La actividad, tendrá lugar hoy sábado 7 de noviembre, desde las 14 horas, en la Huella de Seregni, participarán las juventudes comunistas de Brasil, Argentina y Chile, la UJC de Uruguay, ediles, diputados, organizaciones juveniles y ambientalistas, juventudes e integrantes de la dirección del Frente Amplio.
Durante la actividad se desarrollarán cuatro mesas de debate. La mesa 1, “Ser joven hoy”, se desarrollará a partir de las 15.40 y participarán Fiorella Bentacor, de Las Lilas; Joaquín Puglia, del ISEF y el economista y diputado de la 1001 y el FA, Rodrigo Alonso.
La mesa 2, “El movimiento estudiantil en Nuestra América”, será a a partir de las 16.40 y participarán Manuel Corsinte, de la Unión de la Juventud Comunista (Uruguay); Lucas Alfieri, de la Federación Juvenil Comunista (Argentina); Matías Aguayo, de las Juventudes Comunistas de Chile; y Rafaela Elisario, de la Uniao de Juventude Socialista (Brasil).
La mesa 3, “Un lugar donde vivir: ambiente, recursos y vivienda”, será a partir de las 17.40, participarán Verónica Piñeiro (vicepresidenta del FA); Arturo Garracini, edil de la 1001 y el FA de Canelones y Natalia Carrau, de Redes de Amigos de la Tierra.
La mesa 4, “Nuestra América unida, construyendo el futuro”, será a partir de las 18.40 y participarán Matías Aguayo, de las Juventudes Comunistas de Chile; Guadalupe Viñuela, de la Federación Juvenil Comunista (Argentina); Rafaela Elisario, de la Uniao de Juventude Socialista (Brasil) y Mariana Capurro, de la Unión de la Juventud Comunista de Uruguay.
Habrá cantina popular y música en vivo con Nochi y Spektro.
La convocatoria
La UJC difundió una convocatoria a la actividad donde explica los centros que estarán presentes en este intercambio de experiencias de lucha entre jóvenes comunistas y de izquierda de América del Sur.
“Nuestra américa de pie, construyendo el futuro.
El momento histórico que vivimos está marcado por un contexto regional e
internacional de retroceso de los pueblos y los intereses de las grandes mayorías, en un sistema que basado en la acumulación y la depredación infinita que está llegando a sus límites orgánicos y ecológicos, llevándose puesto al mundo en el camino. Es en este panorama que entendemos fundamental la construcción de un espacio amplio, entre actores políticos y sociales, para el abordaje conjunto de los principales temas que hacen al desarrollo de una sociedad en general, como la alimentación, la educación, la vivienda, la cultura, el deporte y los derechos humanos.
Hoy, uno de los principales problemas de la izquierda en general es la fragmentación y ausencia de espacios de trabajo y construcción programática conjunta, de forma permanente y con vínculos estrechos con la sociedad en su conjunto, por lo cual, esto se constituye como una tarea urgente para las y los jóvenes del mundo que cada día vemos un poco más embargado nuestro futuro.
Más específicamente, tenemos la intención de juntarnos para intercambiar sobre la realidad política de cada uno de los países, enfocado en las condiciones de vida de las personas, la soberanía, la situación de las fuerzas políticas y sociales de izquierda. Conocer los principales elementos que pueden definir la coyuntura actual de cada nación, los desafìos de la disputa de sentido en el marco de la necesaria lucha ideológica que toda transformaciòn requiere, asì como el avance sobre màs y mejores acciones y articulaciones entre la regiòn.
Desde la UJC, en nuestro último congreso planteábamos que los grandes avances y modificaciones radicales no vendrán de quienes se benefician de nuestros atrasos, sino de la gran obra actual que la historia le guarda a la revolución latinoamericana, agraria y antiimperialista, que facilite el posterior tránsito hacia la construcción del socialismo como alternativa civilizatoria para la región.
Nuestra perspectiva es el desarrollo con justicia social frente a aquellos que quieren más dependencia y desigualdad. Esto solo lo podremos lograr con unidad y participación popular, con una mirada a largo plazo y regionalista que coloque iniciativas programáticas concretas y nos permita conquistar mayores niveles de democracia en nuestros países.
Así, la agudización de la lucha de clases en la actualidad, a nivel de nuestra región se expresa en la tensión entre un imperialismo en decadencia que pretende someter a Latinoamérica como patio trasero, dominar sus recursos, mercados y profundizar su dependencia para conservar su hegemonía, ganando posiciones en la disputa geopolítica en marcha; y la lucha de los pueblos que, a partir de lo aprendido en
décadas de acumulación y conquistas, pretenden frenar la ofensiva imperialista y caminar hacia la integración y la soberanía de nuestros países.
