El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, fue interpelado durante más de 14 horas en la Cámara de Diputados. La interpelación, en su desarrollo y su resultado, tuvo visos de surrealismo político. Se expresaron con claridad dos proyectos de país, pero también se opusieron resultados, avances en la calidad de vida de nuestro pueblo contra prejuicios conservadores, provocaciones y operaciones políticas.
Castillo rindió cuentas sobre el conflicto del puerto, ya solucionado con un acuerdo a 5 años, la conflictividad, pero fundamentalmente sobre la contribución de su cartera a construir avances en la calidad de vida de nuestro pueblo.
Ante hechos contundentes, imposibles de negar, la oposición, en particular el diputado interpelante, el colorado Adrián Juri, pero no solo, instaló un cuestionamiento permanente a Castillo por su trayectoria como militante sindical, su condición de comunista y un supuesto sesgo anti empresarial en su gestión, a lo que se agregó un insólito señalamiento de ineficiencia. En varios momentos hubo ataques que bordearon la canallada en el plano personal.
La intención del interpelante y de la derecha, como lo demostró la resolución que finalmente presentaron Cabildo Abierto e Identidad Soberana y que acompañaron el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente no le cuestiona los resultados de la gestión a Castillo, eso es imposible, cuestiona la lucha sindical y a los sindicatos y cuestiona que la igualdad sea una prioridad, eso es lo que cuestiona. Todo eso acompañado, claro está, por un anticomunismo cerril que los desborda.
Por eso aprobaron por 49 votos contra 48, una impresentable resolución que considera “insatisfactorias” las explicaciones planteadas por el ministro, dicen que no informó sobre los costos para la economía del conflicto en la Terminal de Contenedores, que no informó sobre los costos de la extensión de los seguros de paro para los trabajadores de la industria frigorífica y en un punto de carácter programático reivindican la necesidad de legislar para reglamentar y controlar a los sindicatos. Mienten, Castillo si informó sobre el conflicto de la Terminal de Contenedores y también sobre los seguros de paro de los frigoríficos, lo que pasa que no dijo lo que ellos querían. Lo de la reglamentación sindical es toda una declaración de principios, es su sueño, su perspectiva histórica y de clase, claro está.
En el Parlamento se vivió una paradoja insólita. El ministro Castillo y su equipo informaron que, fruto de la lucha sindical y popular y de las políticas públicas del gobierno del Frente Amplio, de las que participó su cartera de forma relevante, 100 mil personas salieron de la pobreza, 48 mil de ellas eran jóvenes y niños y niñas; que se redujo la indigencia; que esto tuvo como causas el aumento del empleo, hay 40 mil personas más trabajando si se compara con los primeros 9 meses de 2024, especialmente del aumento del empleo femenino y con la formalización del empleo, hay 36 mil aportantes más al BPS; con el aumento del salario y las jubilaciones, especialmente los más bajos, por políticas diferenciales de incremento. Que la negociación colectiva se desarrolló en este período con mucha fuerza, que en la XI Ronda de Consejos de Salario se lleva un 85% de acuerdos tripartitos, con convenios muy importantes como el de las trabajadoras domésticas, con categorías; los trabajadores rurales, con categorías y beneficios como partidas para útiles escolares y el de la construcción con la reducción de la jornada laboral. Que se aprobó por unanimidad en el Parlamento, la votaron los mismos que en la madrugada del jueves consideraron “insatisfactorias” las explicaciones del ministro, la Ley de Empleo Integral, que promueve el empleo para mujeres jefas de hogar, jóvenes, personas con discapacidad y liberados. Eso, nada menos que eso, las y los diputados de derecha dicen que es insatisfactorio. Y la oposición de derecha respondió: si pero usted es comunista, hay una conflictividad que pone en peligro las inversiones y usted no escucha a los empresarios.
