“Caravana por la paz y contra el bloque imperialista. Solidaridad con Cuba”. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS.

El asalto al cuartel Moncada

La antorcha que desafía al imperio en el año del Centenario de Fidel.

Por Lissett Perez (*)

En la madrugada del 26 de julio de 1953, un puñado de jóvenes asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. No fue una victoria militar, pero si el inicio de una epopeya.

Aquella acción, liderada por un joven abogado llamado Fidel Castro, se convirtió en el símbolo fundacional de la última etapa de la Revolución Cubana iniciada en 1868, y en un faro de esperanza para toda América Latina.

Setenta y tres años después, en el año del centenario de Fidel, el simbolismo de Moncada no se ha desvanecido. Es la prueba de que la dignidad puede más que el poder.

Para Cuba, es una fecha madre, la continuidad de una rebeldía que se ha negado a claudicar. Para América Latina, es el recordatorio de que el sueño de una patria grande, soberana y justa sigue vigente, a pesar de las adversidades .

Hoy, el faro del Moncada enfrenta la tormenta más feroz en décadas. Desde la Casa Blanca, Donald Trump ha declarado una guerra económica total, y su secretario de Estado, Marco Rubio, se ha convertido en el arquitecto de una ofensiva que busca la asfixia y la implosión de la isla .

Rubio, un político mentiroso y cobarde que ha hecho de su odio a la Revolución su estandarte, no se limita a aplicar el bloqueo. Sueña con la intervención militar.

Documentos del Departamento de Estado revelan la elaboración de un informe, titulado «Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI», que presenta acusaciones sin fundamento para buscar el pretexto que justifique una agresión directa .

Su estrategia es doble: asfixiar económicamente al pueblo cubano y aislarlo diplomáticamente.

Es público como a través de un cable diplomático Rubio ordenó a las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo presionar a los gobiernos para que se callen o se alineen con la condena a Cuba, imponiendo una «mordaza global» para impedir que la comunidad internacional exprese su apoyo a la isla.

Pero el legado de Moncada y Fidel no es la resignación. Frente a la agresión, el gobierno cubano ha desplegado un ambicioso programa de «redimensionamiento económico y social».

Se implementan 176 medidas de transformación económica para abrir espacios a la inversión, fomentar y buscar la eficiencia en medio de la escasez .

La Revolución se reinventa para sobrevivir, manteniendo su esencia socialista mientras se adapta a un mundo hostil.

Asumimos ese reto con la conciencia clara de que no se trata de mutilar el alma de nuestra obra, sino de salvaguardarla: por eso trabajamos con pulso firme para que, en cada reajuste, se preserve la esencia del proceso revolucionario y el ideario del programa del Moncada, porque en ello —en la coherencia entre lo que soñamos y lo que hacemos— nos va la vida, no como metáfora, sino como apuesta total por un futuro que aún merece ser digno de aquella madrugada.

En esta lucha sabemos que no estamos solos.

Nos acompañan los pueblos del mundo, y la solidaridad internacional, en particular la del pueblo uruguayo, y eso constituye un muro contra el bloqueo.

Uruguay ha enviado donaciones de leche a través de buques de ayuda humanitaria, un gesto que el presidente Díaz-Canel ha calificado como «testimonio vivo de la histórica solidaridad entre nuestros pueblos».

En las calles de Montevideo y de todo el país, brigadas de jóvenes estampan carteles de denuncia: «Cuba no está sola», brigadas de trabajo y por el Primero de Mayo han llevado a Cuba medicamentos y alimentos recolectados por la solidaridad de hombres y mujeres de esta nación, gesto que apreciamos en toda su magnitud.

Esta solidaridad, que se extiende a toda América Latina y el Caribe, es un recordatorio de que la hermandad entre los pueblos sigue siendo un baluarte contra el imperio .

El 26 de julio este 2026, cobra un sentido más profundo.

Cuba celebra el centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

El Moncada fue el grito. Fidel, al frente de la Generación del Centenario fue la guía.

Hoy, desde la trinchera que simboliza EL POPULAR, el mensaje es claro:

Cuba resiste, se transforma y mantiene su misión, porque los principios por los que se luchó aquel 26 de julio no han muerto ni morirán.

La llama sigue encendida.

(*) Embajadora de Cuba en Uruguay.

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