Terminó el XV Congreso del PIT-CNT, la organización social más importante del Uruguay, por peso en la sociedad, por número, por composición de clase, por historia y por presente. Por todo eso merece una atención especial.
Fue un gran Congreso, por el nivel de participación, por los temas que discutió y cómo los discutió, por cómo resolvió las diferencias y por cómo construyó síntesis y se proyectó hacia el futuro.
El Congreso discutió y resolvió democráticamente elementos programáticos y estratégicos, que se aprobaron por amplísimas mayorías, ratificó una línea de lucha y de masas, eligió una dirección y todo eso lo hizo reafirmando la unidad. Es todo eso lo que se sintetizó en el Congreso del PIT-CNT, tomar uno solo o algunos de esos aspectos implica una visión reduccionista y empobrecedora de lo que allí se expresó.
Desde esa visión, entonces, hay muchas cosas para destacar. Fue un gran Congreso porque participaron más de 60 sindicatos y 1.161 delegadas y delegados de los 19 departamentos del país.
Hay que decirlo con claridad, el movimiento sindical uruguayo, una vez más, mostró su carácter profundamente democrático. La democracia se fortalece practicándola, ejerciéndola y eso hizo, otra vez, el movimiento sindical.
El Congreso fortaleció la unidad del movimiento sindical uruguayo. Algunos pueden pensar que es una obviedad, está muy lejos de serlo.
El movimiento sindical uruguayo forjó su unidad en un largo proceso de acumulación histórica, que tuvo momentos de síntesis muy importantes en 1964 y 1966, año en el que nace la CNT, hoy PIT-CNT, central única de las y los trabajadores uruguayos, que el año que viene cumple 60 años.
La unidad es la principal conquista estratégica de las y los trabajadores uruguayos. La unidad es una herramienta de clase. Y no se da de una vez y para siempre. Es una construcción permanente.
Es un error pensarla solamente en cómo se expresan las diferentes corrientes sindicales, que por supuesto existen.
El PIT-CNT es una central de sindicatos, no un conglomerado de corrientes. Se basa en la unidad de los sindicatos en cada centro de trabajo, lo que potencia la lucha reivindicativa. En la unidad de sindicatos por rama, que también permite mayor despliegue en la lucha reivindicativa, pero que incorpora la posibilidad de conocimiento en ramas enteras de la producción, de propuestas programáticas de otro calado. Y, finalmente, en una central única, lo que incorpora una dimensión programática mayor e incrementa la capacidad de pesar como clase en la sociedad.
Todo esto, todo, es una singularidad en el continente y en el mundo, donde en general, lamentablemente, hay más de un sindicato por centro de trabajo, ni hablar por rama y varias centrales.
La unidad construida por las y los trabajadores uruguayos en el PIT-CNT tiene otra singularidad adicional. En la central única están las y los trabajadores de la ciudad y del campo, públicos y privados, trabajadores manuales e intelectuales.
Por eso, cuando un Congreso del PIT-CNT, en las vísperas del 60 aniversario de la fundación de una central única, reafirma la unidad, es una noticia relevante.
Además, la unidad se reafirmó no por silenciar o evitar los debates; al contrario, hubo mucho debate y se expresaron diferentes visiones. Lo que mostró el movimiento sindical es madurez para construir una síntesis superadora de esas diferencias.
El Congreso ratificó la estrategia de movilización desplegada para enfrentar el modelo de la desigualdad, impulsado por las clases dominantes y su expresión política, el gobierno de derecha encabezado por Luis Lacalle Pou. Hablamos de las marchas, paros parciales y generales, la recolección de 800 mil firmas y el referéndum contra 135 artículos de la LUC y los paros generales, movilizaciones, recolección de 430 mil firmas y plebiscito contra la reforma de la Seguridad Social del gobierno de derecha; la lucha en los Consejos de Salarios; en defensa de las empresas públicas; contra la reforma educativa regresiva; en defensa de las fuentes de trabajo; la solidaridad con los sectores más golpeados de nuestro pueblo.
