Javier Calvelo/ URUGUAY/ MONTEVIDEO/ Carniceria en el Macro-Micro mercado de la calle San José. En la foto: Supermercado céntrico en Montevideo. Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos 2009-01-26 dia lunes adhocFotos

Luces amarillas en la economía uruguaya

Bruno Giometti (*)

Hace una semana el Banco Central del Uruguay publicó los datos de cuentas nacionales correspondientes al cuarto trimestre de 2022. Esta información refiere a la evolución del Producto Bruto Interno global, así como la trayectoria de los distintos sectores de actividad económica y los componentes de la demanda agregada.

A nivel macro, las lecturas que surgen de los datos son las siguientes. Si se considera el año 2022 en su totalidad, la variación del Producto Bruto Interno (PBI) de la economía uruguaya fue de 4,9% respecto al año anterior, ubicándose en un nivel de producción 3,5% superior al existente en 2019 (referencia prepandemia). No obstante, si se pone el foco en la última parte del año 2022, la lectura es mucho más negativa, dado que se acumulan dos trimestres consecutivos de caída de la actividad, lo que determina que se pueda decir que la economía ingresó en recesión técnica.

El empeoramiento económico registrado sobre la parte final del año 2022 y en particular en el cuarto trimestre, se explica por el menor dinamismo exportador fruto del empeoramiento de la demanda internacional, sumado a la situación de la sequía, lo que no fue compensado por el incremento del valor producido en otras actividades. 

En lo sectorial tenemos realidades diferenciadas. En el conjunto del año 2022 todas las ramas de actividad crecieron en volumen producido, salvo las actividades primarias y las vinculadas a la administración pública. No obstante, en varias de las actividades que mostraron crecimiento, el mismo se debió principalmente a efecto rebote, es decir, a una mayor actividad comparada con un año 2021 en cuyo primer semestre estaban presentes las restricciones de movilidad asociadas a la pandemia, por lo cual es una base extraordinariamente baja de comparación. 

La construcción y las actividades financieras son los sectores que no se vieron mayormente afectados por la pandemia en 2020 y luego continuaron en crecimiento. En el caso del comercio, restaurantes y hoteles, transporte y almacenamiento, actividades profesionales, tuvieron caídas fuertes en la pandemia, pero se fueron recuperando con el levantamiento de las restricciones a la movilidad y consolidaron su recuperación en 2022. Por su parte, el gran bolsón de “otros servicios” que representa casi un 30% del total de la economía y que incluye educación, salud, las actividades inmobiliarias, servicio doméstico, arte y recreación, creció en 2022 pero aún su actividad se ubica por debajo de los niveles prepandemia. 

Desde el enfoque de la demanda, el consumo total de los hogares, principal componente de la demanda agregada, muy golpeado en 2020 y rezagado en 2021, mostró una recuperación más importante en 2022, superando levemente los niveles previos a la pandemia. El consumo de los hogares está 1,7% por encima de 2019, mientras que la economía en su conjunto se ubica 3,5% por encima. 

En términos de perspectiva, podemos decir que las luces amarillas están encendidas, puesto que, si bien la economía creció 4,9% en 2022, en los últimos dos trimestres el desempeño fue negativo y esa es la trayectoria que se arrastra para el año en curso. Los analistas esperan que la economía crezca en torno a un discreto 2% en 2023, aunque estas proyecciones pueden ser revisadas a la baja tras incorporarse la información del PBI del cuarto trimestre, peor a la esperada. 

Si se compara 2022 con 2019, el salario real medio está 3,7% por debajo y la tasa de pobreza más de un punto porcentual por encima (42.000 personas pobres más). Los años 2021 y 2022 fueron extraordinariamente buenos para algunos sectores de la economía, pero eso no se tradujo en mejora de las condiciones de vida para las grandes mayorías. Se impone una aceleración en la recuperación del poder de compra de los salarios, especialmente los más sumergidos y los que más perdieron, así como atender con mayor contundencia el drama de la pobreza infantil; en un contexto macroeconómico que se avizora más desfavorable. Como siempre, la pelota está en la cancha de la política y de la lucha social.

(*) Economista

Foto de portada:

«Se impone una aceleración en la recuperación del poder de compra de los salarios», Supermercado de Montevideo. Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos.

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