Esta semana se decide en Brasil si se abre una Comisión de Investigación Parlamentaria que indague las denuncias sobre corrupción en el ministerio de Educación.
La posible apertura de la Comisión recae sobre el presidente del Senado de Brasil, Rodrigo Pacheco, quien deberá pronunciarse por el escándalo que, de acuerdo a Prensa Latina (PL) viene erosionando la imagen del presidente brasileño Jair Bolsonaro.
Antes de pronunciarse, el parlamentario prevé reunirse con los líderes de los partidos con vistas a analizar si se instala la comisión que demanda la oposición política.
Para ello deben evaluarse, ha dicho el senador brasileño, “todas las exigencias pendientes”.
La comisión tendrá como objetivo principal la investigación de las denuncias relativas al desvío de recursos públicos a partir de la asociación entre el exministro de Educación Milton Ribeiro y los pastores Gilmar Santos y Arilton Moura, una asociación que involucra a Bolsonaro que fue quien avaló el envío de los recursos a Ribeiro.
Para impedir la instalación de la Comisión, el gobierno pretende llenar el límite de Comisiones en funcionamiento, ya que el reglamento parlamentario establece un límite de cinco Comisiones en desempeño simultáneo.
De acuerdo a PL, la investigadora demandada es necesaria “para evitar la interferencia del Poder Ejecutivo en las investigaciones de la Policía Federal (PF) contra Ribeiro”.
Sin embargo, aliados políticos del actual mandatario presionan sobre Pacheco, con vistas a convencerlo del aplazamiento hasta después de las elecciones.
A pesar de estas presiones, recuerda PL, “el argumento para una CPI ganó fuerza después de las sospechas de obstrucción” por parte de Bolsonaro en las indagaciones contra Ribeiro.
“No hay duda de que se instaló una pandilla en el ministerio (de Educación). Los indicios son fuertes y los esquemas de esa banda llegan al Palacio del Planalto (sede del Poder Ejecutivo)”, habría denunciado el senador Randolfe Rodrigues después de presentar la demanda de la CPI.
Rodrigues, afirmó, destaca PL, “que Bolsonaro teme de las declaraciones de Ribeiro y los religiosos, las cuales dan cuenta, inequívocamente, de que hay indicios de que este esquema de corrupción tiene tentáculos en el Palacio del Planalto”.























