Colombia: «Hay un pueblo que se va a movilizar para hacer los cambios que hay que hacer»

Entrevistamos a Rony Corbo, integrante de la Comisión de Relaciones Internacionales del PCU, para profundizar en los alcances y contenidos de la victoria de la izquierda en Colombia. 

¿Quién ganó en Colombia?

La mayoría de los periódicos o los medios de prensa dicen «ganó Petro», no, en Colombia ganó el pueblo colombiano, ganó la izquierda colombiana aglutinada en lo que se denomina el «Pacto Histórico» que es una de las varias experiencias organizativas que nuestros hermanos del Partido Comunista colombiano (PCC), otras organizaciones como la fuerza de los «Comunes», organizaciones revolucionarias, organizaciones del campo de izquierda, progresistas en su amplio espectro, lograron.

Hay un mojón, que tenemos que tener en cuenta, que es la firma de los acuerdos de paz de la Habana donde posibilita, mas allá de las contradicciones que todo proceso político encierra, la salida de una parte importante del sector guerrillero de la FARC que se suma a la lucha política; eso fue un tema decisivo. 

Fidel Castro visualizó la importancia de la paz y lo trabajó durante mucho tiempo y fue él quien empezó a lograr la concreción de las primeras conversaciones de la Habana, y se lograron los acuerdos de paz de la Habana con una influencia muy grande de Cuba y también de Noruega, hay que decirlo, y esa salida política permite la unificación de la izquierda en Colombia. También se desarrollan masivas huelgas populares en el 2019 y 2020, que muestran el agotamiento de un modelo neoliberal de extrema derecha colombiana, entreguista, con nueve bases norteamericanas.

Es una gran derrota, también del imperialismo norteamericano. Jaime Caisedo, Secretario General del PCC, relata, en una síntesis muy importante, lo que significa este nuevo tiempo de Colombia y la posibilidad que se abre en el plano político de Colombia y continental. Porque es una victoria de todas las fuerzas de izquierda que luchamos por una América Latina unida, integra, soberana y autodeterminada y sin presencia extranjera. 

¿Qué rol juegan los jóvenes en este histórico triunfo?

La juventud tuvo una importancia primaria en las últimas movilizaciones, porque fueron los jóvenes, primeramente, quienes se movilizaron y fueron jóvenes de los sectores de los barrios más populares de Bogotá y de las ciudades más importantes como Medellín donde tuvieron su epicentro las movilizaciones. 

Así que la juventud colombiana fue la protagonista de esta jornada, una juventud colombiana que tiene organizaciones estudiantiles muy potentes como la ACEU (Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios) la cual, obviamente, por mi paso en la FEUU, conozco muy bien. 

Y también fue muy importante el rol y el protagonismo de la mujer encabezado por esa maravillosa Francia Márquez, una mujer negra, que surge con potencia en la primera vuelta, cuando se eligieron, primeramente, las Cámaras de Representantes, en marzo, surge como la gran figura de ese proceso interno legislativo y creo que, acertadamente, el «Pacto Histórico” la pone en la figura de vice de Petro que, creo, va a tener un rol decisivo. 

Como fue decisivo, y siempre lo ha sido, el rol de la central obrera colombiana con la cual nuestro PIT CNT tiene una excelente relación o su movimiento estudiantil. Porque estas nuevas formas no desplazan las viejas formas organizativas y los históricos movimientos que han trabajado en esto. 

Sin sectarismo quiero decir, también, que el PCU ha hecho un aporte, calladamente, también en otros lugares en donde estamos generando y propiciando la unidad concreta de las fuerzas de izquierda. 

Quiero dar una noticia, que no tiene que ver con Colombia, pero que es muy importante: hemos trabajado muchísimo para que la izquierda paraguaya con la participación del Partido Comunista Paraguayo, se integre en apoyo a la candidatura de la izquierda en Paraguay y recientemente lo hemos logrado.

Nosotros, no solo pregonamos y hablamos de unidad, sino que la practicamos y la experiencia del Frente Amplio, es una experiencia única del pueblo uruguayo surgida de sus luchas, pero la experiencia unitaria es trasladable, sin calco ni copia, como decía Mariátegui, porque es el camino, la unidad de las fuerzas de izquierda, para derrotar a las clases dominantes y las derechas aliadas al imperialismo, ese es el objetivo. 

Hemos ganado en Colombia, antes ganamos en Chile, con sus matices, antes habíamos ganado con Castillo en Perú, a pesar de las dificultades que tiene, y vamos a ganar con Lula en Brasil, que esa es la próxima batalla que tenemos por delante. 

