El 3 de noviembre en la Huella de Seregni, local central del Frente Amplio (FA) se realizó la actividad “Frente Amplio y cristianismo” con una asistencia que superó las doscientas personas. La mesa fue moderada por Agustín Canzani, responsable de la Fundación Liber Seregni con la participación de Fernando Pereira, presidente del FA; Ana Olivera, dirigente del PCU y el FA; Mercedes Clara, actual directora de Gestión Territorial del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y Juan Martín Fernández, presidente del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y actual director de Transferencias y Análisis de Datos del MIDES.
Construirnos con los otros
Mercedes Clara, quien además de integrar la gestión de MIDES es educadora, escritora y autora del libro “Cuando el otro quema adentro (2012), obra que recopila y analiza el legado del Padre Cacho, inició su intervención destacando que esta actividad tiene que ver con encontrarse para “pensar y conectar con nuestro sentido, con nuestro propósito, en este desafío que tenemos como sociedad, como FA, como iglesia, de construir la humanidad”.
Señaló que existe una tendencia superficial de decir que el cristianismo y la izquierda política son mundos antagónicos cuando “sabemos que las preocupaciones centrales son las mismas, es la justicia social, es la dignidad humana, es la construcción de una sociedad fraterna; nos encuentran los grandes desvelos que son los mismos a lo largo de la historia con distintos desafíos, pero hoy están presentes también reorientándonos y exigiéndonos respuestas nuevas”.
“La sociedad uruguaya, la iglesia uruguaya y el FA tenemos esa tradición de encuentro y de trabajar juntos por lo común y eso es un tesoro que tenemos que cuidar y más en estos momentos”, advirtió.
Para Clara, la relación entre su fe y la política fue “muy natural”. “Nunca fue difícil para mí conciliar esas dimensiones y creo que tiene que ver también con la experiencia de cada uno y porque desde muy niña fue la comunidad cristiana, católica, la que me abrió sus puertas y me permitió una vivencia, una de comunidad y de ese seguimiento de Jesús que tenía que ver con la opción por los pobres, no había otra forma de ser cristiano en la tradición de iglesia que realmente me convocó”, dijo sobre su experiencia.
Clara fue consultada sobre el lugar de la escucha y en su respuesta trajo al Padre Cacho que en una entrevista decía que el rol de los políticos es poder tener un oído en la escucha de los dolores del pueblo y llevarlos al lugar donde se toman las decisiones. “Eso me parece central hoy y creo que ese es el desafío también de todos nosotros, de la militancia, de los que estamos trabajando en distintas instituciones”, aseguró.
Destacó lo común: “No hay forma de construirse como humanos si no es a partir del encuentro con otros y con otras y esa experiencia la tenemos; todos los que acá estamos somos mejores a partir de ese encuentro y nos construimos como seres humanos a partir de ser comunidad; nos hacemos en relación y eso es identitario de esta forma de construir desde la izquierda y desde la iglesia. Somos comunidad y en esta comunidad tenemos que seguir construyendo y abriendo caminos”.
“¡Vaya si tenemos que escuchar, estar y romper también la lógica de la inclusión-exclusión! Queremos incluir a otros ¿a dónde? ¿a esta sociedad en la que somos, que sabemos que lo que hace es excluir? El lugar a construir, que para los cristianos es el “Reino», pero este proyecto político de humanización y de derechos de todos y de todas las personas, tiene que ver también con eso. Creo que es enorme ese desafío y yo lo resumiría en eso de crear humanidad y ese es el punto de encuentro que hoy está en juego, que creo que la inteligencia artificial lo pone de manifiesto y que todavía tenemos que seguir aprendiendo hoy, en este contexto, cuáles son esos signos de los tiempos que nos van mostrando el camino; porque no está dado el camino y creo que eso es lo más complejo y lo que marca esta necesidad de encuentro”, concluyó.
