No caer en la tentación del centro

Los resultados de las elecciones internas del pasado 30 de junio permiten múltiples abordajes y el balance, que en nuestro caso siempre será colectivo y con la voz de y los protagonistas, tiene, entre otras tareas, integrar todas esas miradas en una perspectiva común. 

En la edición anterior de EL POPULAR aportamos cifras, datos, análisis y opiniones buscando contribuir a ese proceso, teniendo claro que la dimensión principal del balance es la política.

En ese plano, el político, hay algunas conclusiones centrales: el Frente Amplio es el gran vencedor: superó los 400 mil votos; creció más de 150 mil votos con respecto a 2019; creció en todos los departamentos del país; ganó en cuatro departamentos, Montevideo, Canelones, Salto y Río Negro y en los dos primeros marcó una votación muy importante. La contracara fueron los partidos de la coalición de derecha que perdieron cientos de miles de votos, Cabildo Abierto no llegó a la mitad de su votación de 2019 y el Partido Nacional y el Partido Colorado tuvieron la peor votación de la historia en las elecciones internas.

El balance de lo realizado es muy importante, pero no como un simple ejercicio de análisis, como un base para proyectar la militancia hacia los desafíos políticos inmediatos, en particular las elecciones nacionales de octubre.

A la muy buena votación lograda el FA agrega que resolvió, en unidad, la misma noche de la elección, la fórmula integrada por Yamandú Orsi y Carolina Cosse y que es la única fuerza política que tiene un Programa de Gobierno, discutido ampliamente, elaborado con enorme participación y aprobado con un amplísimo nivel de consenso.

Es desde esas indiscutibles fortalezas que hay que proyectar la militancia hacia octubre, con el objetivo de contribuir a una nueva victoria popular, a llevar el pueblo al gobierno con el FA.

En una entrevista realizada en el programa Lado B de TV Ciudad, el senador Oscar Andrade analizó los resultados de las elecciones internas y también planteó algunos lineamientos de centros políticos de la campaña hacia octubre, desde la perspectiva de la 1001.

Andrade afirmó que el FA sale “muy bien parado” y sostuvo que la 1001 hizo “una muy buena elección, la mejor de toda la historia en una interna”.

El senador frenteamplista sostuvo que, hacia octubre, están los cuatro escenarios abiertos: “La derecha puede volver a ganar el gobierno, descartar ese escenario sería ingenuo, no parece el más probable hoy. Los otros dos del medio son hoy, para mí, los más probables: que el FA gane en segunda vuelta sin mayoría parlamentaria o que el FA gane en segunda vuelta con mayoría parlamentaria. Y tampoco está descartado el escenario, para mi ideal, de que el FA gane en primera vuelta en octubre”.

Andrade planteó que el escenario que se concrete dependerá de estos meses de campaña, del debate político y cultural que seamos capaces de dar: “El desafío político principal que tiene el FA es no caer en la tentación de pensar que el electorado que está indeciso es un electorado de centro. El electorado que está indeciso, fundamentalmente, y esto me pasa en las recorridas en los barrios, en las asambleas, en los encuentros con vecinos, en las casas de familia, es una parte de la población que descree de la política. Son los que argumentan que si no salgo a laburar la política no me da de comer, aunque con decisiones políticas tenga que ver el salario, el trabajo, el presupuesto para educación, para las políticas públicas para la infancia. Creo que el desafío que tenemos es, lejos de pensar cómo se diluye tu propuesta, es como tu propuesta conecta con esa parte de la población que no son los poderosos del Uruguay, los que están indecisos hoy son gente de pueblo a la que le han bombardeado mucho la cabeza con la jugada de mirar la política como una cosa ajena. Entonces, si tu programa tiene un conjunto de medidas para atender la pobreza y la exclusión infantil, para mejorar el trabajo y el salario, para atender las demandas de ciencia y tecnología, un esfuerzo inédito en la historia del Uruguay para atender el problema de la vivienda es ahí que tenes que discutir. Es decir, nosotros estamos en esto, estos son nuestros centros, nuestros ejes, nuestras propuestas, nuestras iniciativas. Porque es cierto que esa parte de la población más alejada de la política no está alejada de los problemas, del trabajo, de la vivienda, del salario bajo, algunos son parte de los 100 mil nuevos uruguayos que ganan menos de 25 mil pesos, de las familias que están más pobres, de las que sufren más desigualdad, no es que no estén afectados por la política. Ahí tenemos el desafío principal: llevar la elección al terreno de las propuestas”.

