La canción de Los Druidas dentro del Calpean Star

Por Matías Rótulo

Mandrake y Los Druidas lanzaron el 10 de julio Calpean Star, su nuevo single. La historia tiene como eje un «acorde» que resuena en la memoria de un pescador que oficia como personaje lírico narrativo, y que reconstruye el mito que trasciende la fantasía. La historia es parte de los montevideanos y ahora se volvió canción.  

El «Calpean Star» es un buque hundido en el Río de la Plata, fuera de la Bahía y el Puerto. Su mástil sobresale del agua, siendo uno de los pasos más peligrosos de nuestras aguas. En la canción de Mandrake y Los Druidas, el coro repite en homenaje, el nombre del barco como si  estuvieran marchando en el mar.  Este coro remite a la tradición de los cantos marineros o sea shanties, inmortalizados también por el cine clásico, tal es el caso de capitanes intrépidos (Captains Courageous, 1937), con el canto marinero «Blow the Man Down», uno de los sea shanties más conocidos del cine clásico, resuena como un eco cuando se dice «Calpean Star». 

Canciones-historias

En 1976, Gordon Lightfoot publicó The Wreck of the Edmund Fitzgerald, una de las grandes canciones narrativas donde se reconstruye, con una secuencia casi cronológica, el hundimiento del carguero estadounidense en el Lago Superior. La letra avanza como una crónica que presenta a la embarcación, anticipa la tragedia y acompaña al oyente hasta el desenlace pero fundamentalmente, construye una identidad local, de la geografía marina. Algo semejante ocurre en Calpean Star. La historia también parte de un barco real y de un hecho histórico visible desde el muelle. Como en la obra de Lightfoot, el relato de la canción de Mandrake y los Druidas se organiza a partir de una estructura lírico-narrativa que va dando datos casi frenéticos y concretos con un tono de testimonio real:

«Primero había sido un buque de lujo, 

llevaba pasajeros de Europa a las Américas, 

luego en la guerra fue confiscado 

por la armada inglesa, 

transportando tropas».

Sin embargo, mientras el compositor canadiense persigue la linealidad del acontecimiento, Mandrake, uruguayo él, construye una historia hecha de recuerdos incomprobables y cercanía con nuestra propia historia y modo de ser. Por ejemplo, dice que se ven todavía «los fierros» y que los vecinos de la Ciudad Vieja escucharon la explosión de las calderas, cargando de verosimilitud el relato. Incluso se levantaron de sus camas por el sonido, dándole un aspecto terrenal a la cuestión marítima y supersticiosa.

La canción no intenta explicar el naufragio como si fuera una simple crónica de hechos, lo devuelve a la vida mediante una narración que lo reintegra al territorio del mito relacionado a su destino, el destino de sus tripulantes, pero también el destino de los habitantes de una ciudad que vive de espaldas al Río. 

La canción comienza con un verso que define de inmediato su perspectiva: 

«Pescábamos embarcados un 

paraíso de pescadillas y corvinas»

Ese «pescábamos» instala una primera persona del plural porque no hay un héroe individual, sino una experiencia compartida con un oyente que queda atrapado a esa comunidad de pescadores, porque las imágenes son bien descriptivas, en movimiento y frenesí.

La palabra «paraíso» desde una imagen de abundancia, poco a poco se irá descomponiendo, del mismo modo que el barco deshecho bajo el agua y del mito de las ballenas que más abajo describiremos. 

«Las pescadillas y las corvinas» son cuerpos en permanente desplazamiento que representan un pulso vital de una naturaleza inquieta que ya estaba allí antes de la tragedia. 

Cronista del Puerto

En el verso:

«saliendo del puerto de Montevideo»,

termina de fijar el escenario en un espacio perfectamente reconocible. El puerto organiza buena parte de la memoria colectiva de la ciudad, y el Calpean Star forma parte de ese paisaje cotidiano que miles de personas contemplan sin conocer necesariamente su historia.

No es la primera vez que Mandrake Wolf convierte al Río de la Plata en materia poética. En distintas canciones reaparece esa relación melancólica con el agua, las islas, el puerto y los barcos; basta recordar Para la vieja Isla de Flores (Los Terapeutas, 2002). Existe una sensibilidad rioplatense que atraviesa buena parte de su obra. En Calpean Star esa sensibilidad alcanza uno de sus momentos más logrados porque toma un mito profundamente montevideano y lo convierte en una experiencia sonora.

La narración avanza mediante grandes elipsis temporales:

«Primero había sido un buque de lujo…»,

dice la canción, para pasar luego a su confiscación durante la guerra y a su posterior destino ballenero. No interesa la precisión documental, sino la reconstrucción poética.

