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Revolución de colores en Bielorrusia

Estados Unidos y la Unión Europea desestabilizan la zona de la ex URSS.
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Por Rony Corbo.

Aleksander Lukashenko el candidato apoyado por las principales fuerzas de izquierda, (entre ellas el Partido Comunista de Bielorrusia) ganó las elecciones en Bielorrusia con el 80,1 por ciento de los votos el 9 de agosto pasado.

La candidata pro occidente impulsada por la Unión Europea (UE) y los EEUU, Svetlana Tijanóvskaya, obtuvo solo el 10,12% de los votos, no reconoció la elección y denunció fraude electoral siguiendo las órdenes de Washington. La participación fue del 84,23 % por ciento de los habilitados para votar, poco más de 6,8 millones de ciudadanos.

Durante sus mandatos anteriores Lukashenko optó por una política exterior de “no alineamiento” firmando acuerdos de cooperación tanto con Rusia como la UE, si bien en los últimos años con esta última las relaciones se enfriaron, producto de la permanente inmiscuciòn en los asuntos internos de Bielorrusia.

Ante la ofensiva de la UE y los EEUU, Bielorrusia se está acercando cada vez más a China. Xi Jinping pidió este año profundizar los lazos con Bielorrusia en el marco del desarrollo conjunto de la Franja y la Ruta de la Seda, especialmente en la línea de trenes de carga que unan China y Europa.

Pese a las diferencias con Putin (Lukashenko votó por mantener la URSS cuando se disolvió) se firmaron importantes acuerdos con Rusia, como el “Estado de la Unión de Rusia y Bielorrusia” (1997) y la Comunidad Económica Euroasiática (2000). Sus principales aliados en la actualidad son la Comunidad de Estados Independientes (Rusia, Bielorrusia, Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán); Irán y ahora la República Popular China.

¿Por qué gana Lukashenko?

Gana por el nivel de vida del pueblo Bielorruso y la exitosa aplicación de políticas sociales que se mantuvieron desde la época de la URSS (de hecho fue el único país que las mantuvo). La educación y la salud son gratuitas. Los créditos para vivienda son casi sin interés. Bielorrusia es un país industrializado casi sin desempleo (es del 1%). En el índice de desarrollo humano Bielorrusia ocupa el 50 lugar en la clasificación mundial integrada por 187 países y lidera el grupo de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). La tasa de alfabetización de las personas con 15 años o más es del 99,6%.

Al ganar nuevamente la elección Lukashenko reafirmó la importancia del estado y sus políticas de bienestar social, la Unión Aduanera con Rusia, su pertenencia a la Unión Económica Euroasiática y al Tratado de Seguridad Colectiva. Particular destaque le dio a la alianza con China anunciando la conformación de un “Gran Parque Agroindustria” con capitales chinos. El primero en llamarlo para felicitarlo fue su antiguo rival Putin. El segundo Xi Jinping.

Una nueva “revolución de colores”

Inmediatamente de la victoria de Lukashenko se activó el guión de Washington y la UE, con la CIA y la OTAN, desde Polonia, donde comandaron las maniobras desestabilizadoras, para iniciar una nueva “Revolución de Colores”, esta vez en Bielorrusia. Tijanóvskaya denuncia fraude electoral; la UE inmediatamente se hace eco, no reconoce la legitimidad del gobierno y amenaza con sanciones económicas. El ministro de finanzas de Alemania, Olaf Scholze, declaró que Lukashenko «tenía que irse» y dijo estar estudiando sanciones económicas en caso de que no lo hiciera. Acto seguido los EEUU, en la figura de Mike Pompeo, declaran el apoyo total a las sanciones de la UE y pide al presidente bielorruso dejar “por las buenas el poder”.

En 2018, el subsecretario adjunto para asuntos europeos y euroasiáticos del Departamento de Estado norteamericano, George Kent, informó que en Bielorrusia ya había penetrado una red de más de 1.000 ONG occidentales, del total de 2.770 que estaban registradas por el Gobierno. Con este propósito crearon en la UE el Programa Polonia-Bielorrusia-Ucrania con un presupuesto anual de 183 millones de euros, que está funcionando hace 5 años. Parte de este programa es la Universidad Europea Humanitaria (UEH) ubicada en Vilnius, Lituania, con capacidad para 1.500 estudiantes, de los cuales el 95% proviene de Bielorrusia con el objetivo de crear la nueva “elite” que gobierne la transición al neoliberalismo, como hicieron en Ucrania.

