Un siglo de patriotismo e internacionalismo

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Por Jorge Mazzarovich (*)

8 de octubre de 1960, el Palacio Peñarol era el mismo, pero distinto. Yo paraba cada tres o cuatro escalones de las gradas, paraba para mirar. Un mar de banderas y, por sobre todas las cosas, un mar de gente. El Partido Comunista celebraba sus 40 años de vida. Nunca antes ningún partido político había desbordado el, en ese entonces, más grande estadio cerrado del país.

Nunca tuve especial simpatía por las personas que creen que la historia comienza cuando ellos llegan, he comenzado con una vivencia personal porque no sabía muy bien cómo comenzar estos apuntes. Hace 60 años de ese acto, en las gradas más altas me encontré con el mayor de los hermanos de mi padre, el que le puso de nombre a su primer hijo, nacido en 1925, Vladimir Ilich. Emocionados compartimos el Himno, la Internacional y nuestras miradas, que querían abarcarlo todo, los retratos de Artigas, Lenin, Marx y Engels.

El Partido cumplía 40 años, cuatro décadas de lucha, y abría una nueva época con ese acto que se realizaba en Montevideo, y que había tenido y tendría, en días anteriores y posteriores, cientos de celebraciones en barrios, pueblos y ciudades de todo el país.

Un año después la unidad de la izquierda, planteada como una de las cuestiones principales, daba un paso de trascendental importancia con la fundación del Frente Izquierda de Liberación (FIDEL-1001).

Los que militábamos en el movimiento sindical, otro de los planteos principales, participábamos en la constitución de la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU) junto a cientos de militantes sindicales. Todos sabíamos que se estaba dando un paso fundamental para la construcción de la unidad de todo el movimiento sindical que se haría realidad pocos años después.

La llegada del Che, las demostraciones solidarias en todo el país con la Revolución Cubana, las marchas juveniles para ir a su encuentro en Maldonado, el acto en la Universidad, fortalecían constantemente el carácter internacionalista de la acción de nuestro Partido y la UJC. Estas acciones solidarias y antiimperialistas no las realizábamos solo los comunistas, marcaban la presencia de cientos de miles de uruguayas y uruguayos. Era la continuidad, en nuestro caso, de la adhesión a la Revolución Bolchevique del 17, a la solidaridad con la República Española, a la lucha anti nazi y a otras campañas y jornadas que marcan la vida toda del Partido.

Pocos meses después del acto antes mencionado, quienes militábamos en el Seccional 12 de la UJC y del Partido teníamos el privilegio, casi diario, de compartir con Francisco Pintos, historiador, militante comunista, sus recuerdos del encuentro que mantuviera con Lenin en ocasión de su viaje a Moscú como delegado partidario en los días del lanzamiento de la III Internacional. Muchos pensaban, y la derecha ponía y pone especial dedicación a esto, que así nos “adoctrinaban”. Nada más alejado de la realidad, escuchábamos, preguntábamos, discutíamos y nos informábamos sobre los acontecimientos que marcaron un cambio fundamental en la historia de la humanidad. Y comenzábamos a aprender que, tal como afirmara Lenin, “El marxismo no es un dogma sino una guía para la acción”, y cuánto nos costaba entender eso, porque el sectarismo era y sigue siendo un problema no pequeño para los revolucionarios.

La década del 60 fue de avances importantísimos en la unidad y la lucha de los trabajadores y el pueblo uruguayo, y fue también, de la puesta en práctica de una política represiva cada vez más brutal de las clases dominantes aliadas al imperialismo y de los gobiernos de la época.

En los días del centenario de nuestro Partido se hace imprescindible recordar la firmeza con que enfrentamos el accionar criminal de las bandas fascistas, varias de ellas conectadas directamente a la embajada norteamericana, el golpe en Brasil de 1964 que se intentó extender a nuestro país, el asesinato de los primeros mártires estudiantiles, los ataques a compañeras y compañeros, el asalto a la casa del Partido Comunista, las y los heridos en manifestaciones, ocupaciones de fábricas y centros estudiantiles. A lo largo de los 100 años fueron muchos los enfrentamientos, estos apuntes no pretenden pasar a un recuento minucioso de los mismos, que de todas formas es necesario realizar encontrándose profusa documentación que habrá que sistematizar. Se necesita porque es parte de la historia y porque surgirán experiencias y también la valentía colectiva nacida en una orientación política justa que se mantuvo mucho más allá de aciertos y errores, y que es y será fuente de inspiración para las luchas de hoy y de mañana.

