El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, fue elegido presidente de la 114º Conferencia Internacional del Trabajo, la máxima instancia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que comenzó este lunes en Ginebra, Suiza.
De la reunión participan delegaciones de los 187 estados miembros de la OIT, en las mismas participan representantes de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores.
Durante la Conferencia, que preside el ministro Juan Castillo, los 187 Estados y las Comisiones de Trabajo especializadas de la OIT, debatirán y adoptarán resoluciones sobre tema centrales para el trabajo y para los y los trabajadores: el trabajo decente en la economía de plataformas, el programa transformador para lograr igualdad de género en el trabajo y el diálogo social y la negociación tripartita.
La asunción de la presidencia de la Conferencia Internacional del Trabajo por parte de Uruguay y del ministro Castillo implica un reconocimiento diplomático y de política internacional de gran relevancia para nuestro país.
Castillo participó de varias Conferencias Internacionales de la OIT, primero como representante de los trabajadores portuarios y de la central única de trabajadores de nuestro país, el PIT-CNT y ahora como representante del gobierno del Frente Amplio.
En su discurso inicial, Castillo destacó que “la gran discusión de nuestro tiempo no es tecnológica. Es, ante todo, una cuestión profundamente política y fundamentalmente humana. La Memoria del Director General lo plantea con claridad: el futuro del trabajo no será definido únicamente por los avances tecnológicos, sino por las decisiones políticas, institucionales y sociales que adoptemos colectivamente”.
“Por eso, el diálogo social, la negociación colectiva y el tripartismo no son consignas del pasado. Son una necesidad estratégica del presente y del futuro”, enfatizó.
“Quienes participamos en esta Conferencia no somos espectadores neutrales de los cambios que están redefiniendo el mundo del trabajo; somos protagonistas de este tiempo y tenemos la responsabilidad histórica de orientar esas transformaciones hacia un horizonte de mayor justicia social”, indicó Castillo.

El discurso inicial de la Conferencia de la OIT de Castillo
EL POPULAR transcribe el discurso de Juan Castillo al asumir la presidencia de la Conferencia Internacional de la OIT.
“Señor Director General, Gilbert Houngbo; estimadas delegadas y delegados; funcionarios y asesores de la OIT, invitados; compañeros y compañeras.
Comparecemos a esta Conferencia Internacional del Trabajo en un momento decisivo para el mundo del trabajo, para nuestras democracias, para la paz y para el futuro de millones de trabajadores y trabajadoras en el mundo.
Vivimos una época de transformaciones profundas que están redefiniendo el mundo del trabajo a una velocidad sin precedentes.
La acelerada expansión de la inteligencia artificial, el crecimiento de la economía de plataformas y la digitalización de las relaciones laborales están modificando no solo la manera en que producimos y trabajamos, sino también la forma en que se distribuyen las ganancias, las oportunidades, el poder y los derechos en nuestras sociedades.
La gran discusión de nuestro tiempo no es tecnológica. Es, ante todo, una cuestión profundamente política y fundamentalmente humana.
La Memoria del Director General lo plantea con claridad: el futuro del trabajo no será definido únicamente por los avances tecnológicos, sino por las decisiones políticas, institucionales y sociales que adoptemos colectivamente.
Compartimos plenamente esa visión.
La inteligencia artificial puede contribuir a aumentar la productividad, mejorar servicios, ampliar oportunidades y fortalecer capacidades, aunque también puede profundizar desigualdades, precarizar el empleo, debilitar derechos y aumentar la concentración económica si no existe una gobernanza democrática, transparente y centrada en las personas.
Por eso, el diálogo social, la negociación colectiva y el tripartismo no son consignas del pasado. Son una necesidad estratégica del presente y del futuro.
Y es precisamente en ese contexto donde este ámbito multilateral -la OIT- mantiene una relevancia extraordinaria y una capacidad única para promover el diálogo, construir consensos y defender los principios fundamentales del trabajo decente.
Vengo de Uruguay, un país donde las libertades sindicales se ejercen plenamente; donde la negociación colectiva constituye un instrumento esencial para la construcción de acuerdos entre trabajadores, empleadores y el gobierno; y donde el diálogo social forma parte de nuestra identidad democrática.
Esta tradición ha permitido fortalecer las instituciones laborales, promover la justicia social y encontrar soluciones consensuadas a los desafíos que enfrenta el mundo del trabajo.
Por eso, para mi país y para quien les habla, constituye un enorme honor asumir la presidencia de la 114º Conferencia Internacional del Trabajo. Esta distinción implica una gran responsabilidad, que asumimos con compromiso y profundo respeto por esta Organización.
Valoramos profundamente el significado histórico y político de esta institución centenaria, construida sobre la convicción de que la paz duradera sólo puede edificarse sobre la base de la justicia social.
En este contexto, otorgamos especial importancia al Orden del Día previsto y al debate sobre trabajo decente en la Economía de Plataformas.
Las plataformas digitales representan una realidad creciente del mercado laboral global. Sin embargo, millones de trabajadores y trabajadoras continúan enfrentando situaciones de informalidad, desprotección e incertidumbre respecto a derechos fundamentales.
No hay innovación genuina cuando el progreso tecnológico se sostiene sobre empleos precarios o la erosión de los derechos laborales.
El desarrollo tecnológico debe ir acompañado de marcos normativos que aseguren condiciones laborales dignas, protección social efectiva, transparencia algorítmica y respeto irrestricto a los derechos laborales fundamentales.
De igual forma, queremos destacar la centralidad de la igualdad de género en esta discusión. Las mujeres continúan enfrentando mayores niveles de precariedad, brechas salariales y una distribución profundamente desigual de las tareas de cuidado. La revolución tecnológica no puede transformarse en argumento para la exclusión y marginalidad.
La historia demuestra que los avances tecnológicos, por sí solos, nunca garantizaron progreso social.
Fueron las instituciones democráticas, la organización de los trabajadores, el diálogo social y la cooperación internacional las herramientas que permitieron transformar crecimiento económico en derechos y bienestar colectivo.
Quienes participamos en esta Conferencia no somos espectadores neutrales de los cambios que están redefiniendo el mundo del trabajo; somos protagonistas de este tiempo y tenemos la responsabilidad histórica de orientar esas transformaciones hacia un horizonte de mayor justicia social.
Debemos garantizar que la innovación, la digitalización y las nuevas formas de organización del trabajo se traduzcan en más derechos, más protección, más igualdad y más trabajo decente, fortaleciendo al mismo tiempo nuestras democracias y la cohesión social.
En tiempos de incertidumbre global, la OIT sigue siendo un espacio imprescindible para construir consensos, defender derechos y colocar a las personas en el centro del desarrollo y que éste, sea sostenible y sustentable.
Muchas gracias”.


Fotos Comunicación MTSS






















