Pereira: El legado
“La unidad sindical no es un eslogan, no es una frase: es una práctica verdadera de democracia sindical. Somos ejemplo en el mundo por tener una sola central sindical. Enorme principio fundacional que se forjó con diálogo y negociación, y es un legado que todas y todos practicamos todos los días, con acciones que lo mantienen vivo como un pilar fundamental”, destacó Alejandra Pereira.
La dirigente sindical recorrió el contexto histórico que precedió la unidad sindical desde la década de los 60, cuando Uruguay ya atravesaba una crisis económica y política, con altos índices de desocupación, con una reducción del 12% del salario real para el 63 que empujó a muchos uruguayos y uruguayas a emigrar y al mismo tiempo, los sindicatos se fortalecen y los trabajadores rurales daban la lucha. En 1964 el Congreso del Pueblo elabora un programa popular y comienzan las primeras reuniones entre los sindicatos que luego conforman la CNT.
En julio del año 1964 se realizaron las primeras reuniones entre los sindicatos que integrarían la CNT. En 1965 se realizó el Congreso del Pueblo que convocaba a una acción unificada del pueblo trabajador y se plantearon una serie de reformas estructurales: agraria, industrial, en el comercio, con más libertades y denunciando la represión del Estado que ya se expresaba. Ese congreso tuvo participaciones como la de José D’Elía (que en ese momento estaba en FUECI), Vladimir Turiansky de AUTE, Héctor Rodríguez de COT, Gerardo Gatti del SAG, Luis Nadales del FOL, Enrique Pastorino de la CTU, Gerardo Cuesta de la UNTMRA, Alberto Ramos Ferré de AEBU y Juan Melgarejo de COFE.
En 1966 finalmente se logra la unificación del movimiento sindical y nace la CNT que tuvo como primer presidente a José D’Elía, que fue una referencia fundamental en la historia de todas las trabajadoras y trabajadores hasta la actualidad.
“El movimiento sindical de esos tiempos hizo la síntesis de las demandas populares: fue cuerpo y voz de los más débiles y luchó por una educación de mejor cobertura y calidad como un eje estratégico para cambiar la situación social del país. Nuestra CNT tuvo la sensibilidad de construir en colectivo”, afirmó.
Destacó el papel de las mujeres, las “compañeras imprescindibles que iniciaron el camino”, como fue Julia Arévalo, una pionera en la organización sindical del sector rural que dedicó su vida a la lucha social y política; Jorgelina Martínez, una obrera referente y representante del centro obrero de Alpargatas, siendo una referente sindical; Mabel Pizarro, Daysi Turne y Alicia Pintos, maestras integrantes de la FUM, de las primeras mujeres que integraron el Secretariado del PIT-CNT; Elbia Pereira, maestra de la FUM, primera mujer Secretaria General.
“Esas mujeres, y muchas más anónimas, también fueron protagonistas de la construcción de la unidad y de trabajar para mantenerla, participando en la construcción de los sectores que mayoritariamente eran de representación femenina, liderando espacios de debates en los lugares de trabajo y trabajando para construir una mejor CNT. Quizás a muchas de ellas no se les tomó la foto ni aparecen sus nombres en las actas, pero sabemos que fueron referentes, junto a muchas compañeras anónimas, porque no han existido cambios profundos sin la participación de las mujeres”, dijo.
“Tres generaciones han tenido protagonismo fundamental en el cuidado de la unidad sindical: la generación de los fundadores de la CNT —que hoy algunos de ellos nos acompañan—, quienes sellaron la unión; la generación de la recuperación de la democracia, donde comienza el PIT-CNT con compañeros valiosos como Oscar Groba, Lalo Fernández, Ernesto Toriani, Juan Pedro Ciganda, Richard Read, entre otros; la generación de los 90, que marcaron a fuego la unidad liderada por los compañeros Juan Castillo y Fernando Pereira, entre otros”, repasó.
