Crece desde el pie

“El corazón de mi pueblo tiene destino de nube. Mi pueblo ríe, mi pueblo canta, todos los pueblos en su garganta. Mi pueblo lucha, mi pueblo espera, todos los pueblos en su bandera”, canta la entrañable voz de Alfredo Zitarrosa.

Son palabras muy justas para graficar el cerno de lo que celebramos el 25 de Agosto. Este 25 de Agosto, las y los uruguayos conmemoramos el 195 aniversario de la Declaratoria de la Independencia. Las y los frenteamplistas, además, celebramos el Día del Comité de Base.

El 25 de agosto y la historia

Como son recurrentes, año a año, los ataques señalando una supuesta contradicción e incluso falta de un supuesto patriotismo de las y los frenteamplistas, este año recrudecidos hasta puntos realmente ridículos por la campaña de odio alentada por la restauración conservadora, no está de más dedicar unas palabras a este punto.
El 25 de Agosto de 1825 es una fecha importante, y a respetar, sin dudas, pero lejos está de ser la única. Deberíamos guardar mayor reverencia ciudadana, por ejemplo, a octubre de 1811, al Éxodo del Pueblo Oriental, cuando casi la totalidad de la población de la Banda Oriental sigue a José Artigas, declarado Jefe de los Orientales, afirmando en los hechos su independencia y soberanía.
En el mismo sentido deberíamos, por justicia histórica, reconocer las ideas que alentaron el Éxodo, el contenido profundamente popular de las Instrucciones de 1813 y del Reglamento de Tierras, están todavía por conquistar, 200 años después. En realidad el Frente Amplio nace, hace casi 50 años, reivindicando esas ideas y asumiendo la tarea de llevar a su término la independencia inconclusa, aún hoy.
Por eso no hay ninguna contradicción en levantar, junto a la bandera uruguaya, la bandera de Otorgués, la primera bandera artiguista izada en Montevideo el 26 de marzo de 1815.