El proceso al que hacemos referencia, reivindicando los 100 años y tomando como referencia aquel 40 aniversario del Palacio Peñarol, reafirma la justeza de la propuesta de construir un gran Partido de cuadros y de masas. Enfrentando sin vacilar cualquier fácil tendencia al sectarismo y luchando, en el terreno de las ideas, contra visiones reformistas y, en algunos casos, contra lo que ha quedado demostrado como una verdadera plaga: el anticomunismo. Y ese Partido se fue construyendo con el aporte y el esfuerzo sacrificado y consciente de decenas de miles de mujeres y hombres de todas las edades en cada rincón del país. Renegar de la necesidad de la construcción de un gran Partido era y es ceder ante la presión de la burguesía y del imperialismo que han puesto, y ponen, al servicio de este objetivo todo su enorme poderío económico, político, ideológico, de sus medios de comunicación, etc. No nos sentimos el ombligo del mundo, pero no nos quedamos mirando el ombligo cuando de luchar por los intereses de nuestra patria y de nuestro pueblo se trata. Tampoco miramos para el costado cuando se trata de la solidaridad con otros pueblos del mundo, en estos 100 años hemos aprendido que internacionalismo y patriotismo no están enfrentados, y nos enorgullece que haya miles de ejemplos para confirmar esta disposición.

A lo largo de su historia, pero muy especialmente desde 1955, el Partido Comunista del Uruguay ha dado una gran trascendencia a la incorporación de las jóvenes generaciones a la lucha, la UJC ha sido y es una más que importante expresión de esto. Las luchas de ayer y de hoy necesitaron y necesitan de manera imprescindible de la presencia, la organización, los aportes y las ideas de las muchachas y los muchachos. Caer en el paternalismo es muy fácil, pero los jóvenes se incorporan para luchar, con sus características, sus costumbres, sus cantos, sus sueños. Con todos los altibajos que se puedan señalar de estos 100 años el Partido, al cumplirlos, puede reivindicar su visión histórica en cuanto al papel de la juventud uruguaya en nuestro proceso liberador.

Seguramente en esta edición de El Popular dedicada a los 100 años del PCU habrá otros artículos, otras opiniones que abarcarán períodos distintos de las luchas libradas.

Sin duda especial atención será dedicada, como corresponde, a la lucha librada contra la dictadura fascista cívico-militar, que desde 1973 a 1985 ensangrentó a nuestra patria, dirigida por quienes traicionaron a Artigas y a las más elementales normas de la vida democrática de nuestro país.
En otros casos, otros compañeros escribirán sobre la construcción del Frente Amplio hace casi 50 años, su proceso posterior y su papel en las luchas de hoy.

Hemos mencionado a los jóvenes, apenas mencionado, y da para mucho más.

Se proyectará desde Julia Arévalo en adelante la presencia y la lucha de las mujeres comunistas.

Permítanme recordar, uniendo en sus nombres a miles y miles de compañeras y compañeros, a Rodney Arismendi y a Walter Sanseviero. Cada uno de ellos, por separado, da para libros y no solamente para estos apuntes.

Celebremos los 100 años del Partido Comunista del Uruguay pensando en hoy y, fundamentalmente, en mañana. Reivindiquemos juntos el abrazo a todos los que estamos y el recuerdo a los que ya no están con nosotros, especialmente los compañeros y compañeras desaparecidos. En esta historia estamos todos, sacar de la foto a los que estuvieron y hoy ocupan su lugar en distintas trincheras de la izquierda, y de la lucha en todas sus expresiones, no reflejaría 100 años de lucha sin pausas.

En estos días cumpliría 103 años Gerardo Cuesta, vaya con su recuerdo la reivindicación y el homenaje a todos y todas los que en estos 100 años lo entregaron todo para construir un mundo mejor.

(*) Miembro del Comité Central y el Comité Ejecutivo del PCU.