Por supuesto, todo esto se realiza bajo la dirección de la CIA y de los servicios de inteligencia europeos. Y la mayoría de los fondos proviene de EEUU, especialmente del Departamento de Estado vía USAID y la Fundación Soros.

Se promueven así las manifestaciones de la “sociedad civil” que los medios de comunicación pro occidentales amplifican a nivel mundial. Para poner solo un ejemplo, la manifestación del 16 de agosto fue presentada como la más grande en la historia de la República. Según estos medios “internacionales” se reunieron 250 mil personas ese día para pedir la salida de las autoridades electas. Un análisis de fotos y grabación de vídeo, permitieron a la agencia rusa Ria Novosti demostrar que eran aproximadamente 40 mil manifestantes.

Mientas estas imágenes recorrían el mundo, se creaba el Consejo Coordinador (CC) de Bielorrusia (unidad de toda la oposición) cuya presidenta María Kolésnikova. (una especie de Juan Guaidò bielorrusa) dijo textual:»Nos importa mucho el apoyo de Alemania y de la comunidad internacional. Si es posible que los países europeos y también la Federación de Rusia presten ayuda al desarrollo del diálogo dentro de Bielorrusia, eso nos alegraría mucho».

La respuesta rusa no se hizo esperar. Dmitri Peskov portavoz de la presidencia, afirmó: «No, no tenemos canales de comunicación ni consultas, no mantenemos negociaciones con la oposición en Bielorrusia. Cualquier establecimiento de contactos significaría una injerencia en los asuntos internos de Bielorrusia», algo que Rusia considera «erróneo».

El Consejo Coordinador, que se presenta como un gobierno provisional, presentó esta semana un “Paquete de Reanimación Económica” cuyas principales propuestas son las siguientes: Salir de todos los proyectos de integración con la participación de Rusia; fortalecer la identidad nacional bielorrusa y el idioma nacional; inmediata salida de los militares rusos y entrada en las estructuras políticas, económicas y militares de la Unión Europea (UE) y de la OTAN; prohibir las organizaciones prorrusas y la transmisión de programas rusos; privatización delsector estatal.

El presidente del Tribunal Constitucional (TC) bielorruso, Piotr Miklashevich, en declaraciones a la Agencia Estatal Belta dijo que el Consejo Coordinador ha sido declarado inconstitucional y se librará orden de captura a sus integrantes.

El Ministro de Defensa, Viktor Jrenin, manifestó: «Los militares no podemos ver con tranquilidad cómo bajo las mismas banderas que los nazis usaron durante las matanzas de bielorrusos, rusos, judíos y de otras comunidades se llevan a cabo acciones en los lugares sagrados. No podemos permitir que esto suceda».

Se refiere a la bandera blanca y roja que están usando la oposición y los participantes en las protestas como símbolo de lucha. Fue usada en la ocupación nazi (1943-1944) durante la Segunda Guerra Mundial, proveniente del Gran Ducado de Lituania y la Confederación Polaco-Lituana. Es decir aparte de un símbolo nazi es una bandera anexionista, contra la independencia bielorrusa.

Los militares bielorrusos se entrenan juntos a los militares rusos y también comparten informaciones de inteligencia de forma continua. El número total del contingente militar ruso en Bielorrusia es de 800 personas. Se trata, en particular, del 43° Centro de Comunicaciones de la Flota del Mar Negro de la Federación de Rusia, equipado con la estación de radio Antey, cerca de la ciudad de Vileika en la región de Minsk, así como del centro en Baranovichi, donde se encuentra la estación de radar “Volga”, que forma parte del sistema de alerta temprana de ataques de misiles del escudo protector ruso. Rusia ha proporcionado y modernizado todos los puntos de control del sistema nacional de defensa aérea de Bielorrusia.

Viktor Jrenin ratificó el respaldo del ejército a Lukashenko diciendo que “lucharán con las armas si es necesario para preservar la independencia de Bielorrusia”.

Con este nuevo movimiento geopolítico EEUU y la UE intentan imponer un gobierno aliado en las proximidades de Rusia y mantener a Putin ocupado en su área de influencia.

Parece ser que la diplomacia de EEUU y la UE -al igual que en Irán-, servirán en bandeja a Bielorrusia a China y Rusia y sus proyectos estratégicos conjuntos de desarrollo.

Con información de Belta y Ria Novosty.

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