La cita es larga, pero necesaria. Desde el día mismo de la elección hay análisis y recomendaciones al FA de buscar el centro hacia octubre. El centro planteado como objetivo prioritario y como límite, programático y de acción de gobierno.

El que piense que las y los uruguayos cuyo compromiso, corazón y voto hay que lograr para el FA y la perspectiva popular de acá a octubre, todos y todas son de centro no entendió nada del proceso que tuvo una primera síntesis el 30 de junio y está intentando hacer entrar la realidad en sus esquemas ideológicos propios.

El 30 de junio la votación lograda por el FA es fruto de un proceso de acumulación política que comienza con la autocrítica, saldada en unidad; sigue en la corrección en la práctica política de los errores criticados; en el enfrentamiento a la LUC, la recolección de firmas y el referéndum; en el plan político de crecimiento y fortalecimiento del FA y en particular de sus Comité de Base; en el proceso de diálogo directo con nuestro pueblo en todo el país y en el ya citado Congreso que resolvió el Programa de Gobierno.

Miles de frenteamplistas fueron protagonistas de cada paso de ese proceso de acumulación y un elemento político central del mismo fue la oposición a las acciones del gobierno de la coalición de derecha, el del modelo de la desigualdad, del deterioro democrático, de la pérdida de la soberanía, de la concentración de la riqueza y el poder. Otro elemento de acumulación fue revincular las luchas sociales con la política.

Como bien afirmó Andrade las y los uruguayos que aún están indecisos y a los que hay que convocar y convencer, para octubre y para después, para ganar el gobierno y para ejercerlo, fundamentalmente son parte de sectores populares y no ven a la política como un espacio de transformación social y de resolución de sus problemas, acuciantes, urgentes.

El asunto no es moderarse en el discurso y las propuestas para intentar seducir a un centro hipotético y esquivo, se trata de vincular, con discurso, iniciativa política y mucha militancia, el programa de la izquierda con las necesidades concretas de nuestro pueblo. 

La campaña será con la fórmula de Yamandú y Carolina. Será con la bandera del FA y con toda su proyección y peso político, es la principal fuerza política del Uruguay desde 1999 y lo volvió a ratificar en las internas del 30 de junio. Será con el programa del FA, elaborado y votado por miles en unidad, que expresa las propuestas de la izquierda para gobernar y transformar la realidad y que son distintas, muy distintas, opuestas, a las de la derecha y sus partidos, que ni siquiera programa tienen aún, pero si tienen muy claro los intereses que defienden.

Y será también, en el caso de la 1001, como lo expresó con claridad Andrade, como contribución a la campaña del FA y no en contradicción con ella, abrazar todas las luchas populares y expresarlas, en particular el Plebiscito con el que el movimiento popular uruguayo enfrenta la reforma jubilatoria antipopular del gobierno de derecha que la mayoría de nuestro pueblo rechaza.

Para construir una nueva victoria popular en octubre hay que llevar la campaña al terreno de las propuestas, hay que colocar con fuerza en la discusión que se trata de si se elige nuevamente un gobierno que solo expresa los intereses de los poderosos o si logramos, con el FA, un gobierno donde pese y se abra paso la perspectiva popular.

Nada está ganado, pero la izquierda y el movimiento popular, pueden construir una victoria en octubre. Para ello vamos a militar con todas nuestras fuerzas en estos 100 días.

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