Trabajadores rurales. Foto: Daniel Rodríguez /adhocFOTOS.

Caja Rural y aportes patronales

Las desigualdades de cara al diálogo social

Por Julio Pivel (*)

Dos ediciones atrás se describían en estas páginas los principales marcos de la discusión sobre el Diálogo Social que se está desarrollando a instancias del Poder Ejecutivo. Este sigue lo estipulado en las bases programáticas que el Frente Amplio le presentó a la ciudadanía en octubre del año pasado. En esta nota profundizaremos en dos aspectos que ilustra las desigualdades de nuestro actual sistema de protección social:  las contribuciones patronales al sector Caja Rural del Banco de Previsión Social (BPS)

Alzamendi y la pensión graciable

La pensión graciable es una figura excepcional de nuestra legislación que permite atender exclusivamente a personas destacadas que se encuentren en situaciones de carencia. En la 

Sesión de la Cámara de Senadores del 9 de julio del presente año, hace apenas unas semanas, se trató la concesión de una pensión graciable al destacado futbolista Antonio Alzamendi.

Durante su intervención, el Senador Da Silva se preguntaba “… ¿Cómo Antonio Alzamendi tiene que terminar en el Senado para que le votemos una pensión graciable de 26.500 pesos, nadie lo comprende, cómo no se lo da Nacional, cómo no se lo da River Plate, ¡nadie entiende!, o la AUF?  ¡Miren que hay plata en el fútbol que va y que viene, aquello es un desfiladero de plata por todos lados” … “El mundo del fútbol está caracterizado por una solidaridad que en este caso es falsa” … “¡Lo dejaron tirado y es el sistema político el que tiene que votarle 26.500 pesos señora Presidenta!, es insostenible, insólito. No lo puedo entender” … “y la crítica no es hacia nosotros – hacemos lo que señala el Senador Andrade -, sino al mundo del fútbol, ¡hipócritas!, ¡hipócritas!, ¡hipócritas!”

Por su parte el Senador Andrade, miembro informante, reflexionaba al respecto: “… bienvenido el pulso contra la injusticia, que bueno que la política coloque el pulso contra la injusticia. ¿Es justo que un trabajador de la industria frigorífica, con lo que mueve esa industria termine en condiciones de no acceder a lo que necesita?, o el trabajador cañero, o el obrero de la construcción. ¡Con lo que mueve la industria! De todas formas, creo que no lo vamos a resolver vía pensión graciable”

Dado que la pensión graciable no permite atender a un sinnúmero de situaciones injustas de trabajadores anónimos, lo deseable, entonces, es que todas las personas puedan llegar a su retiro amparadas por un régimen general solidario al cual todas las partes le pongan el hombro sin hipocresía.

Contribución patronal a la Caja Rural

En sentido de seguir analizando aspectos que traducen inequidades en nuestro sistema de protección, se hace ineludible analizar las características de la Caja rural, la forma en la que el BPS gestión las contribuciones a la seguridad social de trabajadores y empleadores del sector. En particular, reviste particular atención las características de las contribuciones de estos últimos, en particular desde una perspectiva de equidad, que analizaremos en los siguientes párrafos.

Desde sus orígenes en la década del 40, la Caja Rural mantiene hasta el presente dos líneas de continuidad identitarias: el débil aporte del empresariado rural a través de aportes patronales que tiene como contracara la fuerte contribución del Estado mediante asistencia financiera.   

En 1986, según se muestra en el cuadro 1, se estableció para la Caja Rural un sistema de aportes patronales específico para este sector, que relacionaba de forma progresiva las tasas de aportación, que aumentaban a medida que crecía la cantidad de hectáreas de la explotación, un sistema de cálculo por tramos, similar al IRPF. Este esquema posibilitó que el aporte patronal aumentara su participación en el total de ingresos durante el tiempo que transcurrió esta forma de cómputo.

