“Honrar a Manuel Liberoff nos honra”

Este sábado se realizó un homenaje a Manuel Liberoff, a 50 años de su secuestro y desaparición por parte de la dictadura fascista en Buenos Aires. La actividad, organizada por el Partido Comunista de Uruguay (PCU), del que Liberoff era militante, se desarrolló frente al local que fue su consultorio en Camino Carraco, en la zona de Malvín Norte, en Montevideo.

El orador fue el senador y secretario general del PCU Óscar Andrade y participaron con su música y arte, Javier Luzardo y Diego Cubelli. A pesar del frío una nutrida concurrencia llenó el amplio espacio abierto al frente del local. Se hicieron presentes, dirigentes y militantes del Frente Izquierda de Liberación, del Frente Amplio, de la Coordinadora de la zona y de Comité de Base, del movimiento sindical, vecinas y vecinos y militantes del PCU y la UJC.

EL POPULAR reproduce íntegramente el discurso de Andrade.

El antimperialismo de nuestras luchas”

“Nosotros definimos para todas nuestras actividades reivindicar el carácter antimperialista de nuestras luchas.

De que las batallas, aún las más inmediatas, las más urgentes, las más extremas, tenemos que hacer un enorme esfuerzo por vincularlas a que las batallas últimas tienen que ver con que podamos derrotar la geopolítica del imperialismo que somete a nuestros pueblos.

Y esta definición, que ofrece algunas complejidades en lo teórico, en la práctica es mucho más compleja.

Ayer visitábamos en Florida un asentamiento y una de las vecinas, una muchacha joven, que cursaba un embarazo en la semana 38, su drama era una frazada. Planteaba si se podía conseguir al menos una frazada para tolerar el frío. Era muy inmediato.

Y cuesta en una parte de nuestro pueblo que está en la condición de extrema precariedad articular la discusión del peligro del trumpismo y la guerra, de la invasión y del saqueo, de la disputa por los recursos naturales.

Pero es imprescindible hacerlo.

Cuando Manuel correteado y perseguido llega al Uruguay, es más, su familia fue perseguida por el zarismo y el antisemitismo en la Rusia de los zares, y él se escapa de Concepción del Uruguay, también perseguido por su militancia gremial, y llega al Uruguay, por esos años el Flaco (Rodney) Arismendi hacía una interpelación al ministro de Defensa y al Canciller, con treinta y pocos años, la brillantez de Arismendi, después se publicó un libro, “Para un prontuario del dólar”, acerca del peligro de la geopolítica imperial en América Latina.

No teníamos en ese tiempo la desclasificación del documento número 68 de EEUU, que recién se desclasificó en el año 1975, que fue parte de esa maquinaria perversa de impulso de la geopolítica imperial para Nuestra América a la salida de la Segunda Guerra Mundial.

George Keegan decía en esos años en que Manuel llega al Uruguay desde Argentina y trabaja en un saladero, que era imposible sostener que un país tuviera menos del 6% de la población mundial y la mitad del PIB mundial, si no era a partir de la influencia militar sobre “nuestros” recursos naturales.

Uno escucha ahora a (Donald) Trump hablar de “nuestro petróleo que está en Venezuela, o los documentos públicos de la Estrategia de Seguridad Nacional que hablan de los recursos naturales “nuestros que están en otro hemisferio”.

De esa vieja retórica supremacista e imperial que hoy acecha la suerte de nuestros pueblos de manera radical.

Un acto como el de hoy, en el que homenajeamos a Manuel, tiene que ser, necesariamente, un acto de solidaridad con Cuba ante la cada vez más inminente agresión directa del imperio. Cuba ha estado agredida desde el triunfo de la Revolución.

La perspectiva de Arismendi

Honrar a Manuel es honrar esa línea estratégica, la perspectiva arismendiana era unidad de pueblos y gobiernos para enfrentar al imperialismo. O sea, ser antimperialista es ser capaz de forjar la fuerza social y política que pueda enfrentarlo.

El imperialismo es muy potente, muy fuerte, por lo tanto hay que tener la capacidad política y social para unir un bloque del tamaño necesario para enfrentarlo, que piense la revolución en términos continentales.

