Ciencia, tecnología e innovación

Avanza la creación de un sistema que las fortalezca.

Esta semana se llevó adelante la actividad “Ciencia, Tecnología e Innovación en una Estrategia Nacional de Desarrollo” coordinado por el diputado Bruno Giometti, el diputado suplente Rodrigo Alonso y la senadora Constanza Moreira. La actividad fue impulsada en el marco del trabajo parlamentario del Espacio 1001 y contó con la presencia de legisladores y legisladoras y actores de diversos ámbitos sociales e institucionales. 

En la actividad se presentaron los avances en relación a lo mandatado por el artículo 73 del presupuesto nacional que encomendó  la elaboración de un proyecto de ley integral sobre el diseño institucional del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación al Consejo Estratégico Ministerial del Programa Uruguay Innova, la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización de Conocimiento (SENCI) y el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (CONICYT).

Avances en acuerdos

El primero en hacer uso de la palabra fue David Gonzáles en representación de la SENCI, dependiente del Poder Ejecutivo, quién expuso sobre los acuerdos alcanzados hasta el momento y los puntos aún pendientes de resolución.

Entre los acuerdos señaló que el organismo rector a crearse debe tener el mayor grado de transversalidad posible y no ser un organismo sectorial; aclaró que no será una estructura ministerial. 

El nuevo organismo dependerá del Poder Ejecutivo al más alto nivel. Se propone que exista un consejo delegado ministerial de innovación integrado con algunos ministerios permanentes y otros invitados, presidido por el Presidente de la República o quién él delegue y con participación de la Secretaría de Ciencia. 

Se propone que la conducción de la nueva Secretaría esté a cargo del secretario o secretaria pero que puede integrar un director de innovación y otro de investigación, que podrían ser cargos, en su opinión, propuestos por la secretaria o secretario y luego refrendado por el Consejo de Ministros. 

Este “consejito”, como lo denominó González, interacciona con el grupo técnico profesional de la Secretaría que cuenta, a su vez, con un coordinador general y son quienes llevan adelante la “parte operativa». 

También mencionó que hay acuerdo sobre que la ley que crea este sistema debe presentarse lo antes posible ya que implica la creación de cargos y debe hacerse con anticipación a los plazos establecidos constitucionalmente para esto, previo a las nuevas elecciones nacionales. Por lo que habría tiempo límite hasta enero del 2028 y que “el período transicional no debe pasar de este período de gobierno”. 

La secretaría se complementa con órganos asesores, un Consejo Científico Honorario con 8 personas, uno podría ser el director de investigación y los otros integrantes, científicos y científicas de renombres, la intención es que sea paritario, y que exista una coordinación de actores del “ecosistema científico de las agencias y de las universidades, que hoy ocurre en Uruguay Innova”. 

Otro tema a discutir es la naturaleza, alcance y funciones del CONICYT que ha ido cambiando en sus atribuciones. Se propone que esté en la órbita del Poder Legislativo, con potestades asesores para todo el ecosistema. Continuará designando a dos integrantes de la ANII, con participación en temas de envergadura y dando su opinión, consejo, su voz plural sobre todos los programas de las secretarías, de los institutos de investigación, ANII y distintas universidades de Uruguay. 

También existen avances en relación a la creación de una unidad de evaluación y monitoreo de la ciencia, llamada UNE, que está pronta para funcionar. Se entiende que es importante su independencia y resta acordar en qué ámbito estaría ubicada “pero es importante que pueda evaluar a todos los actores, que brinde insumos”. 

Seguidamente hizo uso de la palabra Nicolás Wschebor; grado 5 de la Udelar, integrante del CONICYT y presidente del Consejo de Ciencia y Tecnología. 

En primer lugar destacó que la incorporación del artículo 73 al Presupuesto Nacional abrió el debate sobre la institucionalidad de la ciencia. 

Recordó que inicialmente, tal y como estaba planteado previo a la incorporación de este artículo que habilitó este espacio de articulación y construcción de una propuesta conjunta que incluyera a diversos actores, había una preocupación por parte de la UdelaR y de otros actores como el PIT-CNT sobre el diseño de la institucionalidad. 