     Cuadro 1

Sin embargo, desde 1996 se eliminó la progresividad de las tasas de aporte patronal. Se estableció, en cambio, un sistema de tasa plana, que partió de un valor de 1,5%, que no diferenciaba el gravamen por la extensión de la tierra que explotaba el patrón rural. Además, posteriormente se registró una reducción paulatina de dicha tasa fija, que alcanzó el mínimo de 0,66% en el año 2001.

En 2007, en el marco de la Reforma Tributaria del primer gobierno del Frente Amplio, la tasa fija de aporte patronal se elevó a 1,156%. Finalmente, durante el gobierno de la coalición liderada por Lacalle Pou, en una muestra de coherencia ideológica para beneficiar a los grandes propietarios rurales, la tasa se redujo nuevamente al 1%.

Estas medidas, sumadas a la no vinculación de los aportes patronales a la masa salarial ya que solo se hace un aporte único por establecimiento, tuvieron como consecuencia una vertiginosa y marcada disminución del monto de los aportes patronales en términos absolutos para todo el sector rural. Como resultado, desde hace 27 años la Caja Rural es la que proporcionalmente recibe la menor contribución por aportes patronales de todo el BPS.

De acuerdo a los datos del Boletín Estadístico del BPS (2025), que se resumen en el cuadro 2, desde 2008 la participación de los aportes patronales en el total de recursos de la Caja Rural se ubica en un 20 %, mientras que el aporte de los trabajadores dependientes del medio rural oscila en el entorno del 65-70 %. Si se incluyen el total de erogaciones (jubilaciones y pensiones) de la caja, los aportes más las contribuciones del Estado, los aportes patronales solo son el 6% del total, que han ido en un creciente aporte del Estado, y que hoy día está en el entorno del 70 % de los gastos de la caja.

En términos absolutos y a valores constantes (es decir, tomando en cuenta la evolución de la inflación), desde 1989 el monto de aporte de los trabajadores rurales se multiplicó por cuatro, mientras que el de los patrones se redujo a la mitad. Este hecho contrasta con las cifras de las restantes cajas del BPS, donde la relación entre los aportes patronales y de los trabajadores dependientes es prácticamente la misma. 







Cuadro 2




De forma acumulada para el período 1986 a 2024, la magnitud del aporte que viene realizando toda la sociedad para solventar el déficit de la Caja Rural puede estimarse en 12.500 millones de dólares (constantes del 2024). Debe tenerse en cuenta que estamos hablando de un sector, el rural, que capitaliza a su favor las excelentes condiciones de productividad natural de la tierra en Uruguay, como resultado de la evolución económica del sector agropecuario, las contribuciones patronales, que pasaron de representar 2,25 % del PBI Agropecuario al 0,5 %.

No menos importante es tener presente las importantes heterogeneidades existentes a la interna del sector, principalmente a partir de la concentración de la tierra, ya que los aportes patronales también incluyen además de propietarios, a productores que arriendan la tierra, colones y productores familiares (que son un 70% de los establecimientos).

Para atender las diferencias que existen al interior del ámbito durante el primer gobierno del Frente Amplio se creó la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR), cuyo cometido principal es de diseñar y ejecutar políticas diferenciadas para la agricultura familiar. Desde allí se implementó el Registro de la Producción Familiar para que unidades productivas familiares puedan acceder a un subsidio equivalente al 50 % del aporte patronal rural correspondiente. De esta forma, unas 12.000 unidades familiares por año son beneficiarias de dicho descuento. 

Diálogo Social: una oportunidad

A partir del lanzamiento del Diálogo Social, y dada la asimetría existente en la caja rural entre aportes efectivos y capacidad contributiva de sus partes, es fundamental que surjan propuestas concretas para que avanzar en mayor igualdad, que atienda también las inequidades del sector rural.


De este modo se estará cumpliendo con lo establecido en las Bases Programáticas 2025-2030 del Frente Amplio (pág. 35): “Revisar integralmente el sistema de financiación de la seguridad social, en particular las inequidades en los aportes, siempre bajo la premisa de que aporten más quienes tienen más.” (*) Economista. Asesor de la bancada 1001

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