Este 20 de Mayo se realizó la 30 Marcha del Silencio. La consigna de este año fue: “30 veces Nunca Más. Sepan Cumplir. ¿Dónde están?”. Lo más importante fue la inmensa respuesta popular: aunque parezca imposible este año fue más grande todavía que la inmensidad del año anterior.
Esto es, sin dudas, lo más relevante. La expresión irrefutable de que el compromiso con la memoria, el reclamo de verdad y justicia y el Nunca Más, son hoy ampliamente mayoritarios en la sociedad uruguaya.
Pero el 20 de mayo conjuga tantas cosas, tiene un significado democrático tan importante, que es necesario detenerse en algunas consideraciones adicionales.
La primera es incorporar una perspectiva histórica. El 20 de mayo de 1976 se producen en Buenos Aires los asesinatos de Zelmar Michelini, senador de la lista 99 y del Frente Amplio; Héctor Gutiérrez Ruiz, diputado del Partido Nacional y presidente de la Cámara de Representantes; William Whitelaw y Rosario Barredo, militantes del MLN y el secuestro y desaparición de Manuel Liberoff, dirigente del Sindicato Médico del Uruguay y militante del Partido Comunista de Uruguay, crímenes cometidos por la dictadura uruguaya en el marco del Plan Cóndor. Fue una operación criminal de la dictadura para sembrar el terror.
En 1996, cuando se cumplían 20 años de esos crímenes, Madres y Familiares de Desaparecidos, junto con las familias de las víctimas de aquel día, deciden convocar a la primera Marcha del Silencio. Fue una decisión audaz y valiente. Vivíamos una época de reflujo en la lucha por Verdad y Justicia, tras la derrota del Voto Verde, la vigencia de la Ley de Caducidad y la elevación, por parte de los gobiernos del Partido Nacional y del Partido Colorado, de la impunidad a verdad oficial y política de Estado.
La primera Marcha del Silencio fue una convocatoria a la rebeldía, a no rendirse, a buscar caminos unitarios y nuevos para seguir luchando. En 1996 se hizo solo en Montevideo y ocupamos una cuadra y media de 18 de Julio.
Hoy, 29 años y 30 marchas después, se hicieron movilizaciones en más de 80 ciudades y localidades de todo el país y en varios países del mundo. En Montevideo la multitud desbordó 18 de Julio, de vereda a vereda, por más de 15 cuadras.
A lo largo de estas 30 marchas, Madres y Familiares ha buscado cada año nuevas maneras de promover la participación popular. Lo hizo con la consigna “Todos somos familiares”, hoy asumida por cientos de miles con cariño y orgullo, que se multiplicó hasta el infinito, en remeras, pintadas, pañuelos, pegotines. Lo volvió a hacer con la iniciativa de sembrar margaritas, en las casas, en las plazas, en las rutas. Se hizo luego el Mes de la Memoria y se multiplicaron las charlas, los debates, las películas, las canciones, los poemas, las pintadas, las proyecciones en muros y edificios. Este año hubo más de 400 actividades, en centros de trabajo, de estudio, liceos públicos y privados, universidades, en la pública y en varias privadas, en plazas, en teatros, en bares, en todos lados. En 1996 muy pocos medios cubrieron la noticia, hoy no hay medio ni portal que pueda evitar hablar del tema. Se involucraron hace unos años, y este lo volvieron a hacer, las y los deportistas, las hinchadas.
Es una fecha de profundo contenido ético, democrático y de una dimensión popular enorme. Ese es el principal mérito, la transformación de la lucha por verdad y justicia en una causa nacional, abrazada por la gran mayoría de nuestro pueblo. Claro que no fue solo el 20 de Mayo, pero la Marcha del Silencio ha jugado un gran papel.
En estos 30 años hemos logrado horadar el muro de la impunidad. En medio de la hostilidad del Estado se lograron la identificación de Macarena Gelman y luego de Simón Riquelo. Entramos a los cuarteles y recuperamos a Ubagésner Chaves Sosa, en 2005, en una chacra de Pando, perteneciente a la Fuerza Aérea; Fernando Miranda, en 2006, en el Batallón 13 de Infantería; Julio Castro, en 2011, en el Batallón 14 de Infantería de Toledo; Ricardo Blanco, en 2012, Batallón 14 de Infantería; Eduardo Bleier, en 2019, en el Batallón 13 de Infantería; Amelia Sanjurjo, en 2023, en el Batallón 14 de Infantería de Toledo, y ahora, en el 2024, a Luis Eduardo Arigón, en el Batallón 14 de Infantería. Se creó la Fiscalía Especializada en Delitos de Lesa Humanidad y se dio un nuevo impulso a las más de 300 causas judiciales por violaciones a los DDHH. Se colocaron decenas de Marcas de la Memoria identificando centros de represión y lugares de resistencia a lo largo y ancho de todo el país.
Este año, el gobierno nacional del Frente Amplio, a través de la Secretaria de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, encabezada por Alejandra Casablanca, presentó los lineamientos de lo que definió como “una política de Estado”, para continuar la búsqueda de las y los desaparecidos y de la verdad y la justicia. Casablanca enumeró 9 puntos: Continuar la búsqueda; revisar las leyes reparatorias de las víctimas de la actuación ilegítima del Estado; desarrollar una política nacional de memoria; garantizar la fluidez de la tramitación judicial de los casos en los que se juzguen delitos de lesa humanidad; salvar toda dificultad burocrática que obstaculice la obtención de información de calidad respecto a los lugares de enterramiento; posibilitar mayor acceso a fuentes de inteligencia militar que permita más celeridad en el conocimiento de los archivos de la dictadura; eliminar de establecimientos y espacios públicos toda referencia a personas militares o civiles condenadas por crímenes de lesa humanidad; incluir en los programas educativos de todos los niveles cursos sobre el pasado reciente y retomar la digitalización de archivos.
Falta mucho y la demora es, en sí misma, una crueldad y una negación de justicia. Pero es mucho lo que se ha avanzado en estas 30 marchas.
Y lo principal, reiteramos, es que la mayoría de nuestro pueblo ha abrazado esta lucha y esta causa como propia. Con sensibilidad, con pasión, con emoción.
Cuando conmemoramos 40 años de la recuperación de la democracia constatar que cientos de miles de uruguayas y uruguayos transformaron una fecha en la que los fascistas mandaron un mensaje de horror y miedo, en una fecha patria por la memoria, la verdad, la justicia y el Nunca Más, es de una profundidad democrática y emancipadora enorme.
El 20 de mayo es una fecha de memoria, de lucha y de esperanza. El 20 de mayo es fecha patria, por decisión del pueblo.























