Un camino de unidad y lucha

Este martes, bajo una llovizna pertinaz y un frío que invitaba a no salir a la calle, miles de obreras y obreros de la construcción llegaron de los 19 departamentos, desbordaron el Teatro de Verano y resolvieron en asamblea la plataforma reivindicativa por la que lucharán, con el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), en el Consejo de Salarios.

Ese solo hecho merece destacarse, en cualquier época, y en esta, donde se promueve el individualismo, la desconfianza hacia lo colectivo y todas las herramientas populares están bajo furibundo y permanente ataque, mucho más.

Lo primero a destacar entonces es el compromiso de miles con su herramienta de clase, con su instrumento de lucha, con la organización y con la acción colectiva, eso fue, en primer lugar, la multitudinaria asamblea general del SUNCA.

Más aún cuando la asamblea no es un hecho aislado, ni un momento de ebullición espontáneo, es reflejo de una larga historia de negociación colectiva y democracia obrera en el gremio de la construcción que se remonta a finales de siglo XIX. La construcción es un gremio con una profunda tradición histórica de defensa y construcción de negociación colectiva y también de asambleas, de ejercicio de democracia obrera para discutir y resolver.

Pero la asamblea, cuya magnitud y composición impacta, es fruto de un trabajo actual, permanente, sostenido, de organización, de participación, de militancia. Solo este año el SUNCA realizó un Congreso, con más de 1.200 delegadas y delegados, allí discutió y aprobó programa y estrategia. Luego vinieron las elecciones, donde más de 25 mil obreras y obreros eligieron la dirección nacional del SUNCA y las direcciones de todos los departamentos. A eso le siguió un trabajo permanente de asambleas de obras y centros de trabajo, cientos de asambleas de discusión, preparatorias del paro y la asamblea del martes.

Todo eso se resumió este martes en un gran paro, en todo el país y una gran asamblea con presencia también de todo el país.

La asamblea del martes y la movilización que la precedió son ya parte de la lucha de los Consejos de Salarios; la organización, la conciencia, el estado de ánimo de la militancia y la capacidad de convocatoria y movilización, fueron, son y serán el corazón de la lucha obrera.

A eso hay que unirle la madurez de la discusión, de la plataforma resuelta y la síntesis unitaria que expresó la asamblea.

En el informe, presentado por su secretario general, Javier Díaz y en la resolución adoptada a mano alzada por miles de obreras y obreros el SUNCA mostró una perspectiva de clase de enorme valor, para el gremio de la construcción en primerísimo lugar; para el conjunto del movimiento sindical, como bien lo expresara el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; pero también para el conjunto del movimiento popular.

Esa perspectiva se expresó en ubicar con claridad las contradicciones que deben enfrentarse y superarse y con quien es la pelea, tanto en el plano internacional, como en el de nuestro país.

Que miles de obreros aplaudan primero y voten después la condena al imperialismo, a las guerras, expresen su compromiso con la paz y su solidaridad con los pueblos agredidos, en particular con Palestina y Cuba, pero no solo, también con sus hermanos de clase y de gremio de Panamá, encarcelados y perseguidos, y que vinculen eso con la lucha concreta que libran en los Consejos de Salario es una muestra de madurez muy importante.

Lo mismo que el compromiso de luchar para que se enfrente con mayor urgencia y contundencia el drama de la pobreza infantil y para eso se acceda a mayores recursos gravando con un 1% al 1% más rico de la población en Uruguay.

O con una Rendición de Cuentas que vaya en ese sentido, por leyes de avance para el conjunto de la sociedad, en particular con los sectores más vulnerables.

Ya lo dijimos con respecto al 1º de Mayo, pero es necesario reiterarlo ante esta asamblea del SUNCA, que lejos queda esta realidad de la caricatura del movimiento sindical que presentan en los medios afines a las clases dominantes, con el tan mentado corporativismo.

La del martes fue una asamblea obrera con la cabeza y el corazón abiertos al mundo y a nuestro pueblo y nuestra sociedad, no encerrada sobre sí misma.

Es en ese marco que en la asamblea se colocó está negociación que se inicia en los Consejos de Salario por un nuevo convenio colectivo con una perspectiva de clase, clara, expresa.

En la asamblea se denunció que las Cámaras Empresariales lo que buscan es frenar cualquier avance obrero y, más aún, pretenden hacer retroceder décadas las conquistas alcanzadas con lucha. 

En los días previos a la asamblea algunas patronales salieron a los medios a alertar sobre el peligro de las movilizaciones, de la conflictividad y como esta podría ahuyentar inversiones y traer desempleo.

Otras fueron más allá y respondieron a denuncias realizadas de que una de las empresas que trabaja en la obra de San Rafael, en Maldonado, tenía a trabajadores peruanos en condiciones de extrema precariedad, con acciones judiciales, civiles y penales.

Y otras, como el convenio colectivo anterior ya venció, pretendieron desconocer todos los derechos allí establecidos e impedir la asistencia a la asamblea de las y los obreros.

Son hechos muy graves los denunciados. Esas patronales tienen una actitud provocadora, mezquina y además mienten.

Lo hacen además patronales que reciben muchos beneficios de la sociedad, muchos. Exoneraciones fiscales muy importantes, tanto en la vivienda promovida, como en otras modalidades de inversión. Otras tienen contratos muy importantes vinculados a la obra pública. 

Es muy grave que se eluda la negociación colectiva para resolver los conflictos y se pretenda criminalizar la protesta.

El SUNCA hizo muy bien en definir claramente, como decíamos, una perspectiva de clase. Esto no es más ni menos que asumir que en los Consejos de Salario, se dirimen, en el marco de una negociación colectiva tripartita, conquista de décadas de luchas obreras, de la construcción en particular, los intereses de clase, de las patronales y de las y los obreros. Eso es lo que se expresa en los Consejos de Salario, en el de la construcción en particular, como elemento central.

La respuesta de la asamblea multitudinaria del SUNCA fue clara, una plataforma que tiene como elementos centrales el crecimiento del salario real, la reducción de la jornada laboral, profundizar la democratización del acceso al trabajo, avanzar en los elementos de la seguridad y la salud en el trabajo y en otra serie de beneficios, para las y los trabajadores y sus familias.

Es una plataforma justa, fundamentada seriamente y tiene un elemento adicional: el compromiso de miles de obreras y obreros, comprometidos con su organización, el SUNCA, de luchar por su conquista.

Vendrá un proceso de negociación, que es parte de la lucha, de movilización, que no se anuncia nada sencillo por la virulencia patronal previa.

El camino que se marcó el SUNCA es el histórico de la clase obrera y el movimiento sindical uruguayo: unidad, organización, participación y democracia obrera, negociación y movilización.

Ese es el camino histórico y presente, para lograr, como decían las decenas de carteles colgados en el Teatro de Verano, “mover la aguja”.

Todo eso es así, pero hoy, hay que valorar en su justo término a la multitudinaria expresión de unidad, organización y democracia obrera que fue la asamblea general del SUNCA de este martes; por lo que implicó para el gremio de la construcción, para el movimiento sindical y para todo el movimiento popular uruguayo.

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