El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, anunció en cadena de radio y televisión que el Gobierno nacional cerraba el proceso de diálogo con el líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), Leonidas Iza.
En su alocución a la ciudadanía, Lasso criticó una situación que tuvo como resultado la muerte de un uniformado, así como las heridas causadas a otros 12, en momentos que custodiaban un convoy militar con diésel.
De acuerdo a la agencia de noticias Prensa Latina (PL), el mandatario ecuatoriano afirmó que “el país es testigo de esfuerzos del Ejecutivo para entablar conversaciones fructíferas, además de dar respuestas concretas a algunas de las demandas de las comunidades indígenas y otros sectores sociales”.
Enfatizó que durante décadas el gobierno no había prestado atención al campo y los pueblos originarios, pero ratificó “la suspensión de la mesa técnica con Iza, en la cual participaban también dirigentes de otras organizaciones sociales, indígenas y campesinas” que participan de forma activa en las movilizaciones que ya van por su día 17.
El presidente informó que solamente cuando existan “las garantías necesarias y legítimos representantes de todos los pueblos y nacionalidades de Ecuador, quienes busquen verdaderas soluciones”, se retomaría el diálogo.
Junto con la ruptura del diálogo, se conoció que el proceso iniciado en el Parlamento ecuatoriano respecto a la posible destitución de Lasso, fue finalmente desechado.
Durante tres jornadas, se debatió el pedido y en el mismo se escucharon las intervenciones de 109 de los 137 miembros del pleno.
Como resultado de ello, 80 parlamentarios se pronunciaron a favor de la destitución (de 92 votos necesarios), 48 en contra y nueve se abstuvieron, no hubo votos en blanco.
El debate, precedido por el anuncio de la ruptura del diálogo duró cerca de nueve horas y en el mismo se recibieron por escrito los descargos presentados por Lasso, a través del asesor jurídico de la Presidencia, una postura duramente criticada en el pleno.