En ese recorrido aparece el diálogo inevitable con el universo ballenero y es imposible no pensar en Moby-Dick. Sin embargo, aquí la ballena no representa el combate heroico entre el hombre y la naturaleza. Su presencia está ligada al deterioro, a la descomposición. En esa dirección también puede leerse un diálogo con la literatura marítima rioplatense de Alejandro Paternain, donde el mar deja de ser un escenario de aventuras para convertirse en un territorio de memoria.

La mitología

Retomando la idea del destino, uno de los momentos más intensos de la canción llega cuando la letra afirma que en las bodegas había muerto un albatros y que, desde entonces, el barco quedó maldito. Resulta inevitable recordar El albatros, de Charles Baudelaire, donde el ave representa al poeta majestuoso en el aire y torpe. Mandrake, sin embargo, desplaza ese símbolo hacia el terreno de la superstición marinera. El albatros muerto no solo desencadena el desastre sino que transforma la naturaleza en destino. Lo que en Baudelaire habla de la condición del artista, aquí habla del porvenir del barco. 

La canción insiste una y otra vez en esa convivencia entre mito y realidad. La referencia a las ballenas muertas -en contraste con las pescadillas y las corvinas del comienzo- introduce un episodio casi documental. Durante semanas, -cuenta la canción en base a la leyenda popular- la Playa Ramírez quedó cubierta por el olor de la carne en descomposición. Los habitantes comentan las causas del naufragio mientras la ciudad incorpora el acontecimiento. 

Sin embargo, inmediatamente después la letra rompe ese clima mítico. Aparecen los seguros y las dudas sobre la explosión. El naufragio deja de ser solamente un relato sobrenatural para convertirse también en una disputa de intereses materiales.

La historia 

Según ATU Antologías, el barco fue botado en 1928, en los astilleros Harland & Wolff de Belfast, con el nombre Highland Chieftain, destinado al transporte de carga y pasajeros entre Europa y América del Sur. Durante décadas realizó viajes transatlánticos y recaló con frecuencia en el puerto de Montevideo, transportando inmigrantes, correspondencia y mercaderías. Durante la Segunda Guerra Mundial fue requisado por el Reino Unido para el transporte de tropas. En 1940 resultó averiado por un bombardeo alemán en Liverpool y, tras varios años de reparaciones, volvió al servicio en 1948. En 1958 fue vendido, reconstruido como buque frigorífico ballenero y rebautizado Calpean Star, destinado al transporte de carne de ballena desde las islas Georgias del Sur hacia Europa. En 1960 sufrió averías en el Atlántico Sur y fue remolcado hasta Montevideo para reparar el timón. El 1.º de junio, cuando abandonaba el puerto, una explosión en la sala de máquinas provocó un incendio y el barco quedó sin propulsión. Fue retirado del canal de acceso y terminó hundiéndose lentamente frente a la costa montevideana. Durante años se intentó reflotarlo, pero el proyecto fue abandonado. El naufragio fue saqueado sistemáticamente y desaparecieron piezas de bronce, mobiliario y otros objetos. 

El piano hundido

Una de las historias más difundidas sostiene que un piano de cola permaneció durante años dentro del barco y que, cuando el casco se hundía cada vez más, alguien logró retirarlo sin que se conociera nunca su destino. El narrador yo lírico se involucra en el mito mientras pesca.

Lo verdaderamente significativo es que Mandrake y Los Druidas convierten ese piano en el corazón sonoro de la obra. La canción parece nacer precisamente desde ese instrumento sumergido, como si el piano continuara tocando debajo del agua. El piano, el mito del marinero muerto, las ballenas muertas y todo lo relatado sobre la explosión escuchada por los vecinos de la Ciudad Vieja, conforman un mismo plano de leyenda que construye al mito. 

Cantar contando

Desde la forma de la canción puede establecerse un parentesco formal con The Wreck of the Edmund Fitzgerald, de Gordon Lightfoot, y con La leyenda del Hada y el Mago, de Rata Blanca. Las tres canciones desarrollan relatos completos dentro de la canción.

En definitiva, Calpean Star no es solamente una canción sobre un naufragio. Es una canción que parece haber permanecido todo este tiempo dentro del barco, esperando el momento de volver a sonar.

Fuentes

Archivo del Transporte Uruguayo (ATU Antologías), El Calpean Star, video de YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=682E7tHGZsk

Ficha de Calpean Star de Mandrake y Los Druidas: 

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