“Las palabras orgullo y legado son principios que las y los sindicalistas tenemos en nuestro ADN, porque la historia no solo nos nutre, sino que nos redobla el compromiso por mantener un legado histórico y fundamental para la defensa de las y los trabajadores”, sentenció.
Arocena: Sindicalismo de unidad, solidaridad y lucha
Rodrigo Arocena fue el primer estudiante, representante de la FEUU, en integrar la Mesa Representativa del PIT-CNT. Un lugar que hasta hoy se mantiene y que da cuenta de esa histórica consigna: “Obreros y estudiantes, unidos y adelante” y que además constituye un caso único en el mundo.
Arocena inició dando cuenta de las circunstancias del presente y señaló que “el mundo vive una hora oscura. El daño ambiental y climático está a la vista. La desigualdad sube y el poder se concentra en unas pocas cúpulas. Las agresiones económicas y militares se multiplican. Avanzan el chovinismo y el autoritarismo, retroceden los derechos y la democracia”.
En este contexto, señaló, Uruguay debe y puede forjar futuros renovados desde los mejores cimientos que su historia ofrece. “Así, en la protección de la democracia y en su profundización, un protagonista mayor será la clase trabajadora, unitariamente organizada, cada vez más formada y con vocación de cambio”, afirmó.
“Hoy, hay quien considera que la justicia social es una aberración y se fomenta el individualismo egoísta. La alternativa debe nutrirse del republicanismo solidario que, a comienzos del siglo XX, orientó al batllismo en la construcción pionera de un estado de bienestar como escudo de los débiles. Esa tradición nos inspira a construir formas de solidaridad que resulten más eficientes que el egoísmo. Allí se juega gran parte de la batalla ideológica por la democracia política y social. Para cultivar la solidaridad eficiente, lo primero es la unidad del mundo trabajador”, aseguró.
Sobre la unidad del movimiento sindical, dijo que fue construida por gente de carne y hueso, con sus intereses y sus pasiones, desde donde supo levantar la vista hacia las causas de las mayorías.
“Conocí a varios integrantes de las primeras mesas representativas de la CNT. Eran personas ideológicamente diversas, pero todas solidarias, forjadas en luchas duras y concretas, que habían llegado a saber que, trabajando por separado, su causa sería derrotada”, recordó.
Destacó que la unidad emergió en luchas difíciles y se mantuvo a lo largo de luchas mucho más difíciles todavía; fue un puntal de la democracia. “Pocos golpes de Estado fueron enfrentados por algo comparable a la Huelga General convocada por la CNT en 1973. A su término, la dictadura pudo creer que había resuelto la cuestión social mediante la represión oscura, pero la resistencia se mantuvo. Wilson Ferreira proclamaba que «somos país y vaya si somos país por el compromiso con la libertad y la vocación de vivir juntos».
En su discurso, conectó la profundización democrática con el desarrollo del país y explicó que “la democracia trastabilla cuando las capacidades productivas propias son descuidadas”.
Recordó que en la década del 90 “sumamos esfuerzos para preservar a las empresas públicas como parte de la soberanía nacional” y que hoy, “Uruguay tiene en esas empresas un cimiento para nuevos esfuerzos en pro del desarrollo. Hoy, el gobierno, el empresariado, los trabajadores organizados y la academia promueven una Estrategia Nacional de Desarrollo”.
“Para mejorar permanentemente la calidad de vida, hacen falta transformaciones en profundidad que incorporen conocimiento avanzado y altas calificaciones a toda la producción de bienes y servicios socialmente valiosos. Esos son los puntales de la innovación. La innovación tecnológica se realiza en empresas y más en general en sistemas de interacción entre actores diversos que el Estado tiene que articular, impulsando ámbitos de cooperación», señaló.
Recordó la articulación entre diversos actores y la innovación tecnológica que hizo posible acceder a dispositivos de salud en la pandemia y afirmó que “esa experiencia señala rumbos para superar la condición periférica y construir soberanía, priorizando los problemas y la participación de las mayorías. Vale decir, democratizando”.
