Acto por el 26 de Julio. Foto PIT-CNT

¡El Moncada es Presente!

El 27 de julio, en el emblemático teatro El Galpón, la Coordinadora de Solidaridad con Cuba y los pueblos del mundo realizó un acto en conmemoración por los 73 años del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. En la actividad hicieron uso de la palabra la embajadora de Cuba, Lissett Pérez; la vicepresidenta del Frente Amplio (FA), Verónica Piñeiro y la Coordinadora de Solidaridad junto a los Brigadistas uruguayos que viajarán en enero a la isla. 

La actividad contó también con varios artistas que de forma solidaria pusieron su arte sobre el escenario: Numa Moraes, Andrés Stagnaro, Marcel Cabrera (“El Cubaguayo”) y Maine Hermo. 

“Todos tienen su Moncada”

La embajadora de Cuba en Uruguay comenzó su discurso, visiblemente conmovida, reconociendo la presencia del presidente del FA, Fernando Pereira y resaltando el “amplio, diverso e histórico movimiento de solidaridad con Cuba en Uruguay”

“En este 26 de julio, año del centenario del comandante en jefe Fidel Castro, nuestra mirada se vuelve una vez más hacia la épica jornada que cambió para siempre la historia de nuestra América”, dijo, al iniciar el recorrido histórico del asalto al Moncada. 

“¿Por qué la generación del centenario asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes? Aquella acción épica fue la respuesta de una juventud que veía cómo Fulgencio Batista, con el silencio cómplice de la embajada norteamericana en Cuba, había cerrado el camino a un proyecto nacionalista y digno como el del Partido Ortodoxo”, recordó.

“Esa generación, inspirada en el ideario de José Martí, estaba decidida a liquidar a un régimen sanguinario y fundar un país mejor. Una generación que había bebido de la historia de Cuba, que se había hecho culta, no iba a buscar el poder por el poder, iba a tomar la historia por asalto y estaba decidida a otorgar derechos al pueblo. El programa del Moncada, aquel sueño de justicia que Fidel defendería en su alegato de autodefensa “La historia me absolverá”, no eran un conjunto de promesas huecas, era el diagnóstico certero de una Cuba donde la miseria y la exclusión eran las reglas”, agregó. 

“Por eso – continuó diciendo – cuando la Revolución triunfa el primero de enero de 1959, las primeras medidas no son casuales. La reforma agraria, el primer gran mazazo al latifundio y a las compañías extranjeras que explotaban la tierra; la reforma urbana, que vino a poner fin al negocio de los alquileres y a garantizar que la casa fuera para quien la vive y, en el corazón de todos, la campaña de alfabetización, porque, como sentenció Fidel: “al pueblo no le decimos cree, le decimos lee”. No se trataba de imponer dogmas, sino de formar ciudadanos libres y pensantes, capaces de construir su propio destino”. 

Luego, ya mirando el presente, comenzó a dar cuenta de la compleja situación que está soportando el pueblo cubano: “Hoy, en el centenario de Fidel, su legado es más grande que nunca, pero también hoy el imperio muestra su peor rostro. La política agresiva de Estados Unidos no es solo un bloqueo, es un castigo colectivo contra todo el pueblo cubano. Cuba se enfrenta a una guerra económica cruel que busca doblegar a una nación por hambre y desesperación, violando las más elementales normas del derecho internacional. Esa es la verdadera naturaleza del imperio. No soporta la dignidad que nació en el Moncada”.

“El Moncada sigue siendo el símbolo de la resistencia. No es un hecho del pasado, es una bandera que se alza cada vez que un pueblo dice basta a la opresión. “Todo el mundo tiene su Moncada”, cantó Silvio, y hoy esa profecía se convierte en la más hermosa de las epopeyas para el pueblo cubano y sus jóvenes. Asumir el reto de librar una batalla desigual contra el imperio que nos castiga con su política de asfixia, mientras trabajamos sin tregua en la titánica recuperación de nuestra economía y en la preservación del socialismo como único garante de nuestra soberanía. En la certeza, de que como escribiera Raúl Gómez García, poeta del Moncada: “la lucha continúa”. Y en esa lucha, hermanos y hermanas uruguayos, ustedes han sido desde siempre una trinchera insustituible”, afirmó.

