El 1º de Mayo tiene quién lo defienda

El 1º de Mayo fue una formidable demostración popular. Más de 130 mil personas participaron de las 24 caravanas en todo el país y decenas de miles más las saludaron desde las veredas, las esquinas y los balcones. Una vez más, las y los trabajadores y el pueblo uruguayo todo demostraron que el 1º de Mayo no se toca y se respeta porque tiene quiénes lo defiendan.

El presidente Luis Lacalle Pou y su gabinete, la coalición de derecha que gobierna, las cámaras empresariales y la inmensa mayoría de los medios, subestimaron al 1º de Mayo, al PIT-CNT y al pueblo uruguayo. En un acto de soberbia y ajenidad, con la fecha y su significado y con el papel de las y los trabajadores y su central única en la democracia uruguaya, Lacalle Pou negó la cadena nacional para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores. Expresó su decisión de mantener al Uruguay en el mundo virtual construido a partir del abuso de las supuestas conferencias de prensa, en realidad cadenas nacionales, realizadas durante más de 40 días ininterrumpidos, con la excusa de la pandemia, pero utilizadas para machacar su discurso omnipresente y con vocación de único. Acunado por las encuestas, confiando en que las limitaciones que la pandemia impone a la organización y la movilización popular iban a seguir permitiéndole una ofensiva en todas las áreas, con la ley de Urgente Consideración, la ley de Medios, el tarifazo, el impuestazo, sin costos políticos. Sin disputa política seria. Se equivocó.

En su fiebre restauradora, impuesta a marchas forzadas y con grandes dosis de soberbia y autoritarismo, subestimó el peso de una historia que desconoce, que rechaza, que le es ajena. Pensó que 139 años de conmemoración de un día entrañablemente querido por una parte muy importante de la ciudadanía se podían borrar con un tuit. Apostó a que la feroz campaña de desprestigio, de acoso calumnioso en las redes, de encuestas manipuladas e interesadas, le aseguraban un movimiento sindical aislado, desmovilizado, perplejo y sin respaldo popular. Se equivocó.

El desafío de este 1º de Mayo era mayúsculo para el PIT-CNT, tenía que honrar una fecha de enorme peso simbólico, responder a una ofensiva de las patronales, con viento en la camiseta porque su expresión política recuperó el timón del Estado, zafar de una campaña cuyo objetivo obvio es el aislamiento del movimiento sindical, encontrar formas inéditas de organización y movilización que se adecuaran a una situación también inédita, la pandemia y sus impactos. Y además, que la gente se sintiera convocada por esas formas y respondiera.

Y lo logró, vaya si lo logró.

El PIT-CNT estuvo rodeado de todo el movimiento popular, de las organizaciones históricas y de las nuevas, de amplios sectores de la cultura, y de miles y miles que expresaron de mil maneras su rebeldía y su decisión de luchar.

Marcelo Abdala, secretario general del PIT-CNT, definió a este 1º de Mayo como “un acierto táctico de la firmeza estratégica”. Tiene razón.

Y lo fue por varias cosas. En primer lugar la consigna, colocar que lo verdaderamente urgente es la solidaridad y no los negocios, fue un acierto.

En segundo lugar, la reivindicación de la historia, romper con el presente perpetuo refundacional de la derecha y la restauración conservadora.

En tercer lugar, por el contenido y la amplitud de la plataforma, más de 30 organizaciones sociales conforman la Intersocial, pero sus 11 propuestas para enfrentar los impactos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia tienen puntos de contacto con las posiciones asumidas por el Sindicato Médico del Uruguay, el Instituto de Economía de la UDELAR y otros sectores de la academia.

En cuarto lugar, porque esta plataforma tiene respuestas a los problemas urgentes que ya se están manifestando en la realidad. El impacto de 160 mil personas en el seguro de paro, que a pesar de estar amparadas en un derecho conquistado y ampliado en estos 15 años, además de la incertidumbre sobre su futuro, viven en el presente una disminución de sus ingresos de al menos un 40%. De los aumentos de las tarifas públicas que rige desde el 1º de abril: UTE 10.5%, OSE 10.7% y ANTEL 9.78% en promedio. Del aumento del IVA, vigente desde el 1º de mayo, para los gastos con tarjetas de débito. El aumento indiscriminado de precios de los artículos de primera necesidad y los que son imprescindibles para los cuidados sanitarios, constatado por el incremento de la inflación y, en particular, del precio de los alimentos que explica por sí solo la mitad de esa tendencia. El aumento del dólar. La compleja situación de las y los trabajadores que en la informalidad no tienen la cobertura del seguro de paro, en 2004 había un 40% de trabajadores y trabajadoras en la informalidad, se redujo esa dimensión a un 25%, pero hay cientos de miles de familias en esa situación.

Todo ello ha llevado a que, según un estudio del Instituto de Economía de la UDELAR, más de 100 mil personas cayeran bajo la línea de pobreza en estos meses. Las medidas del gobierno solo pudieron disminuir en un 20% esa situación. Son absolutamente insuficientes.

Se necesita la Renta Básica Transitoria que plantea el PIT-CNT, se necesita el control de precios, se necesita frenar los cortes de luz, agua y telecomunicaciones, se necesita detener los lanzamientos de casas y pensiones.

En quinto lugar, porque se apostó a la organización, a la construcción de unidad y a la lucha. Se logró en la práctica, no solo en el discurso, que el aislamiento social no se transforme en inmovilismo.

Hubo miles de pintadas, de columneras, de pasacalles, hubo coches parlantes, hubo placas y videos en las redes.

Hubo organización.

Por eso el 1º de Mayo fue un punto de inflexión, un cambio en calidad de la situación política. Y lo provocó el protagonismo popular organizado.

Por eso valen tanto los miles de autos, motos, bicicletas, embanderados. Y los miles de puños cerrados saludando desde las veredas, las esquinas y los balcones. Y los miles de aplausos de la noche.

Por eso vale tanto la emoción que vivimos miles.

La clase obrera organizada mostró, una vez más, su peso en la realidad nacional. El valor de su unidad. La enorme potencia política de su capacidad de convocatoria.

La frustración e indignación se sintetizó en rebeldía colectiva y organizada de miles. Y cuando ello ocurre, nada queda igual.

Quisieron el mismo día atacar a la movilización con un odio que muestra hasta dónde los sectores del poder y sus operadores se sintieron desafiados. Ahora lo quieren hacer olvidar rápidamente, hacer como que no pasó.

Pero sí pasó. Las y los trabajadores y el pueblo uruguayo realizaron un histórico 1º de Mayo. Cuando se escriba la historia de este 2020 tan atípico, habrá que poner con mayúsculas: 1º de Mayo, el día que empezamos a cambiar la pisada.

Mientras tanto, atesoremos en nuestro corazón los puños en alto, los rostros conmovidos de hombres y mujeres de nuestro pueblo al paso de las caravanas.

Con este día, que es parte central de nuestro ser social, de nuestra identidad individual y colectiva, guardemos en el rincón de las cosas más queridas el grito desafiante y feliz de miles de gargantas: ¡Viva el 1º de Mayo!