Miremos al futuro
“El conocimiento de punta tiende a privilegiar a los más privilegiados. En el norte, trabajadores sin formación padecen la desigualdad y reaccionan apoyando a las derechas extremas. Será difícil defender la democracia sin democratizar el conocimiento”. De todas formas, aseguró que “son posibles formas pro-trabajadores de la inteligencia artificial, que les permitan trabajar mejor y sirvan a toda la sociedad. Para avanzar en tecnologías pro-mayorías, hace falta investigación socialmente comprometida y de alto nivel. Uruguay mostró, en la pandemia, que la tiene.
“Hace falta, sobre todo, gente cada vez más formada”, dijo.
En este proceso, expresó, la clase trabajadora organizada está llamada a ser actor principal en la formación avanzada y permanente de trabajadoras y trabajadores. “Así podrán incidir cada vez más en la mejora de los procesos de trabajo, en la protección del ambiente, en el progreso social y la distribución de sus beneficios; en el desarrollo nacional, pues. Así se podrán superar las divisiones entre el trabajo manual y trabajo intelectual, clave mayor de la transformación progresista de la educación. Así se podrá poner a valer el conocimiento que trabajadores y trabajadoras tienen de lo que hacen, clave mayor de la innovación social y tecnológica”, subrayó.
“Los beneficios del avance técnico productivo deben ser socializados y no concentrados en unos pocos. Estos beneficios hacen posible, en especial, disminuir la jornada de trabajo, lo cual es necesario para ampliar el tiempo dedicado a mejorar la convivencia, la protección del ambiente, el ejercicio de la ciudadanía, el disfrute de la cultura. Caminar en la dirección sugerida exigirá cultivar la solidaridad eficiente y revivir el “inquietismo” reformista que las clases conservadoras reprochaban al batllismo original. Pase lo que pase, el PIT-CNT será gran impulsor de la alianza del trabajo, la educación y la innovación. Alianza democrática y democratizadora que Uruguay necesita”, dijo.
Para alcanzar estos objetivos, reconoció Arocena, durante un siglo y medio largo, mucha gente se ha jugado la ropa y aún la vida, impulsando un sindicalismo de unidad, solidaridad y lucha, “ellos y ellas han forjado la organización que, al cumplir 60 años, ha llegado a ser un cimiento de lo mejor que está por venir. Honor a todas las sindicalistas y todos los sindicalistas”, concluyó.
Abdala: Unidad de clase y construida desde el pie
El presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala recordó la consigna que acompaña el proceso de conmemoración de los 60 años de la CNT: “Construyendo futuro desde los cimientos” y aseguró que es una consigna profunda y que llama a la responsabilidad porque “habla de una acción que viene de lejos pero que se mantiene y que pretende continuar. No habla de la historia desde el bronce, no habla de la historia maniquea, habla de procesos muy hondos”.
Desde la huelga de los mineros en Minas de Corrales en 1880, reclamando las 8 horas de trabajo, en su mayoría trabajadores emigrados, que fueron duramente reprimidos; pasando por Lorenzo Latorre “protagonista de la modernización capitalista del país que culminó su gestión afirmando que “los uruguayos son ingobernables”; la conmemoración, por primera vez en nuestro país, del 1 de mayo, en 1890; el nacimiento de la Federación Obrera Regional del Uruguay que convoca a manifestaciones solidarias con las huelgas que se producían en rusia en 1905; muestran un “movimiento obrero germinal haciendo su proceso de aprendizaje”, dijo Abdala, que muestra una rebeldía que mixtura a los trabajadores que arribaron a nuestro país “con el criollaje artiguista”; trabajadores emigrados que traían su oficio pero también sus experiencias de lucha de Europa y su ideología.