Esta línea estratégica fue madurando y tuvo una comprobación práctica, el carácter continental de la revolución. Tanto que la Revolución cubana influye en toda América Latina y en los movimientos de liberación. Las dictaduras, como parte de una estrategia continental, expresan quizás la parte más perversa, hoy estamos homenajeando a una de las víctimas del Plan Cóndor y del terrorismo de Estado, en esa ingeniería trasnacional del horror que significó la coordinación represiva. La resistencia y las derrotas de las dictaduras tuvo un carácter continental. El ensayo de las políticas neoliberales de los 90. El cómo las fuerzas políticas y sociales que lucharon contra las dictaduras y el neoliberalismo forjaron herramientas políticas que permitieron en muchos países construir una alternativa popular, progresista, de izquierda. La derrota de la contraofensiva del capital.

Y hoy la lucha tiene nuevamente un carácter continental. Cuesta el carácter continental, pero nuestras luchas tienen necesariamente una perspectiva que es de carácter continental.

Manuel fue profundamente humano”

Para forjar ese bloque histórico, político y social, es necesario tener una influencia en los más diversos ámbitos de la lucha. Y hoy homenajeamos a alguien que como pocos camaradas a lo largo de la historia la tuvo.

Homenajear a Manuel es homenajear al médico del pueblo, al que hizo de la medicina familiar, antes de que se instituyera, un sacerdocio. Del seguimiento, de andar con las botas de goma atrás del paciente, de preocuparse con una vocación y una ternura inmensa desde su práctica.

Al militante sindical, perseguido, expulsado del país, hay una carta que es monumental, siendo responsable de finanzas del Sindicato Médico, terminaba diciendo: ojo, cuídenme los pesos de las finanzas, gasten pero gasten bien.

Su papel cuando la Huelga General, esa perspectiva de no hay dos opciones: está la barbarie y está la lucha por la libertad. No hay otra opción, por peligrosa que sea, que la lucha por la libertad y sumarse a la Huelga General con la que la clase obrera daba resistencia.

El médico, el militante sindical, el hombre de la cultura, el que trajo el carnaval al barrio; el del deporto, el médico del Danubio Fútbol Club. El militante comunista. El organizador de padres en medio de que el fascismo iba y agredía a los estudiantes.

Víctima del lawfare, antes de que existiera ese concepto, de hecho le inventaron que los caramelos que les repartía a los gurises eran droga. Ese juicio que termina con Manuel dándole al juez un caramelito, después de que sale de esa provocación infame. El panelista televisivo, en el programa “Conozca usted sus derechos”.

Todas esas facetas juntas era Manuel Liberoff. Médico, militante sindical, militante del Partido, del Frente Amplio, luchador contra la dictadura, militante por el deporte y por la cultura.

Manuel Liberoff era profundamente humano.

No se trata de describir la catástrofe sino de encontrar salidas”

Reivindicar a Manuel es reivindicar la lucha contra el terrorismo de Estado, parte de ese aparato represivo que generó esa provocación, que derivó en los asesinatos del Toba (Gutiérrez Ruiz), de (Zelmar) Michelini, de Barredo y Whitelaw, iban a asesinar también a Wilson (Ferreira Aldunate). En el que mataron a Walter Rosales, menos recordado, obrero de la construcción, militante del SUNCA de Flores, que viajó a la Argentina a proteger a Manuel Liberoff y esa semana apareció en una cuneta baleado. Y el propio Manuel Liberoff, desaparecido hasta hoy.

Fue esa forma brutal en la que cortaron por la yugular el proceso de acumulación de fuerzas del pueblo uruguayo. Que hace 60 años fundaba la CNT. Un año antes venía construyendo el Congreso del Pueblo.

Y esa mirada crítica, esa perspectiva estratégica arismendiana, de unir pueblo y avanzar, y hacerlo de carácter continental, iba construyendo por abajo espacios nuevo de unidad y de acción política y programática, que permitieran poner arriba de la mesa la cuestión de la dependencia, clave para una perspectiva antimperialista.