Si bien reconoció que este debate no logró ser tema de conversación “en la cola de los almacenes” sí se logró que “haya cierta discusión colectiva sobre el tema; reuniones con diversos actores”. “Intentamos darle importancia al intercambio con muchos actores que era uno de los propósitos y en paralelo comenzó a funcionar la comisión tripartita entre los tres organismos que deben redactar el proyecto”, explicó. 

Wschebor señaló algunos puntos que aún resta definir pero sobre los que seguramente se logre acordar. Uno de ellos es la ubicación del observatorio UNE; la Udelar plantea que esté bajo su órbita mientras que desde el Poder Ejecutivo se plantea que sea un organismo independiente.  que esté en la órbita de la Udelar y en el ejecutivo un organismo independiente. 

Hay cierta discrepancia en la creación de un organismo intermedio que dependa del Poder Ejecutivo. A la interna del CONICYT no hay acuerdo, se votó con mayorías ajustadas este punto y varias abstenciones por lo que no hay posiciones cerradas sobre este tema aunque sí señaló que desde el Poder Ejecutivo existe convencimiento que no dependa de la Udelar. 

Más allá de estas discrepancias, Wschebor aseguró que se partió de posiciones bastante alejadas pero se logró comenzar a converger y destacó que “es importante la unidad de los actores que desean el fortalecimiento de la ciencia y la innovación en Uruguay; es extremadamente importante porque uno de los problemas que hemos tenido es la inestabilidad del sistema. Llegar a un acuerdo es importante porque habilita a crear un diseño institucional que no va a ser re discutido en cuatro años”. 

Matices y propuestas

Luego de ambas exposiciones se escucharon los comentarios de Judith Sutz, Ingeniera, Doctora en socioeconomía del desarrollo, profesora titular jubilada de la Udelar y ex coordinadora académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica; Gregory Randall, Ingeniero en telecomunicaciones, Doctor en robótica y profesor titular de la Facultad de Ingeniería; Cristina Dartayete, abogada e integrante de la Unidad Temática del Frente Amplio (FA) de Ciencia y Tecnología y Ricardo Erlich, académico, ex ministro de Educación y Cultura, ex intendente de Montevideo y actual co-presidente de la Comisión de Programa del FA. 

Stuz puso el acento más que la institucionalidad a crear en los objetivos que debe cumplir. Entiende que actualmente la ciencia, tecnología e innovación está subutilizada. La nueva institucionalidad, entiende, debe revertir este diagnóstico y desarrollar la proactividad. 

Para esto, señaló, se requiere una “institucionalidad de cercanía”, en donde el diálogo es fundamental, cuidando las autonomías “soberbias” que conducen a una “mala calidad de las políticas”. 

Randall señaló que una de las diferencias se sitúa en si se constituye dirección jerárquica y unificada del sistema o un sistema plural, con autonomía, donde distintos sectores desarrollan políticas propias, en particular en investigación.  

“Más que una institución jerárquica, lo que necesitamos es que sea capaz de articular el archipiélago de instituciones que tengan sus autonomías para que el país siga desarrollando en pluralidad las capacidades de investigación”, agregó.

Dartayete aseguró que la nueva oficina que se plantea “es un avance con relación a la estructura que se dio en la ley de presupuesto y por eso la UT entiende la necesidad de apoyar esta propuesta de avance institucional”. 

Destacó el rol de las empresas públicas en este nuevo proceso que deberían tener sus propios centros de investigación y desarrollo y la dotación de personal adecuado para la consolidación de una red de empresas públicas “con el objetivo de aprovechar las fortalezas del funcionamiento de cada una y que sea un germen de equipos de trabajo especializados”.

Finalmente, Erlich subrayó la confluencia, la síntesis que se está construyendo. 

“Son importantes los rumbos y también el que sepamos sumar entre la diversidad que constituimos y se genere la complementariedad de los actores” y señaló la necesidad de fijar objetivos cuantitativos en relación al “número de jóvenes” formándose y desarrollando ciencia. 

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