“Desde los años más duros a este presente de desafíos, su solidaridad ha sido un muro de contención y un impulso vital. Hoy, en este Teatro del Galpón, que ha sido casa de esa solidaridad y de resistencia es que decimos, del fondo del corazón, gracias a todos ustedes.  Gracias por su apoyo inclaudicable, por su voz en cada caravana, en cada gesto de donación, en cada brigadista, en cada jubilado, en cada artista, en cada periodista, en cada militante político, activista de derechos humanos, profesor, médico o ciudadano común, por su compromiso con la causa de Cuba y de todos los pueblos que luchan por su emancipación”, dijo frente a los compañeros y compañeras presentes en El Galón.

“Quiero agradecerles a cada uno de ustedes, muchos de los que están acá, por ese día a día entregando en los barrios un volante, un bono, ese gesto humilde, esa cara que uno ve donde quiera que se aproxima con esa humildad, con esos ojos llorosos por Cuba, porque Cuba es un sueño para ustedes y para toda América Latina. Por eso les digo desde acá que la solidaridad es un valuarte no solo nuestro, sino de todos nosotros”, sentenció. 

“¡Viva la solidaridad de los pueblos! ¡Viva Fidel! ¡Viva! ¡Hasta la victoria siempre!”, concluyó seguida de un cerrado aplauso.

“Reafirmar la solidaridad con Cuba”

El FA forma parte, junto a varias organizaciones sociales y de derechos humanos, de la Coordinadora de solidaridad con Cuba y los pueblos del mundo. Es por esto que la vicepresidenta de la fuerza política, Verónica Piñeiro, fue parte de quienes hicieron uso de la palabra con un contundente discurso de carácter antiimperialista y reivindicativo de la soberanía y el derechos de los pueblos a construir su propio destino. 

“El asalto, desde el punto de vista militar fue una derrota pero desde el punto de vista político fue el nacimiento de una esperanza. Porque ese día comenzó un proceso que pocos años después culminaría con el triunfo de la Revolución Cubana y con la afirmación de un principio que sigue siendo profundamente vigente: que los pueblos tienen derecho a decidir soberanamente sobre su propio destino”, comenzó diciendo.

“Hoy, más de siete décadas después del Moncada, Cuba continúa siendo un símbolo de dignidad para millones de personas en el mundo. No porque sea un país perfecto, ningún proceso histórico lo es, sino porque ha defendido durante décadas su independencia frente a enormes presiones externas y porque ha demostrado que incluso un país pequeño puede colocar en el centro valores como la solidaridad, la educación, la salud y la cooperación entre los pueblos. Esa defensa de la soberanía ha tenido un costo inmenso”, aseguró.

Ese costo, señaló, se cristaliza en “el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos hace más de 60 años constituye uno de los regímenes de sanciones más prolongados de la historia contemporánea. Y lejos de aliviarse, en los últimos tiempos el bloqueo recrudece con nuevas medidas que buscan profundizar el aislamiento económico de Cuba y dificultar incluso las relaciones comerciales de terceros países con la isla. Tal como ha denunciado la diplomacia cubana, estas decisiones afectan el acceso a medicamentos, alimentos, a combustibles e insumos esenciales para la vida cotidiana del pueblo cubano”.

“Por eso nuestra solidaridad no nace de una consigna vacía, nace de un principio profundamente democrático que es que ningún pueblo debe ser castigado por decidir libremente su destino. En nuestra región el imperialismo norteamericano golpea de manera inhumana a quienes se animan a desafiar al sistema de explotación y que no son funcionales a su reproducción. Porque, en definitiva, un sistema económico que se basa en la explotación de los hombres y mujeres, que explota el ambiente de manera no sostenible y que concentra riqueza condenando millones al hambre sólo puede sostenerse, en última instancia, con la violencia”, afirmó.

“Y esa violencia compañeros y compañeras es sistémica y hoy como tantas otras veces en la historia vuelve a mostrarse de forma descarada. Lo que ha pasado en este último año nos ha mostrado de manera descarnada el ejercicio del poder imperialista de los Estados Unidos. Este nuevo mundo donde el multilateralismo está en cuestión nos interpela y nos obliga a pensar y repensar nuestras acciones y posicionarnos”, aseguró.

Por tanto, explicó, “enfrentar el embate imperialista y de la extrema derecha en el mundo demanda que construyamos frentes comunes en defensa del multilateralismo, la autodeterminación de los pueblos y en defensa de la democracia. Hoy más que nunca, quienes creemos en estos valores, quienes somos de izquierda, tenemos que reafirmar nuestra solidaridad con el pueblo cubano que históricamente ha sentido en carne propia el imperialismo norteamericano. Y hoy, con la administración de Trump, el imperialismo no parece tener ningún límite; ni político, ni ético, ni humanitario”.