“El movimiento sindical se empieza a juntar, a conversar, a desarrollarse en los barrios al calor de la situación tenebrosa que se atravesó a partir de 1936, en la solidaridad con la República española, en donde inclusive, a pesar de las acciones comunes de solidaridad coexisten la histórica FORU, la USU, la CGTU”, indicó.
“En el año 1943 se desarrolla, en nuestro país, una forma singular de negociación tripartita por rama de actividad, los consejos de salario que inducen también, en una interacción con el movimiento obrero en lucha, a la organización de grandes agrupamientos sindicales, ya no de empresas ni de oficio, sino de rama de actividad para poder participar con mayor eficacia en los consejos de salario. Nace la Unión General de Trabajadores, se procesan aprendizajes importantes desde el punto de vista de la unidad de acción hacia los consejos de salarios, la solidaridad. Las dificultades, las visiones maniqueas, las expresiones del sectarismo y de la división, que también estuvieron presentes en nuestra trayectoria histórica, quedan múltiples dirigentes y gremios desconectados de la UGT y nacen los gremios solidarios, clasistas, combativos, nance también la CSU, también tuvimos una central orientada por el Departamento de Estado de los EEUU que fue achicándose por el aumento de la gravitación del movimiento sindical de clase. En el 59 se disuelve la UGT ¡vaya decisión!, qué difícil por el cariño que había significado la presencia de la UGT en contingentes importantes de los trabajadores. Se empieza a acelerar el camino de la unidad”, relató.
“Y esa unidad – dijo – que es lo que hoy comenzamos a conmemorar abreva de esta tradición pero la supera”.
Una unidad – explicó – que es de clase pero “no por ello deja de tener siempre la propensión de representar a las grandes mayorías nacionales, populares, de los sectores vulnerados o postergados en esta sociedad”, lo cual puede constatarse en que la CNT no construye un programa aparte sino que “hace suya la elaboración del Congreso del Pueblo, donde no participaron solamente trabajadores, sino sectores laboriosos de la ciudad y el campo, pequeños comerciantes, industriales, trabajadores productores familiares agropecuarios, el mundo de la academia, los profesionales, los jubilados, representantes de los inquilinos”.
“Una unidad acelerada por el peligro, una unidad que tentó una perspectiva de acumulación de fuerzas pero que también tuvo un sentido defensivo. Porque se acelera, tomando la decisión, antes de que cristalice del todo, en el año 1964, cuando el golpe de estado en Brasil y en donde el movimiento sindical, ante de constituir del todo su unidad, resuelve que si hay un golpe de Estado en Uruguay se iba a responder con la Huelga General por tiempo indeterminado con ocupación de los lugares de trabajo. Y cualquiera puede darse cuenta, observando luego la masividad de una lucha realmente trascendente, emocionante, una gesta de la clase trabajadora rodeada de todo el pueblo, del movimiento estudiantil, del quehacer universitario pero también de todos los sectores democráticos, del conjunto de los partidos que se oponían a la dictadura, fue una Huelga tan de masas que cualquiera puede darse cuenta que no fue resuelta administrativamente y luego comunicada administrativamente desde la Federación del Vidrio para que la gente disciplinadamente fuera a tomar los distintos lugares de trabajo, sino que se discutió democráticamente en los gremios, en las direcciones, en las asambleas. Es decir, un proceso defensivo, porque ya se veía venir la ofensiva del imperialismo en América Latina y pensando en una acumulación de fuerzas que funde una sociedad distinta, más humana, solidaria, sin exclusiones”, aseguró.
Sin embargo, recordó que “unidad que no implica unanimidad”, ni una “versión burocrática de una central de dirigentes” sino “unidad de un sindicalismo de clase y desde el pie».
