Se inauguró el museo “Los vagones” en Canelones

La capital canaria tiene el primer museo a cielo abierto del país, en un sitio de memoria.

Por Graciela Lugano

El pasado viernes 22 de mayo, se inauguró, en el Barrio Olímpico de la ciudad de Canelones, el primer Museo a Cielo Abierto del país, en un Sitio de Memoria.

Es una bella respuesta para un barrio que vivió el horror de la última dictadura civil y militar, cuyo centro operativo, en el departamento, estuvo frente a sus domicilios.

Responder con amor y belleza a la violencia ejercida contra personas cuya única culpa fue desear el bienestar de todos (la pública felicidad, en palabras de José Artigas) es una forma de sanación.

Los vagones tienen una peculiaridad: como son móviles, ocuparon dos lugares distintos en el Prado-Parque de la ciudad.

En un comienzo, estuvieron a la entrada del parque, en el patio de las llamadas “Fuerzas de Choque” de la Policía canaria. En ellos, en abril de 1975, se dio comienzo de la previa de la Operación Morgan, un ensayo general que tuvo como objetivo establecer cánones que luego se consolidaron, a fines del 75, comienzos del 76 y años siguientes, con los vagones ya en el Barrio Olímpico, en la propia Operación Morgan: allanamientos, retención de militantes (mujeres y hombres) tortura, miedo en la  población.

También detuvieron a todos aquello que -de algún modo- denunciaran los hechos.

Entre otros, en la ciudad de Canelones, detuvieron a dos párrocos, Antonio y Miguel Ángel -uno en el 75 y otro en el 76- ambos de nacionalidad italiana.

El primero, fue detenido por denunciar que los vagones fueron usados por el fascismo, su padre, Partisano, estuvo detenido en uno de ellos. El segundo, por señalar que los detenidos eran trabajadores, buenas personas, queridos por todos, que solo deseaban el bien común.

Ahora bien, ¿cómo fue posible llegar a reconocer los vagones como sitio de memoria y construir un museo en el lugar?

La respuesta es trabajo mancomunado entre la sociedad civil y los gobiernos departamental y municipal, perseverancia y ganas de superar el dolor.

La sociedad civil ÁGORA: Identidad, Derechos Humanos y Memoria Canaria, que en este 2026 cumplió diez años de existencia, se conformó a partir de un relato: el de las ex presas políticas que fueron convocadas por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, en el espacio pedrense “Quica Salvia”, creado durante el gobierno de Marcos Carámbula, a quien también agradeceos el haber impulsado -ya como senador- la Ley de Sitios de Memoria.

Estas mujeres, cuando hablaban de su experiencia como retenidas clandestinamente por la dictadura, mencionaban un lugar particular: ‘los vagones’.

A la vez, un compañero concejal, que también había sido detenido por la dictadura, en una sesión del Concejo Municipal, oyó que se iba a derribar un lugar -que se había vuelto muy complejo- y se dió cuenta que se trataba de los vagones.

A partir de allí comenzó el reconocimiento del lugar y su limpieza. Tras años de investigación se llegó a la conclusión de que en ese lugar del Barrio Olímpico habían estado los vagones.

Para ello, participaron no sólo la Intendencia, el Municipio y Ágora, sino también la Oficina de Planteamiento y Prespuesto para financiar tareas de visibilización del lugar -negado y ocultado intencionalmente durante décadas- contratando técnicos de la Universidad de la República: arqueólogas/os, arquitectas/os, museólogas/os.

Sus hallazgos hicieron posible presentar pruebas fehacientes de la existencia concreta del lugar, lo que sumado a las declaraciones de las ex presas y ex presos políticos, permitieron resignificar la verdad histórica, iluminándola, lo que dio lugar al primer juicio oral y público del país, donde un Juez, Hector Iriarte Espino, procesó a los implicados por el delito de tortura, como delito de lesa humanidad, lo que sirve de herramienta para continuar la tarea en otros lugares del país.

Para que ocurriera este juicio, cumplió un rol muy importante la Licenciada en Trabajo Social Valeria Rubino, Secretaria de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones, quién, como funcionaria pública, después de leer las entrevistas a las ex presas y ex presos políticos, dándose cuenta de que había habido delito, hizo la denuncia ante las autoridades competentes.

También, para llevarlo a cabo se contó con el concurso de la Fiscalía especializada en el tema a cargo de Ricardo Percivalle y el apoyo del Observatorio Luz Ibarburu del PIT-CNT.

Pero, además, para poder construir el Museo de Los Vagones, se contó con el aporte de algunos gremios: Ades Canelones, Fenapes, Sunca, Soofrica, Foica y Aebu, a los que se sumaron el de los Fondos Concursables de la Institución Nacional de Derechos Humanos, los de la propia Ágora y los de la Intendencia de Canelones.

Resumiendo, este Museo es el resultado -como decíamos al comienzo- de voluntades que se sintieron convocadas y de la perseverancia y tenacidad de muchas y muchos que en diez años no bajaron los brazos.

Fotos de Diego Correa:

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