Caída del salario real en 2020 y perspectivas para el 2021

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Por Bruno Giometti

Hace algunos días se hicieron públicos los datos referidos a la evolución del Indice de Precios al Consumo (IPC) y el Indice Medio de Salarios (IMS) elaborados por el Instituto Nacional de Estadística.

La evolución de los precios al consumo en octubre marca una muy leve desaceleración en el análisis interanual (de 9,9% que se había registrado en setiembre a 9,7% en el mes de octubre) pero persistiendo niveles elevados de inflación. Van siete meses consecutivos en que la inflación no baja de un guarismo de 9,5% en términos anualizados.

La otra cara de la moneda de esta evolución de los precios es la caída del salario en términos reales, dado que las remuneraciones no han venido evolucionando al mismo ritmo que los precios, sino que lo vienen haciendo a una tasa menor, de forma persistente en los últimos meses. Al mes de setiembre (último dato de Indice Medio de Salarios) las remuneraciones promedio habían aumentado 7,7% en los 12 meses anteriores, lo que comparado con el 9,9% de aumento de los precios, indica que los salarios reales promedio han caído 2% en el último año.

Dentro de esta evolución promedio, la mayor caída hasta el momento se viene dando en los salarios privados, mientras que en el caso de los públicos la evolución es menos negativa. Esto se debe a que los trabajadores públicos arrastran el ajuste general de 8,79% obtenido en enero de este año que hizo posible soportar el incremento inflacionario de este año con un mayor margen salarial. Mientras que los trabajadores del sector privado tuvieron ajustes de menor cuantía y como regla general, repartidos en dos partes (enero y julio). Adicionalmente los privados cuyos acuerdos salariales vencieron en julio de este año, recibieron el correctivo por inflación pasada, pero no tuvieron ajuste por la inflación proyectada de este segundo semestre, con lo cual vienen sufriendo pérdida del poder de compra de su salario al menos desde el 1º de julio hasta hoy.

Todo hace indicar que no habiendo previsto ajustes salariales de aquí a fin de año y suponiendo que la inflación se mantenga en los actuales porcentajes o incluso teniendo una cierta desaceleración, el año 2020 cierre con una caída del salario real en el entorno del orden de 2% aproximadamente.

Sumado esto a la caída del empleo y la cantidad de asalariados que se viene procesando durante este año, la caída de la masa salarial total (variable que se compone de la cantidad de asalariados y su salario medio) llegará a un guarismo mayor, seguramente incluso superior a la caída del PBI global de la economía.

Perspectivas para 2021

No obstante el fuerte ajuste a la baja de los ingresos salariales con que cerraremos el 2020, lo más complicado se espera para el año próximo.

Para los trabajadores públicos, esto es muy claro, dado que en el mes de enero de 2021 el ajuste salarial previsto será muy menguado (se prevé que cobren el correctivo por inflación pasada pero ningún porcentaje por inflación futura). Eso nos permite proyectar que los salarios de los trabajadores estatales tengan una caída en promedio del orden de 5% en el año 2021.

En el caso de los privados, si bien aún no se conocen los lineamientos de política salarial que regirán a partir de julio 2021 (cuando finalice el llamado período puente) sí tenemos certeza de que el ajuste salarial de enero será muy magro, de 3% como regla general, mientras que la inflación será bastante más alta ese semestre. De acuerdo a distintos escenarios posibles a partir de julio, en todos los casos se prevé que la caída del salario real continúe en el caso del sector privado, salvo que haya una desaceleración muy fuerte de la inflación que por el momento no se avizora.

De acuerdo a proyecciones que podemos realizar en base a todas estas variables, el salario real promedio en el año 2021 podría tener una caída de entre 3% y 3,5% respecto a 2020. Esto lleva a que en el bienio se acumule una reducción del poder de compra del salario de entre 5% y 5,5% respecto al nivel de 2019.

Esto nos lleva a dos reflexiones que nos parecen importantes.

En primer término, que es falso que la rebaja de los salarios sea el factor crucial o central para la reactivación del empleo. Las distintas proyecciones de los analistas marcan una recuperación del empleo en 2021 bastante más moderada de la prevista por el gobierno, que no permitirá compensar el deterioro de 2020, a pesar de que durante los dos años el salario caiga. Se requieren otras políticas de estímulo con fuerte participación del Estado, distintas a la rebaja salarial, para reactivar el empleo, así como sostener el mercado interno para no comprometer la actividad de pequeñas y medianas empresas.

En segundo término, que como sucede en todas las crisis administradas por gobiernos de corte neoliberal, el salario es “socio” en las pérdidas pero no en la recuperación. Y si el salario se recupera, como el gobierno promete que sucederá hacia 2024, lo hace a menor ritmo y más tardíamente que la economía en su conjunto, por ende también en comparación con los ingresos del capital. No hay dudas que la economía uruguaya va a crecer en 2021; según las proyecciones del gobierno, crecerá hasta recuperar la caída de 2020 y volver al nivel de 2019; según proyecciones menos optimistas, va a crecer aunque sea por un efecto rebote, dado que la comparación del nivel de actividad 2021 será respecto a un año muy negativo como viene siendo el actual. Pero en cualquiera de los dos escenarios, se establece una rebaja del salario por dos años, cuando en 2021 ya la economía estará volviendo a una senda de recuperación.