“Cuba es el primer enemigo para Estados Unidos porque Cuba ha cuestionado históricamente el capitalismo norteamericano. Muchas veces se interpela a Cuba desde las democracias liberales, pero las democracias liberales y nuestros sistemas económicos también son interpelados por un sistema como el cubano que ha generado altos niveles de igualdad y bienestar aún bajo un bloqueo criminal. Hace pocos meses una delegación encabezada por el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, fue recibida en La Habana por el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel. En ese encuentro se reafirmó una relación histórica de amistad y solidaridad con el pueblo cubano. Fernando recordó en ese momento una verdad que muchos compartimos, que la vida política de varias generaciones de latinoamericanos estuvo profundamente marcada por el ejemplo de la Revolución Cubana y por su compromiso solidario con otros pueblos, expresado, entre muchas otras cosas, en las brigadas médicas que llegaron también a nuestro país. Porque la solidaridad no se expresa solo con palabras, se expresa con hechos concretos”, sentenció.

“Cuando el Frente Amplio ganó el gobierno por primera vez y miles de uruguayos y uruguayas tenían problemas para costear operaciones que les permitieran ver, Cuba no dudó tender su mano fraterna y enviar médicos para poner en marcha el Hospital de Ojos; la isla demostró que la solidaridad cubana demostró que se es solidario, no con lo que sobra, sino con lo que se tiene. Hoy, el Comité Uruguayo de Solidaridad con Cuba puede demostrar con orgullo esa solidaridad. Desde 2024 ha impulsado campañas de recolección de medicamentos e insumos que permitieron enviar más de 2 toneladas a Cuba, las brigadas uruguayas de trabajo voluntario han realizado múltiples donaciones al Hospital “10 de Octubre” de La Habana y desde 1997 más de mil uruguayos y uruguayas han participado en brigadas de trabajo voluntario en la isla, fortaleciendo el vínculo de solidaridad que se ha construido durante décadas”, repasó.

“Eso demuestra que la solidaridad internacional no es una declaración, es una práctica. Extender la mano cuando otro pueblo atraviesa dificultades es comprender que los problemas de Cuba no son solamente de Cuba, sino que interpelan a todos quienes creemos en un mundo basado en el respeto entre las naciones y no en la imposición de los más poderosos sobre los más débiles”. 

“Compañeras y compañeros – continuó diciendo – recordar el asalto a Moscada no significa vivir del pasado, significa preguntarnos qué hacemos hoy frente a las injusticias del presente. Hoy, la mejor manera de homenajear a quienes iniciaron aquella lucha es seguir defendiendo el derecho de todos los pueblos a vivir sin bloqueos, sin amenazas y sin injerencias externas. Es fortalecer el multilateralismo, la paz y la cooperación internacional. Es seguir diciendo con claridad que la soberanía no se negocia”.

“Y es también comprometernos con la campaña nacional de solidaridad que permitirá que una nueva brigada viaje a Cuba llevando medicamentos e insumos médicos, porque cuando un pueblo enfrenta dificultades, la indiferencia nunca puede ser una opción. Porque, en definitiva, defender a Cuba es defender un principio que trasciende cualquier coyuntura política, el derecho de los pueblos a construir su propio destino. Como escribía José Martí, a fines del siglo XIX, juntarse es la palabra del mundo.

Eso hacemos hoy aquí, reivindicamos que la unión y solidaridad es la única vía para alcanzar la emancipación. Viva Cuba”, concluyó.

“El Moncada no es pasado”

Los brigadistas que viajarán a Cuba en las misiones solidarias también se expresaron en El Galpón. 

En su intervención a dos voces, recordaron que si bien el Moncada no fue una victoria militar, fue un hecho que, nacido desde las entrañas del pueblo, marcó el inicio de un proceso que transformó la historia de Cuba.

Destacaron el papel de las mujeres en la revolución: “Un grupo de jóvenes, muy jóvenes, encabezados por Fidel Castro, decidió enfrentar una dictadura convencido de que un país más justo era posible. En esa lucha también fueron protagonistas, como no podía ser de otra manera, las mujeres cubanas. Y en un mundo donde sistemáticamente se invisibiliza el aporte de las mujeres en el transcurso de la historia, es de estricta justicia recordar a Melba Hernández, a Inés Santamaría, entre tantas otras que demostraron que en la revolución también se construyen el compromiso, la valentía y la convicción de las mujeres, antes, durante y después del Moncada”. 