Homenajear a Manuel hoy es tener una postura digna ante la barbarie imperial. No hay posibilidades de neutralidad ante la barbarie imperial que invade países, que promueve guerras, que intenta resolver su declive de forma brutal.

Que hace colapsar el orden internacional salido de la Segunda Guerra mundial y madurado posteriormente. Hubo que esperar 28 años para el Pacto de San José de Costa Rica y los primeros tribunales internacionales.

Nosotros siempre tuvimos la previsión teórica de que si estaban en juego los intereses materiales de la potencia imperial y por el otro lado el orden internacional, lo que iba a pasar es esto que está pasando. Pero no deja de ser trágico que pase esto que está pasando.

Y no deja ser un desafío organizar pueblo a la hora de pensar cómo luchás para construir una salida.

La lucha social no se trata de describir de manera fina la catástrofe sino de encontrar salidas.

Y a la hora de encontrar salidas, esa ruta teórica de unir pueblos y gobiernos, de forjar la unidad del bloque político y social, tiene una vigencia extraordinaria.

Ser consecuentemente antimperialistas es el cuidado del conjunto de las herramientas”

Es por eso que cuando pensamos una Estrategia Nacional de Desarrollo no estamos hablando de un problema técnico interno, estamos hablando del camino crítico de resolver la cuestión de la dependencia.

O cuando hablamos de transformaciones en el plano de la Seguridad Social, tiene que ver también con cómo lográs articular las reivindicaciones con un unir un bloque, que si no se une la desacumulación y el retroceso son inevitables.

No hay posibilidades de defender un gobierno si no se articula con la base social organizada que logró las luchas para que ese gobierno esté ahí.

Y ese camino es el más difícil de todos. El más sencillo es pararse en una postura acrítica que diga todo lo que haga un gobierno está bien, casi fanática. O la otra de levantar cualquier reivindicación sin tener en cuenta el contexto y las complejidades de la acumulación, con una túnica blanca que nunca se mancha.

Entre medio, estamos los que pensamos que ser consecuentemente antimperialistas es el cuidado del conjunto de las herramientas, las batallas, pero hacerlo, además, de forma unitaria.

Que complejidad tiene eso hoy, pero que complejidad tuvo siempre.

De hecho, la experiencia reciente lo que nos demuestra es que buena parte de las experiencias de conquistas de gobiernos a partir de las luchas populares tuvieron acá un talón de Aquiles.

El movimiento sindical brasilero se dividió en el marco de los gobiernos que había conquistado quien había nacido de las luchas del movimiento sindical. La CONAIE, representante de los pueblos originarios, que participó de las luchas que permitieron a Revolución Ciudadana llegar al gobierno en Ecuador, se divorció y se enfrentó a Revolución Ciudadana, y hoy la derecha persigue a unos y a otros, y nos obliga a todos a tener solidaridad con quienes son perseguidos. Y el problema de la unidad fue una de las tragedias en Bolivia, que hoy lucha en la calle para resistir por lo que no fueron capaces de consolidar. Y en Argentina el movimiento sindical más de izquierda se partió a la mitad en el marco de los gobiernos kirchneristas.

Ha sido una constante esa complejidad de articular la unidad política y social, consolidar el bloque y avanzar. Pero a la vez es un desafío apasionante, hoy urgente, además. Es de autodefensa.

Un homenaje a Manuel hoy, a alguien que luchó con tanta humanidad, tiene que ser un acto de condena al genocidio en Gaza, a estas últimas situaciones que vivieron las y los compañeros de la flotilla Submud, que denunciaban ayer la tragedia, la humillación, la violación sistemática de los derechos humanos más elementales.

Tiene que ser hoy, más que nunca, pararnos en la solidaridad con la Cuba cada vez más inminentemente en riesgo de sufrir una agresión directa.