El FA y los Comité de Base

Los Comité de Base fueron y son parte central de la identidad frenteamplista. Son una de las características que hacen que el FA sea una experiencia única de unidad de la izquierda en el mundo. Otras experiencias se quedaron en el acuerdo político de partidos y movimientos, que es muy importante, pero el FA es más que eso. Es también la confluencia de miles y miles de militantes en los Comité de Base. Son la base material de la unidad, porque la unidad no se decreta, se construye en práctica social y política común, en lucha compartida, y eso se materializa en los Comité de Base. Son el lugar donde se concreta la democracia interna, entre iguales se eligen sus autoridades y se decide. Las bases frenteamplistas están representadas, como tales, en todos los estamentos de dirección del FA.
Fueron parte sustantiva del cambio que el FA significó en la política uruguaya. Le dieron relevancia al pueblo organizado. Vinieron a desafiar la hegemonía de los clubes políticos de los partidos tradicionales. Los clubes de “amigos del doctor tal” que se abrían solo para las elecciones y que funcionaban como agencias de colocación y oficinas de trámites públicos de la política clientelar. Promovieron y posibilitaron la participación política permanente y por eso democratizaron al Uruguay. Y, además, son el espacio político de encuentro con el movimiento popular. Son lugar de síntesis de la lucha política y social, y vaya si eso será necesario hoy.
La militancia frenteamplista, organizada en los Comité de Base, protagonizó todas las batallas populares de los últimos 50 años, contra el autoritarismo, contra la dictadura fascista y en la recuperación democrática, contra el neoliberalismo, contra la impunidad y por verdad y justicia, en defensa de las empresas públicas, conquistando los gobiernos populares, primero en Montevideo, luego en varias intendencias del Interior, en decenas de Municipios y en los tres gobiernos nacionales.
Los Comité de Base han demostrado en el presente su enorme potencial. En la última campaña electoral, fue desde los Comité de Base que se organizó y se militó el voto a voto, que implicó un formidable esfuerzo de diálogo directo con nuestro pueblo y cambió casi 200 mil votos en 20 días. Y lo volvieron a hacer en esta Emergencia Sanitaria, haciéndose cargo, pegados al PIT-CNT, a la Intersocial, a todo lo organizado en los barrios, apoyando las ollas populares, juntando comida, medicamentos y ropa. Organizando la solidaridad y practicándola.
En este presente de lucha en el que hay que encontrar los caminos para enfrentar a toda la restauración conservadora, a la LUC, al Presupuesto de ajuste, a la rebaja salarial, al tarifazo, al impuestazo, a los desbordes autoritarios, volverán a ser fundamentales.
Es cierto que con lo que hay no alcanza. Pero también lo es que en ese proceso autocrítico, que es práctico y no declarativo, imprescindible en el que está embarcado del FA, los Comité de Base son parte fundamental de la salida superadora.
Fue un esfuerzo maravilloso que se hayan realizado cientos de asambleas en los 19 departamentos, en los 125 Municipios del Uruguay. Las y los militantes que lo organizaron, las y los que fueron a cualquier Comité aún bajo lluvia, se merecen que se les reconozca ese esfuerzo que expresa un compromiso conmovedor.
Y parte del proceso autocrítico es recuperar la perspectiva histórica. La mirada larga. No es la primera vez que lo hacemos, ni será la última, porque siempre fue y será importante volver sobre algunos conceptos planteados por el general Líber Seregni, en su discurso inaugural del Primer Congreso de Comité de Base, realizado los días 18 y 19 de diciembre de 1971. Si sería necesario levantar perspectiva en esos momento, tras la derrota electoral y el acceso al gobierno de los sectores más reaccionarios de la oligarquía, encabezados por Juan María Bordaberry, luego golpista.
En esos momentos decía Seregni: “Lo distintivo y característico de nuestro Frente es que es: coalición de fuerzas políticas organizadas, por un lado; y encuentro, unidad, solidaridad, de las masas populares en sus Comité de Base”.
Y además, Seregni, definía el objetivo que le da sentido al FA y que es mucho más que un plan de gobierno, o uno, dos o tres períodos al frente de la administración del Estado. “La razón de ser, el por qué y el para qué de nuestro Frente Amplio, está en realizar una tarea histórica, fundamental; cumplir el proceso revolucionario en nuestro país. En transformar las viejas estructuras económicas, políticas y sociales de nuestro país, hoy caducas, y crear las nuevas que corresponden a la instancia que nuestro pueblo debe vivir. Y es sí, un verdadero, un auténtico proceso revolucionario, porque lo que nuestro Frente se propone no es sólo el cambio profundo de las estructuras, sino la sustitución de las clases en el poder. Desplazar del poder a la oligarquía y llevar el pueblo a gobernar”.
De eso se trata, disputarle el poder a la oligarquía, a los y las que siempre lo tuvieron, desde que, dejando de lado los planteos centrales y el contenido profundamente popular del artiguismo, construyeron un país a la imagen y semejanza de sus intereses. Se trata de concretar el proceso popular inconcluso desde entonces.
Los Comité de Base nacieron como una expresión política de la acumulación de fuerzas popular. Pero ese papel no es un axioma, no está garantizado de una vez y para siempre. En el presente, y en la proyección futura, hay que construir los caminos políticos y de lucha para que lo sigan siendo. Muy abiertos a todo lo nuevo, pero sabiendo que para acumular y avanzar se precisa tener una perspectiva, una meta donde llegar, ¿si no para qué se acumula o hacia dónde se avanza?
Y la perspectiva larga, la que define, sigue siendo esa de la que hablaba Seregni: “llevar el pueblo a gobernar”. Se sigue tratando de construir en el hoy, con todas sus complejidades, la perspectiva democrática, popular, antioligárquica y antimperialista. Y eso hay que militarlo. Y en los Comité de Base se milita, con enorme esfuerzo y esperanza. Los Comité de Base del Frente Amplio, son un espacio de unidad, de participación y de lucha; un lugar donde se juntan lo cotidiano y lo trascendente, lo particular y lo general, lo inmediato y la utopía. Son un lugar de militancia y de militantes.
Y este 25 de Agosto, aún de forma insuficiente, pero como una imprescindible base de apoyo, las y los frenteamplistas reafirmamos la unidad y nuestra decisión de lucha. Eso celebramos el 25 de Agosto, nada más y nada menos. Porque como también nos dice Alfredo Zitarrosa, la perspectiva popular, la de los cambios imprescindibles y profundos, la tarea que es histórica, igual que los mejores amores, “crece desde el pie”.