Ya comenzaron en Islamabad, las conversaciones entre las delegaciones de Estados Unidos e Irán.
La información fue confirmada por el presidente estadounidense, Donald Trump, “en una llamada telefónica con la corresponsal de NewsNation Kellie Meyer”, consignó Rusia Today (RT).
«Le pregunté”, escribió la periodista en X, refiriéndose a Trump, “si las negociaciones habían comenzado oficialmente y me dijo que sí».
Al preuntarle si “creía que los iraníes actuaban de buena fe», Trump dijo que respondería a ello «en muy poco tiempo». «No tardaré mucho», aseuró.
De acuerdo a la agencia de noticias, uno de los puntos centrales de las negociaciones es el desbloqueo del estrecho de Ormuz, en ese sentido Trump manifestó que “la vía se reabrirá en un futuro no muy lejano».
En su red social (Truth Social) el presidente anunció “que su país empezará a despejar el estrecho de Ormuz”.
«Ahora estamos empezando el proceso de limpiar el estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo, incluidos China, Japón, Corea del Sur, Francia, Alemania y muchos otros. Increíblemente, ellos no tienen el coraje ni la voluntad de hacer este trabajo por sí mismos. Sin embargo, y esto es muy interesante, barcos petroleros vacíos de muchas naciones se dirigen a los Estados Unidos de América para cargarse de petróleo», aseveró el mandatario que insistió en que Estados Unidos había ganado la guerra contra Irán.
«Los medios de noticias falsos han perdido toda credibilidad, no es que la tuvieran al principio. Debido a su enorme síndrome de trastorno por Trump (a veces llamado TDS), les encanta decir que Irán está ‘ganando’ cuando, en realidad, todo el mundo sabe que están perdiendo, ¡y perdiendo a lo grande!», afirmó Trump que aseuró que la armada iraní “ha desaparecido, su Fuerza Aérea ha desaparecido, su aparato antiaéreo es inexistente, el radar está muerto, sus fábricas de misiles y drones han sido en gran parte obliteradas junto con los propios misiles y drones y, lo más importante, sus ‘líderes’ de largo tiempo ya no están con nosotros».
«Lo único que les queda”, dijo en referencia a Irán, “es la amenaza de que algún barco pueda chocar con una de sus minas navales, pero, por cierto, sus 28 lanchas sembradoras de minas también están en el fondo del mar».