Es cierto, este año arrancamos el 3 de enero saliendo a la calle en la movilización contra la agresión a América Latina, y a los pocos días estábamos haciendo un homenaje en la 20 a los internacionalistas cubanos asesinados, y a los pocos días estábamos yendo al Paraninfo de la Universidad, y el 5 de febrero fue de carácter antimperialista, y a fines de ese mes hacíamos una caravana por la paz, y poco más adelante a llenar el Velódromo en un acto de solidaridad, y poco después a llenar El Galpón y salimos con la campaña de los bonos, y plantear que el Frente Amplio tenía que ir a Cuba, y discutir que el gobierno nuestro tenía que hacer una donación, a pesar de las presiones, sin importar que hay muchos países que no la hacen.

Ahora, todo eso, ante la brutalidad nos termina pareciendo poco.

Por eso estamos ante una enorme responsabilidad, de parar al campo popular en medio de esta contraofensiva.

Y vaya si para parar al campo popular en medio de esta contraofensiva Manuel Liberoff inspira.

Por todo lo que fue capaz de representar, pero además porque es un símbolo.

Mayo, que es el mes de la memoria, que es el mes que denunciamos, que rendimos culto a las compañeras y los compañeros alma, dijera Zitarrosa, a los que forjaron las herramientas unitarias, en medio del horror.

Es cierto que esta etapa de luchas es compleja. ¿Pero cómo era cuando se forjó la unidad social y política del pueblo?

Golpe de Estado en Brasil, golpe de Estado en la Argentina, golpe de Estado en Chile, torturas en las Comisarías, campaña electoral en medio de atentados en los locales, intento de asesinato de Seregni, mártires en la Seccional 20, campaña electoral con el Ejército brasilero movilizado en la frontera.

¿Cuáles fueron las condiciones de la construcción del movimiento popular? ¿Fueron el tránsito alegre del venado en la pradera? No, fueron condiciones represivas, bandas fascistas en la calle, escuadrones de la muerte, grupos paramilitares.

En esas condiciones este Partido, que es el Partido de Manuel, se plantó, se plantó en una estrategia y en la cancha de la mayor dignidad, que fue la Huelga General y llevar adelante una consigna, la más heroica de todas: No darle un minuto de tregua a la dictadura.

Homenajeamos a los héroes de la resistencia”

Homenajeando a Manuel homenajeamos a los héroes de la clandestinidad, de la cárcel, del exilio, que articularon el movimiento que fue capaz de derrotar a la dictadura.

No hubiera habido ni plebiscito del 80, ni ese 1º de Mayo del 80 recuperado por la clase obrera uruguaya, la heroica clase obrera uruguaya, ni el 1º de Mayo del 83, ni el Río de Libertad, si no hubiera habido resistencia.

Por otro lado, nos ayuda a ver hasta qué punto llega la cultura de las bestias, del odio.

Hoy tenemos una situación política muy compleja, la derecha nacional está pidiendo que invadan países de América Latina, han salido senadores y diputados en un planteo vergonzoso e indigno, Schipani, Sebastián Da Silva, Rodríguez: Sólo le pido a Trump que invada Cuba.

Bueno, tenemos que ser capaces de convocar hasta en el plano de la dignidad nacional, hasta a patriotas blancos y colorados que no puedan sumarse a ese discurso perverso, que vuelve a querer sembrar el odio.

Porque es ese discurso que sembró el odio, el que legitimó que colgaran a nuestras compañeras y compañeros y que los hicieran desaparecer.

Fue ese discurso, que legitimó el odio, el que permitió los hechos que provocan que hoy los familiares de Manuel estén todavía buscando los restos de una persona tan digna y tan humana.

Honrar a Manuel nos honra, busquemos en el espacio de las luchas que vienen, de cara a unir pueblo en torno a transformaciones democráticas y reivindicativas, fortalecer al Frente Amplio, fortalecer al campo popular.

Busquemos estar a la altura de la historia en momentos de batalla, donde el pueblo uruguayo demuestre dignamente como desde este rinconcito, donde en su momento hubo una revolución oriental que tenía la perspectiva de que los más infelices fueran los más privilegiados, se levantan las banderas de la dignidad y de la libertad.

Honor y gloria a nuestros mártires. Honor y gloria a Manuel Liberoff”.

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