Sobra decir que los acuerdos tripartitos incluyen a los empresarios, pero además Castillo y su equipo explicaron que la conflictividad, según el Observatorio de la Universidad Católica está en niveles similares o inferiores al promedio histórico, informaron que la Dirección Nacional de Trabajo recibe 1.200 solicitudes de intervención, más del 70% finalizan con acuerdos, solamente en el 13% de los casos se generan medidas, empresariales o sindicales, porque no solo los trabajadores toman medidas y solo en el 3% de los casos se adoptan medidas luego de iniciado el proceso de negociación. En el debate se agregó que en el 90% o más de los casos los conflictos son provocados por incumplimiento patronal. También se dijo que el conflicto es parte de la realidad, de una sociedad con intereses diferentes y donde hay una profunda desigualdad. Que la negociación colectiva no busca eliminar o borrar los conflictos sino darles un cauce de solución a través de la negociación. El ministro que supuestamente no informa fue ya 18 veces al Parlamento, casi una vez por mes.
Claramente se expresaron dos concepciones de sociedad y dos proyectos de país y en un tema central como es el trabajo. A la derecha no le importa la realidad, no le importan los datos, ni los avances en la reducción de la desigualdad, aunque se escondan en discursos incendiarios para las redes, defienden los intereses de clase, en este caso los privilegios, de los que más tienen. Por eso critican a Juan Castillo y a las políticas que aplica.
Tres consideraciones finales. La primera sobre los cuestionamientos a la capacidad de Juan Castillo y a su conocimiento para la gestión. No tienen vergüenza. Muestran ese prejuicio rancio y clasista de que los obreros son buenos para otras cosas, pero no para gobernar. Juan Castillo ha sido dirigente sindical durante décadas, ha participado en negociaciones y generado propuestas que han transformado el país, coordinador del PIT-CNT, luego candidato a la presidencia primero y vicepresidente después del Frente Amplio, senador, Director Nacional de Trabajo, secretario general del Partido Comunista de Uruguay, su trayectoria y experiencia, esa que las y los diputados de derecha livianamente cuestionaron en la interpelación, fue destacada, reconocida y premiada en la 114 Conferencia Mundial de la OIT, en junio de 2026, donde Juan Castillo fue elegido para presidirla. Esa trayectoria, esa experiencia, ese reconocimiento, las y los diputados de derecha dicen que es insatisfactoria.
La segunda sobre la condición de comunista de Juan Castillo, que es parte de su ser político y de su trayectoria, aparte de no caer en responder las bajezas que dijo el interpelante y las mentiras históricas que sostuvieron otros, no es baladí que se sostenga en Cámara que “un comunista no puede ser ministro de Trabajo”, otros dijeron casi directamente que no puede ser ministro. El PCU no tiene que pedirle permiso a nadie para asumir responsabilidades en la vida del país que nuestra historia, el respaldo popular y nuestros compañeras y compañeros del Frente Amplio, avalan. Hizo bien Juan Castillo al recordar al final de la interpelación que también era comunista y obrero Enrique Rodríguez, el senador que en la noche del golpe de Estado, dado por Juan María Bordaberry, presidente electo por el mismo partido del interpelante, el 27 de junio de 1973 dijo en ese mismo Parlamento: La clase obrera no fallará.
A la derecha no le gusta Juan Castillo, por lo que piensa, por lo que hace y por lo que representa, no le gustan las políticas del gobierno del Frente Amplio, no le gusta el programa del Frente Amplio que es el que Juan Castillo está aplicando, no le gusta que las y los trabajadores luchen y claro no le gustan los comunistas.
La derecha votó que eran insatisfactorias las explicaciones del ministro Juan Castillo. Eso es un planteo político, no tiene ninguna consecuencia institucional, no se pidió la renuncia.
Juan tiene el respaldo de todo el Frente Amplio y claro está, también el nuestro, político y personal.
Por eso lo del título. ¿Insatisfactorio quién? Al contrario, por Juan Castillo y su equipo sentimos satisfacción y orgullo.