América Latina no se paralizó ante el desarrollo de los procesos continentales de restauración conservadora y neoliberal, impulsados por EE. UU. y sus aliados. Por el contrario, estamos en vías de rearticulación, debate y relanzamiento de procesos populares. Así, hemos dicho que las posibilidades de éxitos de esa lucha en el corto y mediano plazo dependerá de los niveles de unidad, movilización y organización de nuestros pueblos, junto con la capacidad de la izquierda social y política para elaborar un programa que haga carne en las grandes mayorías en un ciclo de estancamiento económico cuyo inicio estuvo marcado por la caída de los precios de las materias primas en el mercado mundial. Por eso, por las contradicciones, las fortalezas que los movimientos emancipatorios han logrado, sus debilidades, y obviamente por acción del enemigo, es que vemos avances y retrocesos en los procesos que vive cada uno de nuestros países hermanos. Y el nuestro propio.
Este es históricamente el nudo por desatar en nuestra región, lo que se vio claramente con la etapa de restauración conservadora posterior al llamado ciclo progresista de la primera década y media del siglo XXI. Desde entonces, luchamos por resistir los ataques de la agenda de restauración neoliberal y regresión conservadora, y trabajamos por el reagrupamiento y fortalecimiento de la organización, movilización e iniciativa política de las fuerzas alternativas para abrir una nueva etapa de transformaciones.
Hoy se presentan nuevos desafíos, propios de una nueva etapa y viejos problemas que la experiencia nos coloca como fundamentales. La crisis estructural, que afecta a América Latina a partir de su economía primarizada y dependiente, sumada a las limitaciones de los gobiernos progresistas que no lograron generar procesos de transformación integración productiva regional, y profundización democrática para mayor soberanía frente a los intereses de las burguesías nacionales y las economías centrales, hizo evidente la centralidad del problema de la construcción de correlación de fuerzas y la disputa de poder.
En definitiva, la experiencia de la era progresista mostró que, sin protagonismo popular y una fuerte movilización detrás de un proyecto que dé respuesta a los grandes problemas de la gente y enfrente a los poderes fácticos, sumado a la incapacidad de generar relevos y nuevos cuadros políticos, los períodos de reformas políticas en favor de la gente se hacen escasos y son fácilmente revertidos al perder el gobierno.
Los problemas estructurales que sufren nuestros pueblos, cuando no son abordados desde la lucha ideológica y la organización, y frente a la incapacidad de nuestros gobiernos de brindar soluciones o alternativas a estos problemas, incluso a través de la resignación, generan el caldo de cultivo para el aumento de las alternativas
fascistizantes, impulsadas por el propio sistema que prioriza la pelea del “último contra el penúltimo”. El proceso de crecimiento de la ultraderecha sigue desarrollándose con epicentro en Europa, pero se traslada cada vez con más fuerza a América Latina. Disfrazados de muchas maneras, estos conservadores defensores movimientos de las desigualdades y de los intereses de los poderosos, son siempre en última instancia, expresiones políticas de extrema derecha al servicio del proyecto económico de las clases dominantes.
A lo largo de este año hemos visto cómo la prepotencia imperialista pone en riesgo el planeta con su afán belicista y la destrucción de las condiciones de vida de la humanidad, junto a la enorme mayoría de los seres vivos. Necesitamos encarar de forma conjunta los desafíos para la construcción de una agenda y un programa común de las juventudes de izquierda ante la avanzada imperialista actual en el continente, que permita combatir con iniciativa política el avance de la derecha y hacer camino a la alternativa que nuestras sociedades necesitan de forma urgente.
Proponemos que la solidaridad sea el eje vertebrador de este encuentro, planteando de forma central los desafíos de unidad y coordinación de la izquierda continental en general, con énfasis en las juventudes como protagonistas del momento histórico que nos toca en la construcción de alternativa al capitalismo como elemento central.
Aquí, la disputa de sentido se vuelve clave. Existe un enorme desafío respecto a la construcción de una propaganda de masas que logre disputar la ideología dominante, y colocar la transformación social como posible, como algo palpable de lo que la sociedad en su conjunto es parte. También es una tarea lograr intercambiar experiencias de trabajo en medios y redes sociales, que nos permita comenzar a desarrollar de forma articulada y colaborativa esa ofensiva que nos permita salir de los márgenes de la discusión, para pasar al lugar de la iniciativa.
De esta manera, consideramos fundamental compartir el análisis sobre la situación internacional actual que cada organización tiene, intercambiar perspectivas en encontrar puntos de confluencia que avancen en la consolidación del bloque político y social latinoamericano que sea capaz de resistir y sobre todo, proponer.
Por eso, desde la Unión de la Juventud Comunista de Uruguay queremos invitarlos a participar de una instancia que busca avanzar sobre la discusión y construcción de agenda en unidad y amplitud.
Las y los convocamos a participar de una actividad que realizaremos en Montevideo el 7 de noviembre de 2026, a partir de las 14:00 horas, en la Huella de Seregni, junto a diversas juventudes de izquierda de nuestro país y de la región.
La agenda del encuentro estará marcada por el debate antiimperialista, el problema de la vivienda, el territorio y las violencias instaladas en él, la diversidad, los derechos de las mujeres y los feminismos frente al avance conservador, la desigualdad, el trabajo y la educación para las juventudes, el ambiente y el acceso a la tierra.
Será un espacio de encuentro, intercambio y debate entre las juventudes de nuestro país y de la región, para compartir experiencias, reflexiones y desafíos comunes.
UJC”.






