“No hay un devenir inexorable”
Juan Martín Fernández, economista y joven presidente del PDC señaló el peso histórico que implica hablar sobre la temática que estaba sobre la mesa, destacando la presencia de maestros y maestras que le enseñaron sobre esto de ser frenteamplista, ser demócrata cristiano y ser persona, “pero a veces siento que en la propia historia de nuestro PDC hace pasar que esa historia es de otro tiempo, de atrás, que no tiene presente, que lo que venimos a hacer hoy es a recordar momentos, a recordar esa historia, que obviamente nosotros saludamos y nos llena de orgullo, pero también reivindicamos la importancia del presente y cómo los lentes de catolicismo, del cristianismo, de la democracia cristiana, siguen siendo lentes muy importantes para entender la realidad actual, comprenderla, analizarla y también son herramientas para transformarla, para proponer acciones, ideas a las problemáticas del día de hoy”, aseguró.
Fernández reivindicó el rol de Juan Pablo Terra, fundador del FA y dirigente del PDC en ese entonces, que llamó “a un Frente sin exclusiones, un gran Frente; él sentía que había una cantidad de uruguayos y uruguayas que no se sentían representados, o sí, en parte, pero que estaban buscando justamente un frente amplio, un Frente común, frente a una realidad que se hacía cada vez más dura con una crisis económica, política y social. Que promovió y empujó junto a otros compañeros y compañeras”. Dio cuenta de los debates internos y las dificultades que hubo que afrontar en ese proceso de construcción de la unidad “en cada uno de los partidos, pienso en Arismendi también, hizo un esfuerzo grande para acercar partes; pero también muchas cosas que no se conocen, que lo conversamos a veces cuando hablamos más en confianza con las personas que fueron protagonistas, o que estuvieron cerca, de todo lo que costó tratar de convencer a propios y extraños de la importancia de salirnos de los lugares donde estábamos para ir al encuentro de algo superador, entendiendo y escuchando lo que necesitaba el pueblo uruguayo; anteponiendo las necesidades y la importancia de poder trascender algunas problemáticas del país a cualquier tipo de protagonismo personal o sectorial”.
Habló de la vigencia de esa práctica frenteamplista que se vio reflejada en el último Congreso. Al respecto dijo: “uno ve esas prácticas frenteamplistas de fraternidad donde todos pensamos cuando vamos a arrancar que es imposible que lleguemos a un acuerdo pensando tan diferente y dos días después salimos con aplauso, sintiéndonos todos representados, habiendo cedido un poco, pero habiendo ganado otro poco”.
La “unidad en la diversidad” que también impulsó el histórico dirigente del PDC, “nos sigue haciendo fuertes”, reafirmó.
Reivindicó la necesidad de escuchar y ser “pertinentes para las problemáticas y los dolores de nuestro pueblo”, algo que está siempre en “riesgo latente”, en particular cuando se es gobierno. Advirtió sobre creerse “dueños de la verdad” y llamó a “escuchar, acercarse, entender esa complejidad de la realidad para desafiar esas ideas, re pensarlas y reencontrar esa dimensión, esa fuerza para seguir siendo una fuerza política pertinente, no testimonial, pertinente, fuerte y al mismo tiempo profundamente transformadora. Porque si hay algo en este espacio al que venimos a conversar que nos une, es la radicalidad de nuestra propuesta”, aseguró.
En este sentido, aseguró que el FA no está “simplemente para gestionar las crisis o a tratar de zafar; no solamente para tratar de paliar los síntomas de un sistema injusto, sino también para repensar, revisar y disputar las estructuras que lo sostienen y que lo perpetúan. Y en eso nos encontramos constantemente, frenteamplistas y cristianos, usando herramientas que nos ayudan a entender este sistema en el cual vivimos y cuáles son esas claves para desarticular, aliviar, interrumpir al menos esas estructuras violentas, este mundo violento y desigual en el cual vivimos. Somos muy críticos de este sistema capitalista y tanto (el Papa) Francisco como (el Papa) León nos trajeron esta dimensión de volver a hablar del sistema”.
Y agregó: “Eso es una reivindicación de la política; tan sencillo y tan potente como eso, de que es posible cambiar las cosas, que no hay un devenir inexorable, que hay una historia de pueblos luchando y que las cosas se pueden cambiar”.
“La mosca roja”
Ana Olivera, histórica dirigente del Partido Comunista de Uruguay (PCU) y del FA, inició comentando el interés que había despertado la actividad y su participación en ella, lo que se materializó en mucha información y mensajes recibidos en la previa. “Se comunicaron un montón de compañeras y compañeros que no me escribían o me escribían para criticar cosas que me hicieron muchos aportes en relación a este encuentro que estamos teniendo”.