Este avance de Colombia y de los pueblos latinoamericano significa un retroceso de la política imperialista. Seguramente haya reacciones, pero también nos fortalece para poder desarrollar una política de soberanía en latinoamérica. Esto implica un desafío. 

Creo que lo establecen bien las tesis de nuestro XXII Congreso, que plantean que el continente latinoamericano está en disputa entre las oligarquías aliadas al imperialismo y quienes apostamos a una integración soberana y atuodeterminada de nuestra «Patria Grande». Y esto es parte del eslabón que Arismendi relataba tomando a Lenin en «El problema de la revolución continental» donde vamos quitándole y rompiendo diferentes eslabones de la cadena imperialista. 

Y ahí también tenemos una batalla que será decisiva que es la de Brasil y también tenemos, el próximo año, con Esperanza Martinez y toda la unidad de la izquierda paraguaya en Paraguay que será decisivo para el MERCOSUR y vamos a tener la batalla nuestra, de Uruguay, que es la que mas nos corresponde y la que tenemos que ganar para sumar a esta nuevo ciclo, que yo no denominaría «progresista» porque creo que tenemos que trascender el progresismo e ir a gobierno que toquen estructuralmente con grandes reforma,s que hagan nuevas Constituciones y que, sobre todo, toquen el poder económico instaurado en nuestros países. 

Muchos lo hicieron, otros no, otros estamos en el debe. No me gusta esa definición de «nueva etapa progresista», la discuto en el Frente Amplio, permanentemente, a nombre de nuestro Partido. Lo que nosotros queremos es un nuevo ciclo de gobiernos de izquierda para que, con el rumbo que los pueblos latinoamericanos y caribeños necesitamos, rompamos con la condición de ser cuasi colonias o patio trasero, como ellos lo dicen, de los EEUU, la doctrina Monroe y que reivindiquemos lo que es nuestra tradición de izquierda y lo que debe ser un gobierno popular rumbo a una democracia avanzada con horizonte socialista. Ese es nuestro trayecto, eso dicen nuestras tesis y para eso trabajamos. 

Petro anunció que creará el «Ministerio de la Igualdad» y que está a favor del matrimonio igualitario. 

Son cuestiones muy importantes que nosotros también las hicimos y que, para mi, deben ir acompañadas de reformas estructurales que garanticen un acceso general a los pueblos a los derechos humanos fundamentales: educación, salud pública, vivienda digna. Para eso hay que toca a los sectores que detentan el poder económico, sino nos vamos a quedar en reformas meramente social liberales, que son muy importantes, que cambian vidas, pero que en el grueso de las grandes definiciones generales hay que tocar esos resortes donde está enquistado el poder secular de América Latina y vaya si con la figura de Bolívar tendrán con qué, como nosotros tenemos la de Artigas. 

Hay un pueblo que se va a movilizar para hacer los cambios que hay que hacer, como es la característica de todos los procesos latinoamericanos y caribeños. No se pueden concebir procesos donde los pueblos sean meros espectadores de su destino y voten cada cuatro, cinco años. Creo que esa tradición libertadora, en esta segunda ola independentista, hay que tomarla fuertemente. 

La victoria de Colombia, aparte, implica una pérdida de la «Israel del Sur» de los EEUU y los recientes ataques que han salido desde ahí, hacia la República Bolivariana de Venezuela e implica también uno de los rubros más importantes que es el narcotráfico y el paramilitarismo asociado a la CIA, desde donde la CIA financia operaciones encubiertas. 

Requerimos de democracias que, primeramente, hay que defender de la extrema derecha, en un marco de tensiones de América Latina y el Caribe donde las fuerzas de izquierda ganan posiciones, pero, también, la extrema derecha y estos nuevos fenómenos como el propio Bolsonaro o Kast en Chile o Mielei en Argentina. 

Hay una nueva derecha pro fascista, de accionar continental, que viene con un discurso de que no está identificado con el sistema político, de que quieren cambios generales más radicales, que es una estrategia misma de los propios sectores de las clases dominantes que detentan el poder, como lo hicieron con Piñera y Macri, buscando un sistema empresarial, o como lo hacen hoy intentando que nuestro Presidente lidere la derecha continental, se ve que están jodidos de liderazgo, porque si Lacalle Pou va a ser el líder, sin subestimar, de la derecha continental, bueno, creo que tenemos mucho trabajo por delante. 

Paola Beltrán

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