Unidad en la diversidad, ayer, hoy y siempre, reafirmó Abdala, “porque el mundo de la vida de los trabajadores, el mundo del trabajo de los distintos segmentos de la clase trabajadora, unida por el hecho de que para reproducir su vida se ve obligada a la venta su capacidad de trabajo, pero absolutamente heterogénea porque naturalmente no es lo mismo un compañero o compañera asalariado rural en su vida laboral que otro segmentos de la clase trabajadora más profesionalizados; unidad en los distintos mundos del trabajo que se trenzaron en la unidad del movimiento sindical”.
“León Duarte, un hombre que venía de la tradición libertaria, un hombre anarcosindicalista, fundamenta, desde el punto de vista de su teoría, la importancia de la participación política de los trabajadores. Y el resto de las direcciones, que bien podrían haber tenido una lectura burocratizante del movimiento sindical, permanentemente defendían la necesidad de mantener la independencia del movimiento sindical para que cumpla efectivamente su función; siempre pensando en promover una vida basada en la fuerza colectiva de los trabajadores. Pensando en una sociedad que apunte a promover y a maximizar la cooperación de los seres humanos. Por esa razón no es casualidad que en los estatutos de la CNT, que se mantienen hoy en el PIT-CNT, se hace referencia a la lucha por las reivindicaciones inmediatas, pero también a una perspectiva más amplia, de un programa de transformaciones y que en último término, la acción sindical tiene un horizonte de apuntar hacia una sociedad sin explotados ni explotadores”, explicó.
La forja en la lucha
Abdala rescató la riqueza de los 60 años de unidad resaltando y recordando a los trabajadores presos, a la resolución de la dictadura de que las patronales podían despedir a todos los huelguistas sin pagarles indemnización; la generación que fundó la herramienta, recordó a “un muy joven Daniel Baldasari” con su cara en la requisitoria de la dictadura contra toda la dirección de la CNT; la generación de la resistencia, en el exilio, realizando acciones para aislar a la dictadura y promover la solidaridad como Ignacio Martínez, “veo a varios de ese período en donde para defender la democracia te jugabas la vida”, dijo.
Continuó el recorrido y llegó a la salida democrática, “que pudo haber sido solamente un diálogo de cúpulas de determinados sectores políticos y no está nada mal que los sectores políticos dialoguen para encontrar una salida, pero fue el movimiento sindical el que generó después de esa resistencia heroica, de clandestinidad, de resistencia, inclusive de huelgas durante la dictadura, como hicieron nuestros compañeros de la construcción, como hicieron los compañeros del metal, parando el 1 de mayo de 1980 cuando la dictadura resolvió que se cambiaba la fecha para el 5 de mayo; fue el movimiento sindical quién inundó de gente la escena nacional, la inundó de masas con ese tan lindo 1 de mayo de 1983, con Ciganda, con Toriani, “veo a Richard Reed aquí, protagonista justamente del PIT, que luego se trenzó con la clandestinidad y fue y es PIT-CNT”, resaltó.
El camino de lucha continúa y llegan “las luchas contra el neoliberalismo, en defensa de la negociación colectiva, tratando de promover verdad y justicia, luchando contra la impunidad de manera sistemática” y destacó “una cuestión que es crucial, cuando en el año 1992, junto a distintos sectores sociales y políticos logramos evitar la privatización en pleno de los entes del Estado, de las empresas públicas. Qué sería este país sin ANTEL, no podríamos haber dado seguimiento a la educación durante la pandemia, no tendríamos reticulado de fibra optica el país, no podríamos apoyarnos en estas plataformas, que son parte del capital social acumulado por nuestro pueblo, para que sean efectivamente palancas del desarrollo tecnológico, social y democrático del país”.
“Veo a Juan (Castillo) allí, que cumplió un rol destacado en ese instante, la importancia de nuestra acción cuando soplaron vientos diferentes en América Latina con los gobiernos progresistas y una constatación, que es recontra importante aunque molesta: el movimiento sindical, comprometido desde una perspectiva del análisis del quehacer económico, político, ideológico y cultural, porque tratamos de promover visión de conjunto, la independencia de clase del movimiento obrero, la autonomía con que toma sus decisiones, la autarquía diría la OIT de cómo se organiza, no es prescindencia política, es un actor político social desde un movimientos social como el movimiento de los trabajadores. La independencia del movimiento sindical es cuestión de principios y hay que mantenerla y desarrollarla en cualquiera de las condiciones en que se desarrolle la realidad política del país”, reafirmó.