“Desde fotos de las camisas rojas, verdes y naranjas; desde las cosas que sucedieron antes del 71, porque para que existiera el 71 hubo muchas cosas que existieron antes”, señaló.
“Necesitamos hacer la historia porque no necesariamente todo el mundo conoce; hay una historia que tiene que ver con cómo fuimos capaces de romper prejuicios, pero esos prejuicios, como siempre sucede, se reproducen y no quiere decir que esos prejuicios hoy no estén”, advirtió.
Retomó el apunte de Canzani sobre la cita de Arismendi en la edición Nro 47 de Marcha, publicada en marzo de 1971, en la que expresaba la diversidad necesaria de la unidad y señaló: “vos calca lo que dice Arismendi con lo que dice Juan Pablo Terra, y con lo que dice el pastor Castro, también firmante, también fundador del Frente Amplio y ves cómo se complementa, o cómo uno habla de lo que le debe estar pasando al otro, cómo cada uno de nosotros debió dar sus propias explicaciones para romper las fronteras, o las falsas fronteras”.
“Si cada uno de nosotros, los que estamos acá, los que creen y los que no creemos pensamos en qué cosa nos hizo militar a cada uno de nosotros, fue rebelarnos frente a la injusticia, fue rebelarnos frente a la desigualdad, fue entender, lo dice por ahí alguno de los escritores marxistas, cómo nosotros construimos este paraíso en la tierra, que no tiene que llevarnos a contradecir a los que piensan que estará en otro lugar. Trabajar juntos, luchar juntos, creo que eso estuvo desde muchísimo tiempo antes, fue un proceso largo. Los materiales que estaba leyendo, hay uno que se llama Cristianismo sin religión, de Julio de Santa Ana, que da cuenta de un análisis de la realidad latinoamericana, en particular, y dice cómo las diferentes religiones deben, de alguna manera, ponerse a tiro de la realidad que está viviendo Latinoamérica. Estas cosas vale la pena decirlas porque si no parece que todo surgió en un momento, los astros se concatenaron y pudimos llegar al Frente Amplio o a otras cosas. Porque en este mismo 64, 65, 66, se hicieron encuentros de los católicos donde hablaban del marxismo y otros donde los marxistas hablaban del tema de los cristianos. Encuentros como el que tenemos acá, donde se debatía; fue fermental esa década del 60”, repasó.
Recordó a el pastor Castro que planteaba que a los cristianos y a los marxistas les pasaba lo mismo, estaban en las mismas cárceles, estaban en los mismos cuarteles en ese momento, pero simultáneamente se refería al rol que jugó el Congreso del Pueblo; la explicación más maravillosa sobre la frase de que la religión es el opio de los pueblos y la explicación de que no es una frase despectiva la hace el Pastor Emilio Castro en ese documento. “Por lo tanto, los invito a leerlo”, dijo.
En síntesis, esos debates e intercambios dan cuenta de “una larga historia de encuentros y desencuentros; de la búsqueda real de la unidad”.
Al cerrar aseguró que esa historia y esos objetivos comunes es “lo que une a cristianos, a marxistas; es la argamasa de nuestro Frente Amplio. Esa lucha por ese objetivo que tenemos en común y que otra vez se volvió a plasmar en nuestro Congreso; eso de saltar cada uno sobre su propia sombra y saber que vamos a llegar juntos tan lejos como podamos”.
Arroparse y reconocerse
El presidente del FA, Fernando Pereira, cristiano, comenzó recordando una anécdota en la que el historiador Gerardo Caetano, en una actividad a la que fue invitado por el monseñor Sturla, al concluir su oratoria dijo: “Uruguay es el país más laico del mundo, gracias a Dios”.
Pereira recordó el asombro por estas palabras dichas además en ese contexto y calificó de “fantástica” la sentencia a la vez que reflexionó: “seguramente no la van a valorar ni los cristianos, ni los curas, ni quienes no lo son, ni los laicos, no la va a valorar nadie, porque sencillamente parece una frase contradictoria, pero sin embargo es de las frases más potentes que he escuchado en cómo se conformó el Uruguay, en cómo nos conformamos como militantes de la izquierda”. En ese mismo sentido recordó a su abuela que era cuestionada por no enviar al “gurí” a un colegio católico siendo que cada domingo participaba en la misa y ella respondía “en la mañana aprende democracia y de tarde, lo que pueda”. “Eso nos construye como cristianos uruguayos”, afirmó.
