Colombia: El eslabón fuerte de la cadena imperialista en el continente

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Por Rony Corbo

La contraofensiva imperialista en América Latina llegó a su punto máximo en este período, al lograr aislar esta semana a la República Bolivariana de Venezuela en las Naciones Unidas. Ante la capitulación del gobierno argentino solo México mantuvo la dignidad y los principios de no injerencia y soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Tras 15 años de “no alineamiento” volvimos al “amo” yanqui, con su ministerio de colonias, la OEA de Luis Almagro, como titiritera continental. El imperialismo norteamericano recuperó su histórica incidencia en América Latina y el Caribe. Y lo hizo desde lo que consideran “su eslabón fuerte” en el continente: Colombia.
Dentro del diseño de reconquista continental de su “patio Trasero” EEUU apuntan sus garras a nuestras fuentes de agua, oro, litio, petróleo, uranio, titanio, tierras raras, gas natural y biodiversidad; combinando golpes suaves y golpes duros, recursos políticos y recursos militares. Para ello cuenta con la “incondicional” Colombia y sus aliados del “Centro Democrático” de Uribe y Duque.
Colombia es ahora miembro global de la OTAN y pone a su servicio las bases colombo-norteamericanas: Base Aérea Germán Olano Moreno, Palanquero, la base Aérea Alberto Pawells Rodríguez, Malambo, el Fuerte Militar de Tolemaida, el Fuerte Militar Larandia, la Base Aérea Capitán Luis Fernando Gómez Niño, Apíay, la Base Naval ARC Bolívar en Cartagena y la Base Naval ARC Málaga en Bahía Málaga.
Las bases vienen acompañadas de un TLC, donde la mayoría de los equipos de defensa colombianos (incluídos productos y servicios en las industrias de seguridad y protección) no pagan aranceles. En consecuencia, al menos un cuarto de las empresas proveedoras del Estado en Seguridad y Defensa corresponden a firmas vinculadas con capital estadounidense. Y con ellas sus “recursos humanos” los cuales -junto con los paramilitares- pueden ser trasladados a Venezuela cuando la situación lo amerite.
Esta semana más de 500 organizaciones de la Sociedad Civil Colombiana denunciaron la sistemática violación de los DDHH del gobierno de Colombia, a quien nadie condena en las Naciones Unidas.
Por su parte el pleno del Comité Central del Partido Comunista Colombiano condenó la masacre sistemática de dirigentes sociales y ex combatientes y llamó a una amplia alianza social y política para detener la ofensiva imperialista y derrotar en Colombia a los EEUU, el eslabón duro norteamericano.

La denuncia de la sociedad civil colombiana

“El desgobierno del aprendiz – Autoritarismo, guerra y pandemia” es el título de 230 páginas de informe, en el que más de 500 organizaciones sociales y no gubernamentales agrupadas en tres plataformas de derechos humanos, presentaron su balance a mitad de período del presidente Iván Duque. En el mismo, señalan el grave retroceso en derechos humanos, el aumento de la violencia y el desgobierno frente a la emergencia derivada del Covid -19 en Colombia.
Según el DANE (Departamento Administrativo Nacional Estadística de Colombia) el 54.7% de la población económicamente activa (es decir, 23.3 millones de personas) hacen parte de la economía popular viviendo “al límite”, 12.2 millones de trabajadores son informales y han sido afectados directamente por la pandemia. La cifra de desempleo rozó el 20% en el mes de julio de 2020, es decir que más de 5.5 millones de personas pasaron a convertirse en desempleadas, el 23.5% en las 13 ciudades principales colombianas.
El 2019 ha sido uno de los años más violentos contra las personas defensoras de derechos humanos. De acuerdo con los registros del Sistema de Información sobre Agresiones contra Personas Defensoras de Derechos Humanos –SIADDHH- del Programa Somos Defensores, durante este año se registraron 844 agresiones individuales, de las cuales 124 corresponden a homicidios. Esta cifra revela un incremento de casos del 4,8%, frente al año 2018 en el que se documentaron 805 agresiones. Del total de las agresiones en 2019, 74.4% fueron amenazas, 14.6% asesinatos, 6% atentados, 3.4% detenciones arbitrarias, 0.8% robos de información, 0.3% desapariciones y 0.1% judicializaciones. La mayor parte de estos hechos se dirigieron contra liderazgos relacionados con la defensa de la tierra y el territorio y, por ende, hubo incremento de ataques contra los liderazgos indígenas, con 271 casos. Pero también los líderes de las principales organizaciones sindicales y estudiantiles están comprendidos en estos “números”.
En cuanto a la implementación del Acuerdo de Paz el informe señala que, desde el 1 de enero de 2020 hasta el 30 de julio, han sido asesinados 25 excombatientes, 220 desde la firma del Acuerdo, y se presentaron 39 atentados y 14 desapariciones forzadas de firmantes del Acuerdo.
Se presentaron detenciones arbitrarias, agresiones por parte de la fuerza pública contra civiles (ente agosto de 2019 y julio de 2020 se cuentan 554 personas heridas, de las cuales 21 casos corresponden a problemas de asfixia por gas lacrimógeno y 22 a lesiones oculares). También se registran actos violentos diferenciados en contra las mujeres (acoso y otras formas de violencia sexual), violencias racistas, agresiones físicas y verbales especialmente dirigidas hacia la población joven.
Por otra parte, en 2019 se realizaron las elecciones de autoridades locales en donde debe resaltarse que las campañas se dieron en medio de una difícil situación de seguridad. Durante los tres meses de campaña electoral (27 de julio de 2019 – 25 de octubre de 2019) se registraron 135 hechos de violencia contra personas candidatas básicamente de sectores progresistas.

