insistió. “Un graffiti en las calles montevideanas dice “hagan poesía; ellos, ellos los que secuestraron las libertades, los que defendieron la impunidad, odian la poesía”.
“En las cárceles uruguayas, para soportar el horror, los presos políticos, en ese campo de concentración que se había transformado nuestra República, un día organizaron un concurso de poesía. Quién ganó ese concurso, Pedro Giudice, lo ganó con un poema que decía más o menos así: Ha de morir la flor para que el fruto nazca, y es a la muerte de éste que la semilla arraiga, presta siempre a entregarse a una muerte temprana para que el brote crezca, eche troncos, críe ramas para alumbrar la flor que ha de morir mañana. Yo no le escribo a la muerte aunque parezca falsa la creencia de que la muerte mata; es la vida la que mata a la muerte y avanza” y agregó “desde este lugar queremos hoy homenajear al Toba y a Zelmar; a su entrega”.
Al finalizar, Andrade, quien también es el actual secretario general del Partido Comunista de Uruguay (PCU), realizó una mención especial, reconociendo que “en un momento de horror, como fue el 14 de abril del año 72´, en medio de una provocación brutal al Partido Comunista, a la reunión de los jóvenes comunistas en la calle Sierra, de los primeros en aparecer para interponerse ante el horror, fue el Toba Gutiérrez Ruiz, con coraje, junto con Zelmar, lo queremos recordar hoy. “Honrar, honra” como decía Martí”, concluyó.






