También reivindicó el rol del Congreso del Pueblo en la construcción de la unidad y recordó que al repasar las más de 700 organizaciones que participaron de esa histórica instancia popular, hubo muchas vinculadas a la religiosidad en sus amplias expresiones y aclaró que esta actividad podría ser sobre otras religiones también “porque el FA es cobijo de muchas religiones. Está lleno de umbandistas, está lleno de pastores, está lleno de protestantes y reflexionan sobre estos mismos asuntos con nosotros y con otros”.
Habló sobre el “complejo” de muchos cristianos de no expresar su adhesión a la izquierda.
“La concepción que nosotros tenemos del cristianismo, del papel que puede jugar en una sociedad, fue hija de una construcción revolucionaria, no de una construcción apagada”, reivindicó y aseguró que “debatir hacia adentro sobre las distintas ideas que tiene el Frente Amplio ayuda a verbalizar los problemas que tenemos, que son complejos y no me refiero a problemas complejos, son complejos que tenemos. No quiero decirle a mi amigo de al lado que soy cristiano y marxista, no quiero decírselo. Y señores, yo conozco cientos de marxistas cristianos”, dijo.
Destacó la visita del Papa como un “hecho extraordinario” y aseguró que al igual que el Papa Francisco, se animaron “a desafiar al sistema duramente”. “Porque desafían la desigualdad, el desarrollo no distributivo, las nuevas tecnologías apropiadas por los más poderosos, se anima a desafiar el modo de regulación capitalista. Se anima a desafiarlo. Pero no sin ideas; laudando en “Tierra, techo y trabajo”, que podría ser parte de un manifiesto marxista. ¿Por qué no? Claro que podría ser. Pero es bien cristiano también. Entonces no es que la unidad de la izquierda, la unidad marxista, cristiana, anarcosimicalista, batllista, sea una unidad forzada; es una unidad de defensa propia”.
“Me da la impresión de que cuando uno quiere arroparse, lo que no puede es no reconocerse. Yo puedo ser frenteamplista y cristiano, quiero decir que es posible convivir, y los partidos tenemos una obligación, ir a la raíz pero sobre todo tenemos la obligación de pensar el futuro. Y acá hoy estamos pensando en el futuro. Parece que estuviéramos hablando del pasado, pero en realidad estamos proyectando el futuro”, señaló.
Más adelante reivindicó el rol de la Iglesia en la dictadura. “Nos cuesta reconocer la solidaridad que tuvimos en la Iglesia en la dictadura, podríamos dar el nombre de 30 o 40 parroquias que nos protegieron, que nos sacaron, que sacaron a familiares nuestros, que llevaron a familiares nuestros a la Embajada de México, todos tenemos alguna historia que contar. Sin embargo, por algún motivo no la contamos, como otras cosas que no contamos. Entonces, me parece que llegó el momento de poder contar sobre todo para proyectar el futuro, porque va a seguir habiendo un FA con marxistas, cristianos, anarcosindicalistas, trotskistas, ballistas, wilsonistas, como han entrado cientos de miles en poco tiempo, en menos de 20 años y están militando en el FA”, concluyó.
El Papa León XIV en Uruguay
Este viernes 6 de noviembre llega a Uruguay el Papa León XIV. Además de Montevideo, visitará los departamentos de Paysandú y Florida. El viernes tendrá una bienvenida en Plaza Independencia, reunión con el presidente Yamandú Orsi en la Torre Ejecutiva, entrega de la llave de la ciudad en el Cabildo y Vísperas en la Catedral Metropolitana. El sábado 7 ofrecerá una misa en el Parque París Londres de Paysandú por la mañana, y por la tarde participará en un encuentro en Casavalle, una reunión con el sector educativo en la UCU y una vigilia en el Estadio Centenario. El domingo celebrará una misa central frente al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres en Florida, para luego despedirse en Carrasco y partir hacia Buenos Aires.






