En el documento político-programático, aprobado por amplísima mayoría, es central el impulso de una Estrategia Nacional de Desarrollo. Es decir, una mirada estratégica de mediano y largo plazo para construir un desarrollo con crecimiento económico, redistribución de la riqueza, justicia social y superación de la dependencia. En ese marco se inscribe la propuesta de un Diálogo Nacional, para el que ya se dieron pazos y se espera la respuesta del gobierno nacional. En esa Estrategia Nacional de Desarrollo tienen un papel central las empresas públicas.
El compromiso, con mucha fuerza, de impulsar iniciativas para la reducción de la pobreza y la superación de la pobreza infantil.
Propuestas concretas para la generación de trabajo de calidad, con formalización, con cobertura de seguridad social. En ese marco tiene especial relevancia la propuesta de la reducción de la jornada laboral.
La apuesta al crecimiento del salario real, con especial énfasis en los salarios más sumergidos, pero también con el objetivo del crecimiento del peso de la masa salarial en el PBI.
La prioridad de otorgar recursos presupuestales para educación, salud y vivienda.
En el documento y en la discusión se dio mucha relevancia a fortalecer la negociación colectiva, a la próxima ronda de Consejos de Salarios y a la participación, impulsando la postura del movimiento del sindical, en el diálogo de la Seguridad Social.
Un aspecto destacado, y muy debatido, es la reafirmación de la importancia del fortalecimiento del bloque histórico, democrático, radical de los cambios, del cual el movimiento sindical se asume como parte, opuesto al bloque de poder y para disputarle la hegemonía a las clases dominantes.
Este aspecto forma parte de reafirmar la independencia de clase del movimiento sindical, definición que incluye y presupone, plantearse, como lo hizo la CNT hace ya casi 60 años, la construcción de una sociedad superadora de la explotación.
El Congreso del PIT-CNT miró al mundo. Parte de la síntesis unitaria del movimiento sindical uruguayo es su solidaridad internacionalista. Reafirmó la importancia de la integración continental, elemento integrante de una Estrategia Nacional de Desarrollo y de la unidad de las y los trabajadores y de los pueblos de América Latina. El Congreso ratificó la histórica solidaridad del movimiento sindical con Cuba y reclamó el cese del bloqueo de EEUU. También se pronunció contra el genocidio que está cometiendo Israel contra el pueblo palestino.
Finalmente, el Congreso del PIT-CNT eligió su dirección. Lo hizo por elección con listas y voto directo y secreto de todas y todos los delegados. Desde algunos medios de comunicación se quiso presentar esto como una muestra de debilidad, de división e incluso como una novedad.
Esa modalidad de elección está contemplada en los estatutos del PIT-CNT y se utilizó en otras oportunidades, por citar dos casos: el VI Congreso en 1996 y el XI Congreso de 2011.
En la elección participaron 4 listas y resultó la más votada la Lista 1 UNITARIA, con 473 votos, encabezada por la UNTMRA, el SUNCA y la FUS e integrada por 28 sindicatos; segunda se ubicó la lista 41-98, con 418 votos, encabezada por FUECYS, COFE y la FUM, con 18 sindicatos; tercera la lista 8, con 136 votos, encabezada por SUGHU, ATSS y el SAG, con 8 sindicatos; cuarta quedó la lista 2, con 127 votos, encabezada por SINTEP, AUTE y UTHC, con 5 sindicatos.
Es importante señalar el número de sindicatos que participaron de cada lista porque, insistimos, el PIT-CNT es una central de sindicatos.
La Mesa Representativa quedó integrada por: 17 sindicatos de la Lista 1, 15 de la lista 41-98, 5 de la lista 8 y 4 de la lista 2.
En estos días se reunirá la Mesa Representativa, máximo órgano de conducción del PIT-CNT entre Congreso y Congreso, para elegir el Secretariado y las distintas responsabilidades.
En resumen, un gran Congreso del PIT-CNT, lo que es una buena noticia para todo el movimiento popular uruguayo.