“Hoy, enfrentados a fenómenos absolutamente complejos, con mucha modestia porque no tenemos la varita mágica de saber por dónde podrían pasar las soluciones, cuando aparecen tecnologías tan disruptivas que, en definitiva, te impiden saber en qué se va a poder trabajar en un período de 5 o 10 años por la velocidad de la irrupción de este cambio cuántico en el desarrollo de las fuerzas productivas, lamentablemente, manteniendo aún congeladas las relaciones sociales en que vivimos”, lamentó.
Igualmente, destacó que “los que luchamos en el movimiento obrero, sindical, no luchamos tan siquiera para el aquí y el ahora, no estamos implicados en una ética utilitarista, no le venimos a sacar al movimiento sindical, le venimos a aportar lo mejor de nuestras vidas, tratando, si es que esta categoría se pudiera establecer, que del mismo modo que hay transferencias económicas intergeneracionales, positivas, cuando alguien deja algo mejor a las nuevas generaciones, militamos siempre y en todo momento, tratando de mantener un proceso de acumulación de fuerzas y dejando una transferencia intergeneracional para los que vienen, de perspectivas y de esperanza”.
“Porque está bravo mantener perspectivas y esperanza en este escenario – reconoció – cada vez que insistimos en la necesidad de llegar a acuerdos grandes que nos permitan, con cabeza grande, de país y de continente, una Estrategia Nacional de Desarrollo vía planificación estratégica, vía políticas públicas, diálogo social, que se lleve a la práctica y se cumpla, (teniendo en cuenta) el despliegue exacerbado de la desigualdad, si no encontramos la formas de organizar las relaciones sociales que nos permitan generar trabajo para todas y todos, hasta trabajar va a ser un privilegio”.
“Y si a su vez no concebimos que probablemente la lucha contra la desigualdad o por la igualdad se juega en que parte del acceso al conocimiento de los procesos de construcción social, de la innovación a que nos vayamos a dedicar como sociedad, estén absolutamente distribuidos, lo cual supone sacar hacia arriba a todos los sectores postergados y fundamentar una estrategia de desarrollo intensa en conocimiento, en ética de la responsabilidad y en perspectiva para adelante, probablemente la forma actual, no la única, de luchar contra la desigualdad sea luchar por la educación y la innovación generalizada con un fuerte actor de clase que esté en medio de esos procesos, que naturalmente debe provocar innovación en las relaciones sociales y en las sociedad en que vamos a trabajar”, señaló.
“Pareciera – dijo, ya concluyendo – que en este 60 aniversario es posible construir futuro desde los cimientos abrevando de las mejores tradiciones de lucha del movimiento obrero y popular y dialogando con todos los sectores, colocando esta perspectiva larga, que supere las coyunturas, para tratar de elevar la mirada y apuntar, en América Latina y en nuestro país, a una Estrategia de Desarrollo que no es nueva, aparece desde los aspectos fundacionales de la unidad sindical, de su gravitación, de su interinfluencia con la cultura nacional, con la institucionalidad, con el sistema político, con las relaciones complejas y contradictorias, con el empresariado, pero que efectivamente puedan dar la nota con pegarle a dos o tres claves centrales que nos permitan vivir mejor en este futuro que queremos construir desde este presente tan complejo”.
“Por 60 años más y muchos más de unidad de la clase trabajadora, gracias por su presencia, Viva la CNT, viva el PIT-CNT, viva el pueblo uruguayo”, exclamó al terminar.
























