Mientras los directores generales de las mayores empresas del mundo tuvieron un aumento salarial de 11 por ciento en términos reales el año pasado, el salario real de la persona trabajadora promedio solo aumentó 0,5 por ciento.
La información fue revelada en un nuevo informe de la coalición internacional contra la pobreza Oxfam en conjunto con la Confederación Sindical Internacional y en la misma se señala que un “director general promedio se embolsó 8,4 millones de dólares en salario y bonificaciones el año pasado, en comparación con los 7,6 millones que obtuvo en 2024”.
La cifra, afirma el estudio, solo sería alcanzada por una persona trabajadora promedio en 490 años.
El estudio, consignó la agencia IPS, “abarcó 1500 empresas de 33 países con los salarios más altos” y con “información disponible de la remuneración de sus directores generales en 2025”.
Del análisis realizado se concluyó que “los 10 directores generales mejor pagados ganaron en conjunto más de 1000 millones de dólares”.
En lo referido a la brecha salarial de género, el estudio reveló que la plantilla de mujeres de estas 1500 empresas es, en promedio, del 16 %, lo que significa que “estas mujeres trabajadoras, en la práctica, trabajan gratis a partir del 4 de noviembre de cada año”.
“La creciente brecha”, señala el informe, “entre la remuneración de los directores generales y el salario promedio de las personas trabajadoras forma parte de una tendencia a largo plazo en la que los ejecutivos y los accionistas se están quedando con una porción cada vez mayor del pastel económico mundial”.
Se trata, de acuerdo a Luc Triangle, secretario general de la CSI, de “un círculo vicioso liderado por las megacorporaciones” que “socavan la negociación colectiva y el diálogo social, mientras que los directores generales milmillonarios se apropian de la riqueza generada por las mejoras en la productividad”.
Luego de ello, agregó Triangle, “los superricos utilizan enormes recursos para financiar proyectos políticos antidemocráticos”.
El estudio, remarcó, “pone al descubierto el golpe de Estado de los milmillonarios contra la democracia y sus costos para la clase trabajadora”.
En lo referido a los salarios reales (salario nominal ajustado por la inflación) de las personas trabajadoras este ha caído un 12 % desde 2019, lo que, en la práctica significa que, “han trabajado 108 días sin paga entre 2019 y 2025 (31 días gratis solo el año pasado)”.
En contrapartida a ello, “la remuneración de los directores generales se ha disparado, de una media de 5,5 millones de dólares en 2019 a 8,4 millones en 2025, lo que supone un aumento de 54 % en términos reales”.
Cuando el análisis se centra en “las participaciones accionariales”, lo que se constata es “que los superricos están recibiendo importantes pagos de las empresas que controlan”.
“Cerca de 1000 milmillonarios cuyas carteras de inversión fueron identificadas, recibieron colectivamente 79 000 millones de dólares en dividendos en 2025, lo que equivale a unos 2500 dólares por segundo”, se afirma en el reporte que agrega que “el milmillonario promedio ganó más en dividendos en menos de dos horas que lo que la persona trabajadora promedio ganó en salario en todo un año”.
La riqueza de estos milmillonarios alcanzó sus máximos históricos en 2026, cuando en “solo 12 meses”, ganaron “cuatro billones (millones de millones) de dólares, lo que eleva su riqueza a 1,5 billones más que la de los 4100 millones de personas más pobres”.
Con motivo de dicha riqueza, Oxfam estima que “los milmillonarios tienen 4000 veces más probabilidades de ocupar cargos políticos que la gente común”, lo que explicaría que muchos políticos milmillonarios se propongan “socavar los derechos de las personas trabajadoras, recortar los servicios públicos y aplicar recortes fiscales a los más ricos”.
En sus proyectos, estos políticos milmillonarios, “achacan la creciente desigualdad a grupos marginados, como las personas migrantes, las mujeres y las minorías, para desviar la atención de los verdaderos culpables: sus ricos benefactores”, advirtió Triangle que explicó que para alcanzar ese objetivo “dividen a la clase trabajadora mientras desmantelan y socavan las instituciones democráticas y promueven políticas que permiten a los superricos enriquecerse aún más, a costa de los derechos, la seguridad y los medios de vida de las personas trabajadoras”.
De acuerdo al dirigente sindical, se dedican a atacar “a las organizaciones democráticas como los sindicatos y bloquean cualquier vía para la reforma, asegurándose de que el vicioso ciclo antiobrero continúe”.
Al referirse a los resultados del estudio conjunto, el director ejecutivo de Oxfam International, Amitabh Behar, sostuvo que no se puede “seguir permitiendo que un puñado de personas superricas se apropien de las recompensas del trabajo que pertenecen a millones de personas” y llamó a que los gobiernos limiten “la remuneración de los directores generales”, gravando “de manera justa a los superricos” y garantizando “que los salarios mínimos se actualicen al ritmo de la inflación” para que puedan asegurar “una vida digna”.
Las personas trabajadoras “deben poder ejercer, sin miedo ni obstaculizaciones, sus derechos a organizarse, a la huelga y a la negociación colectiva. Son ellos quienes generan la riqueza de la sociedad; deberían poder reclamar, por justicia, lo que les corresponde”, subrayó Behar.





