Resolución del Comité Central Partido Comunista Colombiano

El CC del PCC reunido el 2 y 3 de octubre saludó “al pueblo colombiano, a todas las fuerzas obreras, campesinas y populares en lucha, a la juventud, a las y los estudiantes y a las mujeres de nuestra patria”.
Sobre el gobierno de Iván Duque el PCC condenó “el manejo del gobierno de Duque a la crisis social, laboral, económica, sanitaria, del capitalismo y la Pandemia, con el incremento del autoritarismo, la militarización de la sociedad, el copamiento burocrático de los poderes públicos, de los órganos de control y la pretensión de hacerlo con el Banco de la República”.
Denunció el incumplimiento e los acuerdos de paz y la intensificación de la “la guerra social, estructural y asimétrica y se intensifica el papel del paramilitarismo contra la población civil desarmada, el retorno de los falsos positivos, la profundización del terrorismo de Estado, el desconocimiento de las conquistas de las y los trabajadores, el freno a las reformas sociales, la represión violenta de la protesta popular, muestran los pasos hacia una dictadura civil, en connivencia con atrocidades fascistas y la amenaza de ruptura de la organización republicana.
El PCC acusa la subordinación de la burguesía colombiana al imperialismo, pero pone en primer plano la dependencia militar del sistema, del aparato de guerra de Estados Unidos. Ello explica por qué Duque viola conscientemente la Constitución en lo relativo a la permanencia de bases y tropas de Estados Unidos en el país y proclama el plan Colombia II, mientras amenaza con el uso de la fuerza en Venezuela”
Los comunistas colombianos condenaron la escalada represiva y el asesinato sistemático de dirigentes sociales y políticos “los feminicidios, asesinatos de mujeres transgéneros, de sindicalistas, activistas de izquierda, excombatientes, jóvenes, manifestantes pacíficos de movilizaciones de protesta o víctimas de asesinatos de la Policía Nacional, que han provocado la indignación y la alarma, en Colombia y el mundo, son un signo de debilidad del régimen”.
El Partido Comunista “reafirma la iniciativa de luchar por una solución democrática y popular de la crisis, agravada por la pandemia. Subraya la prioridad de ganar la calle con la defensa de la vida, la renta básica, las medidas de reactivación económica centradas en el empleo, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas y economías populares, la matrícula 0 (no cobrar la Universidad), el mínimo vital, la conectividad, la no presencialidad preventiva para el estudiantado; el apoyo a las y los trabajadores sanitarios y la prioridad de la reforma al sistema de salud bajo la rectoría del Estado; el cumplimiento del Acuerdo de paz, la necesidad de reabrir el diálogo con el ELN y las insurgencias. Por lo tanto, no bastan las medidas paliativas, se imponen cambios de fondo en el poder, un nuevo gobierno y rumbo político”.
El PCC reafirmó su identificación con la base social y “la movilización popular de calle, de la clase obrera, las mujeres, los jóvenes, los movimientos campesinos, indígenas afrocolombianos, LGBTI. Su apuesta estratégica es la unidad hacia la construcción de un nuevo poder popular desde los territorios que sea soporte de los cambios”.
Por último el PCC llama a la conformación de un gran frente político: “La perspectiva de 2022 convoca a trabajar en unidad de acción política con Unión Patriótica, Colombia Humana, corrientes independientes y las distintas representaciones departamentales, regionales y sectoriales, con base en acuerdos programáticos, en la perspectiva de un gobierno de coalición democrática, una candidatura presidencial unificada, resultado de una consulta abierta de las fuerzas alternativas, con procedimientos acordados para una lista única al senado, incluyente, con enfoque de género y listas de unidad a la cámara en los departamentos. Subrayamos una estrategia de unidad a partir de las bases en los territorios con la más amplia convergencia en torno a las plataformas de lucha inmediata y propuestas de medidas de gobierno popular, con la política de Frente Amplio”.
El imperialismo sigue apostando a su “eslabón fuerte” en nuestro sub continente. Lo que no tiene en cuenta es que como planteara Rodney Arismendi en “Problemas del a Revolución Continental: “la historia y la revolución la hacen los pueblos, es obra de los hombres y sus partidos de vanguardia”.
Nosotros confiamos en el pueblo colombiano y en el Partido Comunista Colombiano camino a la democratización efectiva y la vuelta a la senda latinoamericana de la Colombia de Bolívar.