“El movimiento encabezado por Fidel logró hacer de ese evento un hecho político apropiado por el conjunto del pueblo que se volcó a la movilización y al reclamo por la liberación de los combatientes, lo que luego permitió uno de los sucesos más importantes de la historia de Cuba, el histórico alegato de Fidel donde enuncia, para todo el pueblo, el programa de la revolución conocido como “La Historia Absolverá”. Es así que debido a la presión popular, los moncadistas fueron liberados el 15 de mayo de 1955; una parte de ellos se exilió a México donde prepararon las condiciones para la lucha armada y de allí partió el yate Granma que arribó al suelo cubano el 2 de diciembre de 1956”, dijeron sobre aquel proceso histórico camino a la Revolución.

“Traemos todos estos hechos aquí porque hablar del Moncada es hablar del presente y del futuro de una humanidad que hoy se debate entre la barbarie o la paz con justicia social. Hoy, nuestra querida y respetada Cuba, soporta un asedio de décadas, actualmente recrudecido hasta límites inhumanos, pretendiendo asfixiar a la isla a través de la falta de energía, alimentos, medicamentos, productos de primera necesidad y tantas otras cosas. Y todo esto se está haciendo con la intención de lograr un colapso interno que allane el camino al proyecto imperialista perpetrando el genocidio más largo de la historia”, afirmaron.

“Simultáneamente, compañeros y compañeras, desde el poderoso enemigo del norte avanzan sobre toda América provocando, desde miles de kilómetros, ataques militares con drones, secuestros y asesinatos de opositores, fraudes electorales, despojo de cuentas bancarias, entre otras acciones”, señalaron sobre los diversas formas de intervención de EEUU en América Latina. 

“Pero Cuba resiste a pesar de todas sus dificultades incrementadas feroz y despiadadamente. La solidaridad con otros pueblos del mundo constituye un ejemplo de experiencia histórica invaluable para toda la humanidad. A pesar del interrumpido bloqueo, Cuba haya logrado poner la ciencia al servicio del pueblo creando tres vacunas contra el COVID-19 que fueron gratuitas para toda la población con altísimos niveles de efectividad, avanzando actualmente en una vacuna contra el cáncer, además de la inmensa solidaridad que ha llevado la medicina a lugares donde la gente nunca había recibido atención”, destacaron.

“¿Cómo puede ser que un país asediado haya logrado los mejores sistemas educativos, sanitarios y de salud del mundo y además exporta solidaridad, mientras que en países ultra ricos la gente se muere de hambre? ¿Nos quieren convencer de que el socialismo no funciona mientras hacen todo para que colapse?  Y aún así, no hay ejemplo capitalista que haya podido resolver lo que sí atendió la Revolución Cubana”, reivindicaron.

“Hoy es un desafío diferente. Vivimos en una época donde muchas veces la tecnología y las redes sociales nos mantienen pendientes de lo inmediato, de nosotros mismos y de lo superficial. Por eso es tan importante incentivar a las juventudes a mirar más allá de su propia realidad, a interesarse por lo que ocurre en su barrio y en el mundo, porque sólo involucrándonos podemos ser parte de los cambios que queremos construir, porque ante el avance del fascismo las únicas personas que pueden sacarnos de esta situación somos nosotros mismos”, dijeron a los presentes que interrumpieron en varias oportunidades los distintos discursos con aplausos y vitoreos.

“Recordar en Moncada no es sólo mirar el pasado, es preguntarnos qué lugar ocupamos hoy y qué estamos dispuestos a hacer para construir una sociedad más justa, solidaria y comprometida y además ecológicamente viable”. 

“Tras este ejemplo vamos nosotras y nosotros, integrantes de la próxima Brigada Solidaria que viajará en enero del 2027, convencidas de que podemos estar acá y en cada esquina difundiendo, como otras veces, la grave situación que están padeciendo nuestras hermanas y nuestros hermanos en la isla. Colocar con firmeza a los verdaderos responsables de la situación y dando la disputa ideológica con toda la sociedad; fomentar y organizar actividades para llevar las ayudas necesarias a la isla y todo el compromiso con las labores voluntarias allí”, se comprometieron.

“En respaldo de Cuba, su pueblo, su gobierno y su revolución, hoy cobra enorme vigencia lo que dijo José Martí: “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”. ¡Viva los hermanos cubanos!”, concluyeron.

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